martes, 6 de agosto de 2019

SARGAZOS


Un inmenso mar de sargazos florece en el Atlántico.








Banco de sargazos frente a las costas de Florida. En vídeo, declaraciones de especialistas durante una reciente cumbre sobre el problema del sargazo celebrada en Cancún (México).











En su viaje a América, Cristóbal Colón se topó con el peor mar con el que podía encontrarse un navegante, el de los Sargazos. Situado al este de la costa de lo que actualmente es EE UU y al nordeste de la actual Cuba, allí flotaban grandes bancos de algas y el juego de las corrientes casi detenía las aguas. Durante siglos todos los marinos lo temieron. Ahora, los satélites han descubierto que desde hace menos de 10 años está emergiendo otro enorme mar de sargazos en el Atlántico. Aunque su origen aún no está claro, probablemente se vea favorecido por fertilizantes tanto naturales como artificiales.

El sargazo es un género de algas marrones (Sargassum) que crecen en aguas tropicales. La mayoría hincan sus raíces en el fondo del mar, pero hay algunas especies, como el S. fluitans y el S. natans, que flotan libremente en la superficie gracias a que desarrollan burbujas llenas de gases. Pueden crecer varios metros y sus tallos se van entrelazando entre ellos formando una red. Crean así frondosas selvas marinas donde prolifera la vida. Sin embargo, en exceso pueden provocar la muerte no solo de los marinos, como ocurrió con viejos barcos de vela, sino de muchas especies, en especial cuando una de estas masas vegetales llega a las playas.








Desde hace unos años, los episodios de turistas que no pueden llegar hasta el agua por culpa de una barrera de sargazos de hasta un metro de altura y kilómetros de frente se han repetido desde las costas del sur Florida, al norte, hasta las de isla Margarita (Venezuela) al sur, pasando por las turísticas playas de México. Podría pensarse que las algas procedían del mar de los Sargazos, pero los distintos modelos alimentados con las corrientes de la región señalaban que debían de venir de otra parte.





Ahora, el estudio de 19 años de observaciones desde varios satélites indica que cada año emergen millones y millones de sargazos en el Atlántico central, muy lejos del mar original. Mecidos por las corrientes, se mueven entre las costas africanas al sur de Canarias y el golfo de Guinea y las americanas al sur de las Antillas y hasta la desembocadura del Amazonas. Su ciclo biológico llega a su máximo en verano para ir desapareciendo a final de año.


El análisis de estos datos, publicado en la revista Science, muestra que este nuevo mar de los sargazos empezó a emerger en el verano de 2011, llegando a alcanzar los 8.850 kilómetros en julio del año pasado. La estimación de su masa es aún más impresionante: 20 millones de toneladas de biomasa vegetal.
"Antes de 2011, ya había pequeñas cantidades de sargazos en el Atlántico tropical", dice el profesor de Oceanografía Óptica de la Universidad del Sur de Florida (EE UU) y coautor del estudio, Chuanmin Hu. "Pero no desarrollaron proliferaciones masivas hasta ese año", añade. En efecto, al remontarse hasta 2000 (primeros datos disponibles), los satélites Terra y Aqua de la NASA no detectaron aglomeraciones significativas de estas macroalgas.




Evolución del nuevo mar de sargazos en julio, el mes de su mayor expansión.USF COLLEGE OF MARINE SCIENCE













¿Por qué desde 2011? La respuesta, aclara Chuanmin Hu, no es sencilla aunque hay que buscarla en un conjunto de condiciones "que no fueron favorables hasta ese año". Los sargazos dependen de la radiación solar y, en estas latitudes, está garantizada. El factor temperatura, señalado por algunos estudios, no parece ser la clave. "El aumento de la temperatura de la superficie del mar es un proceso lento, en los últimos 100 años se ha elevado unos 1,5º", recuerda Chuanmin. Una media de 0,15º por década no debería afectar tanto a estas algas. Pero los sargazos, como cualquier organismo vegetal, necesitan también un aporte de nutrientes minerales, en especial nitrógeno y fósforo. Aquí es donde podría estar la anomalía.



En los extremos del área donde están proliferando estas macroalgas confluyen dos grandes aportes de nutrientes: al oeste, las enormes cantidades de sedimentos que arrastran el Amazonas y otros ríos americanos como el Orinoco. Al este, el afloramiento de aguas profundas en la región que va desde las Canarias hasta al sur de las islas de Cabo Verde. No son las únicas, pero sí las principales fuentes de vida en el Atlántico central.
"El océano es una máquina natural de reciclaje, el agua no solo se mueve horizontalmente, también en vertical, las aguas superficiales se hunden y las profundas afloran", explica el director del Instituto de Ciencias del Mar (CSIC), Josep Luis Pelegrí. En ese proceso vertical, los nutrientes acumulados en las profundidades por la mineralización de la materia orgánica depositada desde la superficie emergen y "se produce una explosión de vida", añade Pelegrí. En el complicado circuito de corrientes de esta zona del océano, aguas ricas en nutrientes se desplazarían hacia las costas americanas.



La ingente cantidad de sedimentos que descarga el río Amazonas en el Atlántico, vista desde el satélite.JEFF SCHMALTZ (MODIS/NASA)



En el extremo contrario, al oeste, el Amazonas descarga hasta 200.000 metros cúbicos en el Atlántico por segundo. Con el agua van toneladas de sedimentos que cambian el color del mar y en la última década la cantidad y composición de esta descarga están cambiando. Buscando ahí la clave, los autores del estudio analizaron la media anual de deforestación desde 2000, los patrones de consumo de fertilizantes en Brasil, que aumentó en un 67% en el periodo 2010-2018 respecto a 2000 y tomaron muestras durante varios años del nitrógeno y el fósforo en el margen oeste del Atlántico central.
Aunque sus datos son preliminares y harían falta más estudios, todo apunta a que el proceso que va de la deforestación a la agricultura, pasando por un mayor arrastre de sedimentos ahora enriquecidos estaría alterando la química oceánica, dopando el agua con un extra de nutrientes que hacen prosperar a los sargazos. Pelegrí, que no ha intervenido en el estudio, sugiere otra posibilidad, que el calentamiento esté estratificando la columna de agua y, una vez que los nutrientes la copan, se quedan ahí, "favoreciendo a un reducido número de especies como los sargazos". Pero tampoco descarta una combinación de ambos procesos.

El investigador del gubernamental Instituto de Ciencias Oceánicas de Canadá, Jim Gower, fue de los primeros en ver una señal nueva extraña en los datos que captaban los satélites al pasar sobre esta zona del mundo. Ya en 2013 publicó un trabajo sobre la primera gran emergencia de los sargazos, la de 2011. Como los autores del estudio, dice que hay que confirmar la hipótesis, pero su sospecha es que "el aumento de la producción y la escorrentía (hacia el mar) de fertilizantes artificiales son la causa". "Pero aún tenemos pocos datos concretos", concluye.






















lunes, 5 de agosto de 2019

POEMA



Porfía


Elizabeth Bishop


















Días que no pueden o no quieren
acercarte a mí,
Distancia que pretende parecer
todo menos terca
porfían y porfían y porfían conmigo
incesantemente
sin lograr demostrar que te quiero o te deseo menos.

Distancia: ¿Recuerdas toda aquella tierra
bajo el avión:
aquella costa
de playas apagadas y rebosantes de arena,
extendiéndose borrosas
hasta donde mis razones no alcanzan?

Días: Y piensa
en todos aquellos instrumentos amontonados,
cada cual para su uso,
anulando mutuamente su experiencia;
en cómo se parecían
a un horrible calendario
"Saludos de Nunca & Siempre, Inc."

El sonido intimidante
de estas voces
que tenemos que encontrar cada cual por separado
puede y debe ser vencido:
Días y Distancia derrotados
e idos
ambos, definitivamente, del apacible campo de batalla.









Argument



Days that cannot bring you near
or will not,
Distance trying to appear
something more obstinate,
argue argue argue with me
endlessly
neither proving you less wanted nor less dear.


Distance: Remember all that land
beneath the plane;
that coastline
of dim beaches deep in sand
stretching indistinguishably
all the way,
all the way to where my reasons end?


Days: And think
of all those cluttered instruments,
one to a fact,
canceling each other’s experience;
how they were
like some hideous calendar
“Compliments of Never & Forever, Inc.”


The intimidating sound
of these voices
we must separately find
can and shall be vanquished:
Days and Distance disarrayed again
and gone
both for good and from the gentle battleground.




































viernes, 2 de agosto de 2019

BEZOS




El modelo Bezos

Martín Caparrós











Jeff Bezos, fotografiado en 1997, tres años después de fundar Amazon. 














Se cumplen 25 años del nacimiento de Amazon. Desde entonces, tenemos vidas más dependientes y controladas

Gloria, gloria, hosanna y esas cosas: se cumplen 25 años de uno de los grandes momentos más inútiles de la historia reciente. Ya tiene un cuarto de siglo la empresa que hizo al hombre más rico del mundo el hombre más rico del mundo. Aquel día de julio del 94, un tal Jeffrey Preston Jorgensen, treintañero de Nuevo México, que había elegido llamarse Bezos por el apellido del cubano segundo esposo de su madre, empezó su compañía. Se le había ocurrido hacer algún negocio en Internet, esa red que crecía, y se encontró con que allí muy pocos vendían libros. No sabía nada particular sobre el asunto, pero le pareció una buena idea; quiso llamarlo Cadabra, como en abracadabra, hasta que alguien le dijo que olía a muerto. Entonces lo llamó Amazon, sabemos, porque sonaba caudaloso y empezaba con a, lo cual lo ponía al principio de las listas.
El señor Bezos tuvo una idea y la llevó adelante y le fue bien con ella. Su historia de éxito es un desmentido perfecto para esos que defienden a los riquísimos diciendo que mejoran el mundo, que le agregan. El señor Bezos no creó nada —más que nuevas formas de consumir. Lo que hizo, en síntesis, fue ir concentrando el consumo que muchos hacían en muchos lugares en uno solo, más supuestamente cómodo, más barato, más poderoso, más intruso. Lo que hizo, también, fue empezar a moldearnos vidas más dependientes, mucho más controladas.

Hace cinco años, el señor Bezos tenía, además de la mitad del mercado online americano y uno de los diarios poderosos del mundo (‘The Washington Post’), 30.000 millones de dólares [cerca de 28.000. millones de euros]; el año pasado, el señor tenía casi 90.000 millones de euros; ahora, el señor tiene 134.000 millones. Hay algo raro en un mundo en el que una persona gana en un año lo que 50.000 trabajadores europeos promedio ganan en toda su vida. Algo raro y algo obsceno.

Pero la pornografía funciona, siempre funcionó, y necesita actores. Los reyes se han vuelto personajes un poco decepcionantes: no tienen mucho poder, algunos ni siquiera tienen dinero —y si después lo tienen, prefieren no tener que explicar cómo lo consiguieron. Así que los fascinadores de estos tiempos son los megarricos.

Es curioso: se podría pensar que preferiríamos detestarlos. No es difícil entender que si alguien tiene mucho, muchos van a tener poco. Es lo que algunos amargados llamamos concentración de la riqueza, desigualdad, esas pamplinas. Que no parecen importarnos demasiado: hemos desarrollado un maravilloso síndrome de Estocolmo que nos permite fascinarnos por lo que hacen quienes acaparan lo que debería repartirse. Lo nuestro, digamos, por decir.

El síndrome funciona incluso para incentivar ciertas conductas: “Porque nos sirve de inspiración y porque ver casos de tanto éxito en el mundo del ecommercenos puede motivar a luchar por lo que siempre hemos soñado…”, dice un artículo como tantos, Estocolmo a tope.

Recuerdo una columna que escribí hace décadas, henchido de optimismo: vivía en Argentina y decía que los sindicatos de izquierda debían llevar a sus trabajadores a Punta del Este —el balneario caro de la costa uruguaya— para que, al ver esas mansiones, esos coches, esas siliconas, esos precios, los obreros se llenaran de sacrosanta indignación de clase y reaccionaran. Y recuerdo que alguien me contestó que, si los llevaban, quizás el resultado sería que muchos insistirían en admirar y desear esos sitios, esas vidas.

 Quizá tenía razón. Para eso sirven los Bezos de este mundo: te ofrecen la ilusión de que puedes ser así. Lo malo no es siquiera que no es cierto; lo peor es que te convencen de que eso es lo que vale la pena querer, que esa es la meta. El negocio es redondo: si muchos quieren ser como ellos, ellos podrán seguir siendo como ellos sin parar.







El País Semanal. Diario El País. España













jueves, 1 de agosto de 2019

RASCACIELOS DE MADERA



Las ciudades canadienses llevan los rascacielos de madera a nuevas alturas.






Una representación del desarrollo de la línea de costa en Toronto liderado por Sidewalk Labs, que pretende ser 
"el primer distrito de madera masiva del mundo".













La Columbia Británica no es ajena a los gigantes de madera. A lo largo de su costa occidental, los abetos de Douglas y los abetos de Sitka que superan los 60 metros de altura en algunos casos han resistido casi un milenio de tormentas.
Ahora, un creciente coro de arquitectos, técnicos forestales e ingenieros quieren que la ciudad más grande de la provincia crezca otro grupo de gigantes de madera: los rascacielos de madera.


 La torre Brock Commons de 18 pisos de madera en Vancouver fue construida más barata, más rápida y con menos impacto 
ambiental que una estructura de acero y concreto comparable. 


La torre Brock Commons de 18 pisos de Vancouver es un testimonio de las vastas posibilidades de la madera.  Fue construida más barato, más rápido y con menos impacto ambiental que una estructura de acero y hormigón comparable, habría compensado un estimado de 2.432 toneladas métricas de carbono. Ahora el gobierno provincial ha cambiado sus códigos de construcción, duplicando  el límite de altura para los edificios con estructura de madera a 12 pisos (Brock Commons recibió una excepción cuando se construyó). Se espera que el gobierno canadiense coincida con los códigos de BC en todo el país.





La planeada Torre de la Tierra de 40 pisos, Vancouver, 















Vancouver ahora está empujando incluso esos límites al revelar los planes para Canada Earth Tower , una ambiciosa torre de 40 pisos El diseño incluye alrededor de 200 viviendas, con un jardín al aire libre por cada tres pisos, así como espacio de oficinas premium y tiendas.

Mientras tanto, las cifras del gobierno muestran casi 500 edificios de madera de mediana altura en varias etapas de finalización en todo el país. "Las acciones [de la Columbia Británica] han creado un efecto dominó en todo el mundo", dijo Michael Green, un arquitecto con sede en Vancouver y defensor de los edificios de madera, señalando las recientes relajaciones en los códigos de construcción de madera en otros países. "Estados Unidos ha cambiado su código de manera efectiva debido a Canadá. China está cambiando su código de manera efectiva debido a Canadá ”.

Hay otra razón por la que los funcionarios canadienses creen que el país podría tomar la iniciativa para transformar la forma en que construimos: su vasta oferta de árboles. Canadá tiene casi 350 millones de hectáreas de bosque, con la mayor parte de la cosecha en la Columbia Británica, donde sus objetivos de diseño ambientalmente conscientes a menudo se han visto contrarrestados por la polémica práctica de la tala de bosques antiguos.


A pesar de décadas de feroz protesta, las empresas forestales siguen despejando los ecosistemas forestales críticos, hogar de gigantes de cien años. Codiciadas por su fuerza y ​​su atractivo estético ricamente texturizado, los tableros de madera antigua provenientes de los bosques primarios dominan el dólar en el mercado abierto.
Más de la mitad de los 3,2 millones de hectáreas de bosques antiguos en la Columbia Británica son tierras protegidas, pero los 1,42 millones de hectáreas restantes, hogar de imponentes cedros rojos, abetos y abetos, aún enfrentan la perspectiva de las hojas de sierra de cadena. La provincia ha resistido hasta ahora los pedidos de una moratoria.

"Tenemos una emergencia ecológica en vastas partes de la Columbia Británica", dijo Jens Weiting del Sierra Club. Él apunta a la tala de los bosques de crecimiento viejo como un catalizador para aumentar el riesgo de incendio, eliminando algunos de los sumideros de carbono más efectivos y agotando un recurso que requiere el retorno de generaciones.
Pero las grandes losas de madera que los arquitectos proponen para la próxima generación de torres no provienen de santuarios antiguos. En cambio, las vigas y columnas masivas se crean a partir del agregado de muchas piezas más pequeñas, que imitan muchas de las características codiciadas de la madera antigua, incluida la resistencia, con una fracción del daño ecológico.

"Gran parte de esa madera (antigua) se convierte simplemente en madera de dimensiones relativamente pequeñas, que podría ser fácilmente reemplazada por otras fuentes", dijo John Innes, decano de silvicultura de la Universidad de British Columbia en Vancouver. "La madera de ingeniería ha brindado la oportunidad de retroceder en realidad la cosecha del viejo crecimiento".

A pesar de los conceptos erróneos de la madera como propensos al fuego e inestables, puede ser un material de construcción robusto e innovador. Los rascacielos de madera están hechos de madera laminada en cruz (CLT), en la que se unen tiras perpendiculares de madera para formar vigas resistentes. Para 2024, el Grupo Sumitomo de Japón espera usar CLT para construir un rascacielos de madera de 70 pisos en Tokio, la ciudad más peligrosa del mundo cuando se trata de terremotos .


El Grupo Sumitomo de Japón espera usar CLT para construir una torre de 70 pisos en Tokio. 



Originalmente una invención suiza, la CLT ha sido la norma en Europa durante décadas . Sin embargo, años de regulaciones conservadoras de construcción en América del Norte han obstaculizado sus usos.  Todo eso parece estar listo para cambiar a medida que Canadá imita a las naciones europeas relajando las reglas. El gobierno también ha invertido millones de dólares en investigación con empresas forestales y universidades, que se apresuran a perfeccionar nuevas técnicas y usos para la madera.
"Esta es la primera forma nueva de construir un rascacielos en un siglo", dijo Green, cuya firma terminó recientemente el edificio T3 de Minneapolis, una estructura de madera de siete pisos, y ha propuesto diseños para otras torres de madera en Toronto. "Desafía a tantas convenciones en la industria de la construcción".


 El interior proyectado del planeado rascacielos de Tokio del Grupo Sumitomo.


Más ligera y más eficiente de usar que otros materiales estructurales, la madera diseñada tiene una huella ambiental mucho menor que la del concreto , que produce hasta el 8% de las emisiones mundiales.  Los edificios resultantes, que a menudo emplean interiores de madera a la vista, están destinados a provocar una sensación de calidez y alegría en los visitantes, dijo Jonathan King, un arquitecto con sede en Toronto.  "Como especie, trepamos por lugares donde hay materiales naturales a nuestro alrededor", dijo.

La firma de King comenzó la construcción de una torre de oficiales de madera de ocho pisos en junio. Mientras tanto, en el litoral de la ciudad, un polémico proyecto liderado por Sidewalk Labs, una compañía hermana de Google, apunta a ser "el primer distrito de madera masiva del mundo", con algunos de los 12 edificios de madera planeados que alcanzan hasta 35 pisos
Debido a que la mayoría de las piezas pueden ser prefabricadas, construir un edificio de madera es como "construir con Lego", dijo Innes.


Un render del polémico proyecto de la ribera de Sidewalk Labs en Toronto. Fotografía:
 Imagen cortesía de Heatherwick Studio.

"Los edificios de madera altos llaman la atención sobre las posibilidades", dijo. "Pero cuando realmente observamos lo que realmente está sucediendo, y donde podríamos utilizar las mayores cantidades de madera, sería en edificios de mediana altura". De hecho, la mayor parte de los nuevos proyectos de edificios comerciales de madera se centran en estructuras de mediana a baja altura, como los almacenes comerciales que actualmente utilizan principalmente hormigón y acero, con grandes cantidades de residuos.

Sin embargo, los beneficios del uso de la madera podrían anularse sin un manejo forestal adecuado. Los años de intenso incendio forestal y la plaga de insectos han restringido el suministro de madera, dijo Innes, lo que incita a los silvicultores a solicitar excepciones reglamentarias a los límites de captura. Eso podría dañar la reputación forestal sostenible de Canadá.
“La verdad es que no existe la construcción sostenible. Todo lo que hacemos en la construcción incluye quitar un costo de algo ”, dijo Green. La administración sostenible probablemente aumentará los costos para las empresas forestales, los constructores y los contribuyentes, pero para muchos en la Columbia Británica, hogar de gigantes pasados ​​y futuros, esos son costos que vale la pena pagar.





Wooden skyscrapers: Sustainable homes of the future?







La carrera de los rascacielos de madera

El mundo disputa una carrera por construir el edificio de madera más alto. Estos rascacielos sin hormigón ni acero buscan despertar conciencias. Y, sobre todo, ser pioneros en desdibujar los límites de la madera como material de construcción. Noruega es uno de los países que más lejos y más alto han llevado esta encomienda. La ciudad de Brumunddal, a 150 kilómetros de Oslo, alberga el rascacielos de madera más alto del mundo: Mjøstårnet, que comenzó a construirse en abril de 2017 y fue inaugurado en marzo pasado es un edificio de 85,4 metros de altura que evidencia que es posible construir a lo alto con materiales sostenibles. El inversor noruego Arthur Buchardt es el promotor de este ambicioso símbolo verde. Tiene 18 pisos y alberga un hotel, apartamentos, oficinas, un restaurante y áreas comunes.






El edificio Mjøstårnet, con estructura de madera, en la ciudad de Brumunddal (Noruega).















Hay muchas razones para recurrir a madera procedente de bosques sostenibles. “Es un recurso renovable que puede reutilizarse y reciclarse y su uso contribuye a contrarrestar el efecto invernadero. También contribuye a un clima interior saludable, regula la humedad y la temperatura, tiene buenas propiedades acústicas y aislantes, y también puede ayudar a reducir el estrés”, indican en Moelven, la empresa responsable de la instalación de la estructura de madera de Mjøstårnet. Esta compañía, con más de 120 años de vida, acaba de marcar su segundo récord mundial, puesto que el primero fue The Tree, que en diciembre de 2015 se convirtió en el mayor rascacielos del mundo, con 14 niveles y 51 metros.
Mjøstårnet no será el más alto por mucho tiempo. Demasiada competencia. De hecho, ya ha dejado pequeño al que hace unos días era líder: Brock Commons, la residencia de estudiantes de la Universidad de Columbia Británica en Vancouver (Canadá), de 18 pisos y 53 metros. Otras ciudades tratan ya de arrebatar el puesto a Noruega. Tokio proyecta el edificio W350, que tendrá 350 metros de altura y 70 pisos. En construcción está el inmueble HoHo, en Viena, con 24 plantas, y se perfila otro con 84 alturas en Chicago. Los avances tecnológicos hacen que hoy sea un material tan seguro como cualquier otro, pero mucho más limpio, para crecer en altura. “Veremos en el futuro cuál es el límite de la madera en la construcción de rascacielos”, apunta José Antonio González, fundador y consejero delegado de Arquima, especializada en construcción modular con entramado ligero de madera.  "Los países nórdicos lideran el mercado, con el 98% de las viviendas realizadas con estructura de madera. En Alemania son cerca del 40% y en EE UU y Canadá rondan el 80%."

No se trata solo de construir casas de madera. “El principal valor añadido es que hacemos edificios pasivos o de consumo energético casi nulo, y la madera nos aporta una reducción importante de las emisiones de CO2, aparte de la facilidad de manipulación y mecanización para poder industrializar en un grado muy alto, el menor peso, la construcción en seco, la ecología, la salud…”, señalan desde Arquima. Requiere mucha menos energía en el proceso de transformación que el acero o el hormigón.


 Mjøstårnet 


  Mjøstårnet 

 Mjøstårnet



Una vez construido el edificio, la madera contribuye al ahorro de energía por sus cualidades como aislante térmico. Se considera que una pared de madera aísla 15 veces más que un muro de hormigón, dice Pere Linares. Al final, se puede ahorrar hasta un 90% de energía respecto a un edificio convencional.
Ahora bien, muy al contrario de lo que puede parecer, el coste de construcción con madera es más caro que con hormigón, pero los ahorros energéticos consiguen amortizar la inversión en un plazo de ocho a diez años. Por ejemplo, el edificio de Mjøstårnet fue un 2% más caro que si se hubiera hecho de hormigón. “Pero existe una inversión que no se puede valorar y es invertir en la salud de los habitantes de este tipo de construcción, puesto que la madera no aporta elementos tóxicos a la construcción”, zanjan en House Habitat, que participa en el proyecto europeo KnoWood, que fomenta el diseño y la construcción de edificios sostenibles de madera de media y gran altura.