viernes, 31 de mayo de 2013

PICASSO





Picasso por Picasso





Desde los 13 años hasta poco antes de morir a los 91 años. Desde finales del siglo XIX hasta la década de los setenta del siglo XX, Pablo Ruiz Picasso se autorretrató en un buen número de obras que utilizó para diversos objetivos en función de sus necesidades. En unos dejó testimonios de su vida personal, en otros proyectó sus inquietudes, sus obsesiones y fantasías, y en casi todos usó su cuerpo como laboratorio para realizar experimentos artísticos. Siendo un autor reproducido, estudiado y expuesto hasta la saciedad, hasta ahora no se había dedicado una exposición a sus autorretratos. Realistas y academicistas, con los rasgos alterados, primitivistas, neoclasicistas, cubistas, solo perfilados u ocultos en sombras, el Museo Picasso de Barcelona expone Yo Picasso. Autorretratos,un recorrido cronológico y conceptual, en el que por primera vez se reúnen 90 obras realizadas a lo largo de 72 años, en los que Picasso es el protagonista, por partida doble.





Rostro anguloso, facciones acusadas en comparación con su fisonomía real y mirada intensa.
 El autorretrato del pintor malagueño realizado en cartón sobre papel de1899-1900 se
 conserva en el Museo Picasso de Barcelona.



'Autorretrato' de 1907 de la galería Národní de Praga que no 
había salido del país desde 1997, que se puede ver en la
 exposición de Barcelona. 



Autorretrato de 1896 del Museo Picasso de Barcelona en el que el pintor se retrató con flequillo en señal de rebeldía.




Dos autorretratos pintados en 1906. El de la izquierda de una 
colección particular y el de la derecha del Metropolitan Museum 
de Nueva York. A la derecha varios estudios para autorretrato con paleta,
 la obra que se conserva en el Philadelphia Museum



'Autorretrato (Yo)', pertenenciente al MoMA de 1901 con enérgica pincelada que subraya 
de forma violenta las facciones, hasta el punto de formar una composición geometrizante 
que da carácter anguloso a los rasgos faciales. En la parte superior izquierda se puede leer 
"Yo", que da nombre a la exposición.



'Picasso con sombrero de copa', óleo sobre papel pintado en París, 1901. A los 19 años, 
Picasso se convierte en un personaje toulouselautrequiano que corteja a señoritas en
los locales de ocio. Pertenece a una colección particular y no se había mostrado nunca 
hasta ahora.




'La sombra sobre la mujer', óleo sobre tela pintado en 1953conservado en el Museo de Israel,
 en Jerusalén.  Pintado después de que Françoise abandonase al artista. La sombra es Picasso que se superpone a la figura tumbada de la mujer.




Autorretrato de 1972, una de las últimas obras creadas por Picasso,
 realizada en lápiz y ceras de colores sobre papel. Se conserva en 
una colección particular de Tokio, en Japón.













jueves, 30 de mayo de 2013

NOVEDADES







Facebook aburre a los adolescentes




ROSA JIMÉNEZ CANO









Del entusiasmo a la desidia. De la adicción al aburrimiento. Facebook nació como un servicio para universitarios y gracias a ellos creció hasta llegar a más de mil millones de usuarios. Ahora tiene un problema precisamente con sus mejores embajadores, los adolescentes. Mark Zuckerberg, creador y consejero delegado de la red social, ha reconocido que ya no son tan atractivos para los adolescentes. Así lo declaraba en el informe anual para los inversores: “Creemos que algunos de nuestros usuarios, en especial los jóvenes, están a la última y buscan de manera activa otros productos similares o como sustituto de Facebook”. Añade que esto puede dañar su negocio a medio plazo.
Adam Ludwin es uno de los que piensa que Facebook ha perdido parte de su halo con los más jóvenes. De hecho, lo experimentó al crear su aplicación de retoque Albumatic. Según relata en Business Insider, varios usuarios en una sesión de prueba le dijeron que, directamente, les aburría.
¿Cómo pueden aburrirse más de mil millones de personas compartiendo fotos de fiestas, excursiones y cumpleaños? María Rodríguez, consultora de estrategia en Internet de la cooperativa Enkidu, cree que se ha pasado el efecto moda: “La masificación de los contactos es uno de los factores. No queda bien rechazar a ese vecino del quinto que resulta ser un pesado o aquella chica con la coincidiste en un curso y que a la larga resulta no tener nada que ver contigo”.
César Calderón, director ejecutivo del Think Net Pensamiento Público, cree que el problema no está solo entre los jóvenes: “El mundo de los negocios está llegando a la conclusión de que tratar de vender sus productos a través de esta red social es caro y tremendamente complicado, con tasas de éxito menores que las de la web más tradicional”. Al mismo tiempo apunta algunos errores como: “Su barroco diseño, pasando por sus cambios permanentes de navegación o su creciente complejidad de uso”.
David de Ugarte, estratega de la Sociedad de las Indias Electrónicas, va más allá. Considera que Facebook triunfó por su capacidad para simplificar, pero falló al querer abarcar todo. “Era más sencillo que un blog, pero ya no es el mejor en nada. Para conversar o compartir los adolescentes han descubierto Tumblr o Wordpress”, expone. En su opinión la facilidad de uso es clave: “De ahí que presten más atención a aplicaciones nacidas para el móvil y muy visuales como Pinterest e Instagram”.
Todo obedece a una estrategia para promocionar Instagram
A pesar de la alarmante declaración a los inversores Zuckerberg, guarda un as en la manga, precisamente Instagram, comprada la pasada primavera por 765 millones de euros, cuando solo contaba con 14 trabajadores. En el mismo documento el consejero delegado incluye una aclaración: “Entre las aplicaciones cuya capacidad para enganchar a los usuarios crece más se encuentra Instagram”.

miércoles, 29 de mayo de 2013

POEMA





Voy a dormir

 Alfonsina Storni



                                              





                                    

                                               
Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes...
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides... Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido...





Hoy,  en el aniversario de su nacimiento.

















martes, 28 de mayo de 2013

HUMANOS


Tres siglos de mentiras políticas

JUAN JACINTO MUÑOZ RENGEL *




Se acaban de cumplir nada menos que 300 años desde la primera publicación del opúsculo El arte de la mentira política, falsamente atribuido durante siglos a Jonathan Swift. Y el lector contemporáneo, en estos tiempos de corrupción, no puede sino preguntarse si de verdad el ser humano cambia con el paso de los tiempos o si esa creencia es solo una ilusión.En realidad, podríamos remontarnos mucho más lejos, 2.000 años atrás si hiciera falta, y volveríamos a vernos fielmente reflejados en cada uno de los textos del momento, como en espejos prodigiosos. Si no lo creen, piensen, por ejemplo, en aquel pasaje de Séneca en De la serenidad del alma, en el que criticaba a la gente que adquiría libros solo para adornar sus salones, pensando en lo decorativo de sus lomos, o en lo conveniente de sus títulos, sin considerar siquiera llegar a leerlos. Sin duda, gozamos de una pasmosa capacidad para perseverar en nuestra propia naturaleza.Y así de pasmado y atónito se queda el lector de nuestros días, asediado por las noticias políticas y económicas del presente, y sin demasiado tiempo para ahondar en la historia, cuando se adentra en las páginas de El arte de la mentira política y descubre a su autor sopesando cuáles de las mentiras de los dos partidos entonces dominantes —los Whigs y los Tories— habían sido más creíbles en las últimas legislaturas.
Un autor que, por cierto y para colmo, no fue de manera alguna el señor Swift, sino su amigo, el mucho más reservado escritor escocés John Arbuthnot (1667-1735), médico de la reina Ana, quien a decir verdad disponía de una agudeza, un talento irónico e incluso un estilo muy semejantes a los del primero.Ese autor, el verdadero, el doctor Arbuthnot, comienza el ensayo reflexionando sobre la disposición fisiológica de los hombres a la mentira y continúa proclamando que un arte tan útil y tan noble como el de mentir debería tener, al igual que el resto de las artes y las ciencias, su propia entrada en la enciclopedia. Y poder así servir de ayuda para todo político que pretenda alcanzar la gloria en los siglos venideros.Todo esto lo va trufando Arbuthnot de ejemplos y de consejos para que las mentiras funcionen mejor, se extiendan más rápido o duren más tiempo. Recomienda asimismo a los jefes de partidos políticos que no se crean sus propias mentiras, porque el exceso de celo en el ejercicio de este arte puede hacer que algunos se acaben persuadiendo de que lo que afirman es en efecto verdadero, y podrían terminar intentando resolver los asuntos de la nación según el dictado de las mentiras inventadas por ellos mismos. Algo que, al parecer, solía ocurrir a menudo.Su definición de la mentira política es sencilla y contundente: “es el arte de hacer creer al pueblo falsedades saludables con un buen fin”. Y, de inmediato, pasa a facilitar una clasificación de los posibles tipos de engaños. 
Si bien la gente suele pensar que toda mentira es difamatoria, Arbuthnot distingue hasta tres clases de falsedades: la “mentira calumniosa”, que es la que trata de arrebatar a un hombre la reputación que se ganó justamente, por temor a que la utilice contra lo que se cree que es bueno para el pueblo; la “mentira por aumento”, que atribuye al personaje político mayor reputación de la que le pertenece; y la “mentira por traslación”, que transfiere el mérito de una buena acción, o el demérito de una mala, de una persona a otra. Si un partido, apunta más adelante este analista del siglo XVIII, se hubiese excedido en el número y tamaño de sus mentiras, “para restablecer su credibilidad acordará no decir nada, durante tres meses, que no sea verdadero; esto les dará derecho a difundir mentiras durante los siguientes seis meses”. Aunque el propio autor se ve obligado a reconocer que, en la práctica, es imposible encontrar políticos capaces de semejante esfuerzo de contención.Todo esto lo analiza John Arbuthnot en una época previa a la televisión, a las campañas mediáticas y a los debates de tertulianos, anterior a Internet, a los blogs, a los comentarios anónimos y a las redes sociales, en una era en la que ni siquiera se intuían las consecuencias del retoque fotográfico o la suplantación digital. Por suerte, ahora también contamos con los vídeos y las hemerotecas.
En el artículo que cierra el pequeño volumen, Jonathan Swift —ahora sí, el famoso escritor irlandés— sostiene que “al igual que el más vil de los escritores tiene sus lectores, el más grande de los mentirosos tiene sus crédulos: y suele ocurrir que si una mentira perdura una hora, ya ha logrado su propósito, aunque no perviva”. El ruido y la confusión harán su trabajo. Nada parece pues haberse alterado en estos últimos tres siglos recién cumplidos. Hoy, todavía, “la falsedad vuela, mientras la verdad se arrastra tras ella”.

El País. España
Dibujo Quino.

lunes, 27 de mayo de 2013

COMIENDO

El mapa de las empanadas argentinas

Por Verónica Gurisatti*





No hay una fecha ni un lugar exacto del origen de las empanadas pero fue una gran idea la de envolver riquísimos rellenos dulces o salados en pastas hechas con diferentes granos. Existen en todas las culturas con distintos nombres y formatos y en cualquier rincón de América las encontramos. En Argentina son típicas las del noroeste pero cada provincia tiene sus ingredientes que varían de acuerdo a la geografía y al clima del lugar. 
Y aunque es cierto que las trajeron los españoles y las perfeccionaron los inmigrantes árabes, cada región del país desarrolló su propia versión y su identidad, con diferencias sustanciales en la masa, el relleno y la cocción. Por ejemplo: en Salta se hacen al horno y llevan papa y huevo duro, en Tucumán son fritas y llevan aceitunas, pasas, ají molido, pimentón y comino, y en Jujuy son sequitas, muy pequeñas y se hacen con carne de llama. 
Algunas llevan tanta cebolla que superan la cantidad de carne y otras que no son tan jugosas llevan una salsa picante, unas se cocinan en horno de barro y otras se fríen en aceite mezclado con grasa, algunas son sequitas o criollas y otras de masa hojaldrada. Pero más allá de la diversidad, las empanadas son un símbolo nacional y su preparación es en cada provincia un tema crucial. Aquí, similitudes y diferencias de este manjar. 

Salteñas
No son picantes, son pequeñas, jugosas y las más distintivas del país. Llevan papa hervida, carne cortada a cuchillo, cebolla común, de verdeo, huevo duro, morrón, ají molido, comino y pimentón, todo rehogado en grasa de pella. Se cocinan en horno de barro o se fríen. 
Jujeñas
Similares a las salteñas, se distinguen por tener arvejas junto a la carne de nalga, lomo o llama, cebolla de verdeo y común, huevo duro, aceitunas, pasas, comino y pimentón. Para darle un sabor más fuerte se puede agregar por encima una cucharadita de salsa picante hecha con tomate y ají molido. 
Tucumanas
Sin papa, ni arvejas, ni aceitunas, son muy jugosas y llevan carne picada a cuchillo, cebolla de verdeo, comino, ají molido, pimienta blanca, pimentón dulce y mucho ajo. Se cocinan en horno común, de barro o en grasa de pella y tienen su Fiesta Nacional de la Empanada que se celebra en septiembre en Famaillá. 
Chaqueñas
Se diferencian por su relleno de carne de dorado desmenuzado y sin espinas, tomate pelado sin semillas, cebolla, pimiento, echalotes, huevo duro, pimentón dulce, curry, cebollín picado, ají molido, pimienta negra, tomillo picado y laurel. Se cocinan en horno bien caliente. 
Santiagueñas
Casi siempre se cocinan en horno de barro y llevan arvejas, carne picada a mano y cocinada en agua caliente (sancochada), huevo duro, morrones, mucha cebolla y a veces pasas de uva, además de pimentón dulce, orégano fresco, ají del monte y comino. 
Catamarqueñas
Se cocinan al horno y conviene preparar el relleno un día antes para hacerlas bien con carne de vaca, de cabrito o de chivo, mucho ajo, papas, huevo duro, cebolla de verdeo, ají molido, laurel y pimentón. Algunos le ponen pasas de uva y aceitunas y otros no. 
Riojanas
Hay que comerlas con cuidado para no mancharse la ropa porque son tan jugosas que chorrean y esa jugosidad se logra combinando un poco de grasa de pella con cortes de carne como el cuadril, cebolla común, de verdeo, papa, morrón, huevo duro, ají molido, pimentón y comino. 
Mendocinas
Son pequeñas y en ellas no faltan las aceitunas ni el ajo (típicos de la zona) además de la carne picada cortada a cuchillo, mucha cebolla, mucho comino y poco morrón. Se cocinan en horno común o de barro y se pintan con huevo batido para darle brillo a la masa. 
Sanjuaninas
Se hornean o se fríen y son muy jugosas porque tienen en el relleno gran cantidad de cebolla y grasa de pella, además de carne de lomo o cuadril picada, tomates pelados y picados, morrón, orégano, ají molido, comino, pimentón dulce y vino blanco en la masa. El agregado de aceitunas es opcional. 
Puntanas
Son más grandes que las demás y se condimentan con orégano y ají picante. Tienen mucho gusto a carne porque llevan un pequeño agregado de grasa de cerdo que acentúa su sabor y muy poca verdura. Algunos le ponen también pasas de uva y aceitunas. 
Cordobesas
Son algo dulces porque el relleno tiene pasas de uva y zanahorias y la masa se pinta con almíbar y se espolvorea con azúcar impalpable. Además, llevan carne picada a cuchillo, abundante cebolla, huevos, papa y algunos también le agregan manteca y tomate sin piel ni semillas. 
Entrerrianas
Son diferentes y agridulces, ya que se espolvorean con azúcar impalpable antes de entrar al horno y quedan caramelizadas, y en el relleno llevan clavo de olor, canela y ciruelas, además de carne de vaca, cebolla y huevo duro. No tienen aceitunas ni papas ni pasas de uva. 
Porteñas
Son más grandes que las demás y el relleno varía entre carne de vaca, de pollo, humita o de jamón y queso, y también llevan huevo duro, aceitunas, mucha cebolla, verdeo y condimentos como comino, pimentón y ají molido. Se fríen o se cocinan al horno y previamente se pintan con huevo batido. 
Patagónicas
Son muy jugosas y su ingrediente principal es el cordero aunque también los pescados y mariscos, además de cebolla de verdeo, morrón, ají molido y pimentón. Algunas llevan azúcar por encima, en Neuquén le agregan merken y en Tierra del Fuego centolla combinada con alcaparras y vino blanco. 

ConexiónBrando




viernes, 24 de mayo de 2013

PATRIA







Oda escrita en 1966

Jorge Luis Borges













Nadie es la patria. Ni siquiera el jinete
que, alto en el alba de una plaza desierta,
rige un corcel de bronce por el tiempo,
ni los otros que miran desde el mármol,
ni los que prodigaron su bélica ceniza
por los campos de América
o dejaron un verso o una hazaña
o la memoria de una vida cabal
en el justo ejercicio de los días.
Nadie es la patria. Ni siquiera los símbolos.

Nadie es la patria. Ni siquiera el tiempo
cargado de batallas, de espadas y de éxodos
y de la lenta población de regiones
que lindan con la aurora y el ocaso,
y de rostros que van envejeciendo
en los espejos que se empañan
y de sufridas agonías anónimas
que duran hasta el alba
y de la telaraña de la lluvia
sobre negros jardines.

La patria, amigos, es un acto perpetuo
como el perpetuo mundo. (Si el Eterno
Espectador dejara de soñarnos
un solo instante, nos fulminaría,
blanco y brusco relámpago, Su olvido.)
Nadie es la patria, pero todos debemos
ser dignos del antiguo juramento
que prestaron aquellos caballeros
de ser lo que ignoraban, argentinos,
de ser lo que serían por el hecho
de haber jurado en esa vieja casa.
Somos el porvenir de esos varones,
la justificación de aquellos muertos;
nuestro deber es la gloriosa carga
que a nuestra sombra legan esas sombras
que debemos salvar.

Nadie es la patria, pero todos lo somos.
Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante,
ese límpido fuego misterioso.















jueves, 23 de mayo de 2013

BUENOS AIRES, ARTE URBANO




Paredes que hablan porteño


                     En la imagen, una de las obras de Cabaio Stencil



Alien + Muska Grafiti de Alien + Muska (2011), en la calle teniente Benjamín Matienzo y Zapiola.


Como en otras partes del mundo, en Buenos Aires el grafiti y el arte urbano exteriorizan en las paredes lo que la ciudad siente por dentro. Sueños, identidades, amores, ideas políticas, memorias, metáforas, códigos, abstracciones.... ponen en una escena pública y para todos lo que suele ser, o intenta ser, prohibido u ocultado.También, como en otras ciudades, el arte urbano porteño tiene su desarrollo en dos momentos particulares de la historia argentina. El regreso de la democracia en 1984 y la crisis económica de 2001. El primero genera la vuelta a las calles de la sociedad y abre las puertas para el aterrizaje, desde otros continentes, del grafiti a la ciudad. El segundo genera la explosión de esta movida cultural con artistas y ciudadanos que se entremezclan en miles de expresiones de dolor, disconformidad y protesta.
Pero la escena porteña tiene también una particularidad que suele llamar la atención frente a lo que sucede en otros países: si bien el grafiti no es legal, suele ser tolerado y respetado por las autoridades políticas y los conciudadanos. Se establecen, en muchos casos, acuerdos explícitos o implícitos entre artistas y vecinos, entre artistas y políticos (quienes también usan las paredes para sus campañas) o entre artistas y marcas. Esta sutil diferencia, con muchos matices, hace de las paredes porteñas un enorme y prolífico lienzo para los artistas.
Para acercarse al grafiti de Buenos Aires una de las mejores opciones es conocer al colectivo graffitimundo, un grupo de amigos (extranjeros y argentinos) que apasionados por esta movida cultural en las calles decidió juntarse para dar difusión y apoyo a los artistas. Para ello, realizan tours, dan talleres, inauguraron una galería online y apoyan una offline (la galería Hollywood in Cambodia, en Thames 1885 piso 1) , actualizan un blog y tienen en desarrollo un documental y un libro.
Uno de los circuitos que este grupo invita a conocer es el del triángulo conformado por los barrios de Colegiales, Palermo y Villa Crespo. El punto de partida es donde se desarrolló el primer y mítico evento mundial Meeting of Styles en Buenos Aires en el año 2011 (luego se llevó a cabo en el 2012 en el barrio de Barracas y viene en camino el tercero en noviembre de 2013). En este primer recorrido de más de tres horas salen a la luz artistas nacionales como JAZ, un muralista y escenógrafo que sorprende con sus animales pintados en brea; ICE, un grafitero obsesionado con hongos gigantes; los stencil políticos y en locales de Cabaio Stencil; las ilustraciones más relacionadas al diseño de Pum Pum; uno de los pioneros del mural Alfredo Zegatori; la ilustradora y diseñadora Georgina Ciotti; el artista plástico y muralista Lean Frizzera; el grupo Triángulo Dorado y una lista interminable que se abre una vez que uno volcó la percepción hacia las paredes de este recorrido de más de 20 calles. Además, en este y otros circuitos, llegan las voces de otros países como Entes y Pésimo, de Perú; La Robot de Madera, de Chile; Just y Alien, de Venezuela; Saile, de Chile; y muchos más.

“Respeto al que respeta”, señala uno de los stencil que se reproduce en muchas paredes de la ciudad y con ese código como base, las paredes porteñas seguirán expresándose libres.



 Dibujo de Pum Pum en la puerta del Mercado de Pulgas, en la calle Conde y Dorrego. Pum Pum es una de las pocas artistas mujeres del arte callejero de Buenos Aires.




                                                Grafiti de ICE, un grafitero obsesionado con los hongos gigantes

                                                   



Obra de Entes y Pesimo en la calle teniente Benjamín Matienzo y Zapiola.


Muchos autores juntos en pared del 'Meeting of Styles' 2011. Está en la calle teniente Benjamín Matienzo y Zapiola.

    
Restaurante Tegui:  Otra vista de la fachada del restautante Tegui.


Los integrantes del colectivo Graffitimundo realizan 'tours' y dan talleres para dar a conocer el arte urbano de Buenos Aires. 
Si bien en esta ciudad el grafiti no es legal, a menudo se llega a acuerdos entre artistas y vecinos.


                                        
                                                Fachada del restaurante Tegui, en el 5852 de la calle Costa Rica. 








FOTOGRAFÍAS:  PABLO CROCI
DeL BLOG ' El viajero '.  El país,  españa.











martes, 21 de mayo de 2013

NUESTROS ESCRITORES





Militancia


Fragmento*

Alejandro Schleh




Aprendí, de tanto oír por las unidades básicas y en la facultad, que vivíamos una época de dictadura. Y veía a Stalin y a Hitler en mi cabeza, y a Carlitos Chaplin disfrazado de este último mirando el globo terráqueo, aquellos sí eran dictadores. No recuerdo bien quién era el presidente, en aquel momento del país y del tornado, porque fueron  varios los gobiernos militares con ese sesgo  totalitario que se fueron sucediendo en nuestro país, y tengo el listado mezclado en mi cabeza. Y porque aunque hay quienes propician un hoy con “ni olvido ni perdón”, yo tengo mala memoria para recordar, así que para eso conmigo mejor no cuenten. Ya olvidé todo, pero puedo nombrar a Uriburu,Lanusse, Videla y Galtieri; es algo. Y relativo a perdonar: me enseñaron a hacerlo aunque hoy suene anacrónico, y dudo además de si esa acción es muy humana por lo que no representa para nadie el más mínimo esfuerzo no hacerlo. Eso más bien queda relegado a los santos y la gente buena por demás. El olvido y el perdón suelen mezclarse en una sola cosa,  y por más que se quiera no perdonar cuando la memoria falla es un problema, se olvida el objeto del perdón. Los sabios judíos pusieron un día para eso y entonces se salvan así los que perdonaron y los que tienen mala memoria y olvidaron qué cosa no querían perdonar. Ellos perdonan a todo el mundo y tienen solucionados sus asuntos. Y hacen después lo que se les antoja.


Diez de Enero de mil novecientos setenta y tres







La ciudad del norte de Santa Fe aparecía desvastada con gran cantidad de casas destruidas; dos mil habitantes sin vivienda e innumerables muertos. Todas las vacas de un tambo levantadas a más de veinte, veinticinco metros de altura y muertas reventadas contra el piso. Había derribado árboles y antenas el tornado de San Justo. Una gran movilización en el seno de la juventud del partido se produjo de inmediato y se prepararon las excursiones de ayuda. Se juntaba comida, colchones, agua y no sé qué cosas más, todas en cantidades módicas, pero estaba la intención que valía; nos aprestábamos a llegar hasta aquella ciudad llevando auxilio. Todo era preparativos y hormigueo y un entrar y salir agitado de gente, un movimiento continúo en torno de la unidad; no puedo decir una algarabía sin temor a equivocarme. Acaso, una alegría escondida en la algarabía -esas cosas que no pueden decirse- en la oportunidad que semejante desgracia proporcionaba de poder hacer algo útil por los demás.  Un optimismo que puso sentido en los rostros, un viaje que algo tenía -se respiraba en el aire- de turístico además de humanitario. Una bienvenida al sentido de existencia que serviría de paso para llevar alivio a la pobre gente. Un norte al fin en los destinos, unos cuantos kilómetros arriba, en el norte de la provincia de Santa Fe.
Y un arduo tema de debate entretenido que se prolongó durante las horas de una o dos noches de mateadas y galletitas dulces y factura por comida, que nos hizo trabajar el cerebro. Nuestros enemigos de la dictadura harían lo imposible para abortar nuestra peregrinación solidaria y nuestras caras por momentos circunstantes demostraban la -no creo faltar el respeto a nadie- volátil preocupación de algunos. Todo eso fue cosa seria. Nunca un juego, por el contrario, como pruebas, los ideales nobles que nos alentaban por todos proclamados. Pobre gente.
Hubo mapas tirados sobre alguna mesa y se estudiaron los caminos alternativos de tierra para burlar la dictadura. A lo largo de las rutas principales se habían instalado diversos puestos de control para interceptar las legiones de los distintos partidos, sobre todo las de las juventudes radicales y las nuestras, que pugnaban por llegar primero a esa meca del desconsuelo y determinarían un caos anárquico en aquel lugar sobre el que ya existía por decisión unilateral, diría de la madre tierra, para descargar de culpa a Dios.
 El punto de vista del gobierno tampoco era desdeñable. Las cosas deben hacerse de manera organizada siempre, y la ayuda debería llegar a ese destino de manera pautada y en orden. Y para eso estaban las Fuerzas Armadas de la Nación que son expertas en las cuestiones del orden interno aunque a veces lo prolonguen fuera de los cuarteles, de motu propio. Para eso se está en Latinoamérica, la de las venas abiertas; una cuestión geográfica y médica a la vez. Eran ellos los encargados de ir levantando las piedras que la Providencia esparce en el camino de la patria. Templar el espíritu de nuestras Fuerzas Armadas en la adversidad: son muy católicos los militares en nuestro país. Y nosotros en la mestura, militantes unidos y uniformados, soñando colaborar en la empresa celestial.
No me importaba conocer San Justo o pasear por aquellos lugares más allá de los cuales los Bajos Submeridionales extienden sus aguas saladísimas que había conocido en mis viajes esporádicos a Santiago del Estero. No dejaba, sin embargo, de ser un entretenimiento válido que no venía mal desde mi óptica de observador aficionado: dejaría un aprendizaje ese emprendimiento además, la verdad, es que arquitectura estudiaba poco y mi trabajo de fabricar las lámparas no demandaba tiempo apreciable, ni pintar mis cuadros, por lo cual disponía de él a mi antojo y aquello sería una aventura no fácilmente repetible, con pasaje gratis aunque teníamos que pagarnos la comida. Cada compañero la suya. 
Caminaríamos sobre los escombros y entre los cadáveres de seres humanos y mascotas. Apareceríamos además en los noticieros tirando los paquetes de azúcar así como los albañiles pasan de uno en uno los ladrillos. Y las compañeras maternales peinarían changuitos y alcanzarían pañalines Estrella a las madres jóvenes embarazadas y a las parturientas. Y cocinarían guisos carreros en grandes ollas y si no polenta, para alimentarlas. Y haríamos una gran tienda de campaña para atenderlas con enfermeras y parteros improvisados. Pensamos mucho en las embarazadas. Porque por estas tierras hay que embarazarse y está muy bien que nuestras jóvenes mujeres no renuncien a la naturaleza en cuanto están en edad de merecer.  Porque a  esa edad la demografía no existe; ni la economía. Ni la administración ni el actuariado. Nada que se estudie en la Facultad de Ciencias Económicas existe a la edad de merecer.
A la movilización que producía en las mentes de los jóvenes el hecho de su participación en los contingentes de ayuda enviados por la jotape, sumaba adrenalina, el tema del debate de qué cosa haríamos cuando esa dictadura nos atajara en la ruta y no nos permitiese seguir adelante  llevando la ayuda humanitaria. Eran los controles de la tiranía nuestra segunda naturaleza, nos venía desde chicos entre golpe y golpe crecidos, como la costumbre, controles aquí, controles allá, autocensura de la prensa o no tan auto, el principal problema de los militantes solidarios. Se pedía por radio y por favor que nadie fuera por iniciativa personal a llevar ayuda a la zona del desastre. No querían contingentes. Seguro nos impedirían llegar a San Justo con ella.
De los expedicionarios originales quedamos unos quince o menos para compartir el destartalado colectivo con las donaciones que terminaron siendo pocas. Ni Juan ni Tito fueron de la partida. Me dejaron solo y me tocó ir con un grupo de gente que conocía solo de vista; menos de la mitad eran mujeres y ninguna llamaba la atención.
El campo estaba de pastos amarillos aquel verano caluroso y el rastrojo de los trigos no había sido dado vuelta todavía; eran épocas en que la siembra directa no se usaba y la soja era para aventureros; amarillos, pardos y ocres, reverberaciones del calor por los tambos perimetrales de la Chicago criolla. 

Más allá de la altura de Rosario, una hora y media más o menos, un control policial nos detuvo tal como se esperaba pues, pese a haber estudiado sesudamente los caminos alternativos en el mapa sobre la mesa, así como los generales lo hacen con sus lugartenientes, fuimos cómodamente por la ruta asfaltada más directa. Nos hicieron señas desde lejos para que nos detuviésemos cosa que hicimos obedientes. Nos iban a parar de todos modos, con o sin dictadura. Un colectivo destartalado, escorado y humeante por la ruta, un viejo Mercedes Benz 1114 de color naranja y cubiertas recapadas, de curiosos, porque sí nomás nos iban a parar. Hubo que explicar adonde nos dirigíamos y nos pidieron amablemente que desistiéramos. Que el gobierno central estaba ocupado en esos menesteres. Mansamente dimos la vuelta para Buenos Aires y emprendimos el regreso cada uno ocupando los asientos de a dos y acostados tal como habíamos partido, soportando los embates de una ruta no del todo bien pavimentada y una ruidosa y saltarina suspensión, acompañados de ese elemento femenino que no era gran cosa. A la llegada bajamos los paquetes con azúcar, arroz y polenta, y los pañalines, que quedaron depositados en la unidad básica hasta que de a poco fueron desapareciendo, resumiendo, como las aguas se escurren después de la lluvia por entre las partículas de la tierra después de haberlas engordado, o evaporando, pero no al cielo en este caso.  







* De Historias Verdaderas ( Título Provisorio)