sábado, 27 de febrero de 2021

LA PANDEMIA SEGÚN YUVAL HARARI

 

Yuval Noah Harari: qué aprendimos en un año de pandemia

 

 

 

 


“El ‘nacionalismo de la vacuna’ crea una nueva clase de desigualdad global entre los países que pueden vacunar a su población y los que no”, sintetizó Harari uno de los peligros del futuro inminente: que allí donde no llegue la vacuna el virus mute y todo comience otra vez. (Nicolás Stulberg)





 

 

En cuestión de meses se identificó al coronavirus y se encontraron vacunas eficaces pero la política no estuvo a la altura de la ciencia. Y eso pone en riesgo el porvenir inmediato: “En tanto el virus se siga diseminando, ningún país puede sentirse seguro de verdad”, escribió el autor de “Sapiens”


 Si la pandemia de COVID-19 no mengua en 2021 y continúa matando a millones, no será porque en la eterna guerra entre los patógenos y la humanidad triunfe la naturaleza irrefrenable: “Será un fracaso humano y, más precisamente, un fracaso político”, advirtió Yuval Noah Harari, el historiador y filósofo israelí, autor de Sapiens: De animales a dioses.

A un año de la crisis del coronavirus evaluó que, dado que hoy existen “el conocimiento y las herramientas necesarias para prevenir que un nuevo patógeno se disperse y cree una pandemia”, si se siguen perdiendo vidas y destruyendo economías, o si el SARS-CoV-2 se convierte en el comienzo de una ola de nuevas epidemias, sería solo una muestra del despeñadero político. Porque la ciencia está, a diferencia de lo que sucedió en la peste negra e incluso en la gripe de 1918. Y hoy los humanos tienen incluso un mundo virtual donde refugiarse del patógeno. Si algo falla, entonces, no habrá otra responsable que la propia humanidad.

En un artículo para el Financial Times, el best seller de Homo Deus: Breve historia del mañana y 21 lecciones para el siglo XXI resumió, desde una perspectiva histórica amplia, el primer año del COVID-19, y observó una diferencia enorme en comparación con el pasado: “2020 mostró que la humanidad está lejos de ser indefensa. Las epidemias ya no son fuerzas incontrolables de la naturaleza. La ciencia las ha convertido en un desafío manejable”.

Entonces, ¿por qué más de 2,5 millones de muertos en el mundo? ¿Por qué economías enteras colapsadas y hasta países cerrados?

Si 2020 mostró que las epidemias son un desafío manejable, ¿por qué hay más de 2,5 millones de muertos en el mundo?", se preguntó el filósofo e historiador. (REUTERS  Victor Medina)


“Por malas decisiones políticas”, escribió, sin ambages, Harari.

Durante la primera ola de la peste negra, cuando murió la tercera parte de la población de Inglaterra, nadie pensó que Eduardo III debía haberlo impedido, porque los humanos no tenían idea de qué causaba la enfermedad, ni cómo se la podía detener. Era una calamidad natural, acaso la ira de dios, pero ciertamente no estaba en las manos de un monarca. Durante la gripe de 1918, aun con los avances de la ciencia, las mentes más brillantes del mundo no pudieron identificar al virus, y por lo tanto muchas de las medidas que se tomaron no sirvieron y no hubo manera de encontrar una vacuna, pues se la buscaba a tientas.

Esta vez, en cambio, la experiencia fue radicalmente distinta.

“Las primeras alarmas sobre una potencial epidemia nueva comenzaron a sonar a finales de diciembre de 2019. El 10 de enero de 2020 los científicos no sólo habían aislado al virus responsable sino que habían hecho la secuencia de su genoma y habían publicado la información en línea”, recordó Harari la cronología del SARS-CoV-2. “En unos pocos meses se volvió claro qué medidas podrían demorar y detener las cadenas de infección. En menos de un año había producción masiva de varias vacunas efectivas. En la guerra entre los humanos y los patógenos, nunca los humanos habían sido tan poderosos”.

2020 no fue un desastre: todo esto salió bien

Más allá de la biotecnología, muchos otros progresos permitieron que las sociedades no colapsaran como en un apocalipsis o cayeran en la hambruna. En primer plano, destacó Harari, están las tecnologías de la información.

En 1918 se podía poner en cuarentena a todos los que mostraban síntomas, pero no se podía rastrear a los presintomáticos ni a los asintomáticos, lo cual contribuyó a socavar el éxito del aislamiento, y la gripe siguió progresando. “Al contrario, en 2020 la vigilancia digital facilitó mucho el seguimiento y la localización de los vectores de la enfermedad, con lo que la cuarentena pudo ser más selectiva y eficaz”, argumentó.


A diferencia de 1918, en 2020 se rastreó a los infectados con y sin síntomas, con lo cual en muchos lugares la cuarentena pudo ser más selectiva y eficaz. (REUTERS/Clodagh Kilcoyne)

Lo más importante del aporte tecnológico fue que Internet permitió —al menos en los países desarrollados— un confinamiento prolongado sin que colapsaran ni el mundo material ni el virtual.

Si durante milenios la producción agrícola dependió de las manos humanas, hoy sólo el 1,5% de la población de Estados Unidos trabaja en el campo, comparó Harari. Con eso se alimenta a los 331 millones de habitantes y también se exporta comida. La razón es tecnológica: “Casi toda la labor agrícola está hecha por máquinas, que son inmunes a las enfermedades. Por ende el confinamiento tuvo sólo un pequeño impacto en la agricultura”.

Algo similar sucede con el transporte, tanto de alimentos como de otros bienes. Si la peste negra pasó por la ruta de la seda desde Asia a Medio Oriente, y de ahí en barcos a Europa, fue por la necesidad de mano de obra humana en esos procesos. En cambio, el comercio mundial en 2020 funcionó más o menos tersamente porque pocos hombres trabajan en él. ¿Hubo crisis del papel higiénico en los Estados Unidos? La gente compró entonces en línea y sus rollos llegaron en cajas con formularios postales de China, producidos, empacados y transportados por máquinas.

En el siglo XVI la entera flota mercante de Inglaterra podía transportar 68.000 toneladas de bienes con 16.000 tripulantes. Hoy un solo barco de Hong Kong puede llevar casi 200.000 toneladas con un equipo de 22 personas. La única industria de transporte que colapsó fue la que se ocupa del movimiento de humanos: la aviación comercial y el turismo. El volumen de comercio marítimo global perdió sólo un 4%, ilustró Harari.

En 2020 el comercio mundial funcionó casi sin problemas porque pocos hombres trabajan en él: el volumen de transporte marítimo global perdió sólo un 4 por ciento. (EFE/Focke Strangmann)

Acaso un abogado se presentó con un filtro de gatito a una video audiencia ante los tribunales: hubo inconvenientes como ese, reconoció el pensador. Pero la justicia se siguió administrando.

La humanidad se retiró al mundo virtual, porque el mundo material era inhabitable hasta el control del virus letal, y mucho de la vida continuó de manera digital. E Internet no colapsó, a diferencia de lo que hubiera sucedido si de pronto el tránsito sobre un puente físico se multiplicara monstruosamente. En la trinchera quedaron médicos y enfermeros, trabajadores esenciales del comercio minorista y de la seguridad, y los repartidores que se convirtieron en “la delgada línea roja que mantuvo viva la civilización”, como los calificó Harari.

¿Por qué las políticas públicas resultaron tan ineficaces?

Con todo, el año del COVID-19 expuso una limitación del poder científico y tecnológico: ninguno tiene el alcance para reemplazar a la política. “A la hora de decidir una política pública, tenemos que tomar en cuenta muchos intereses y valores, y dado que no hay una manera científica de determinar cuáles intereses y valores son más importantes, no hay una manera científica de decidir qué deberíamos hacer”.

“Por ejemplo, al decidir si se impone un confinamiento no alcanza con preguntar: ‘¿Cuánta gente se enfermará de COVID-19 si no imponemos el confinamiento?’. También deberíamos preguntar: ‘¿Cuánta gente sufrirá depresión si imponemos el confinamiento? ¿Cuánta gente recibirá una mala nutrición? ¿Cuántos se quedarán sin escuela o perderán sus trabajos? ¿Cuántos serán golpeados o asesinados por sus parejas?’”.

Lo más importante del aporte tecnológico fue que Internet permitió —destacó Harari— un confinamiento prolongado sin que colapsaran ni el mundo material ni el virtual, al menos en los países desarrollados.  Haber contado con las herramientas científicas para enfrentar el coronavirus fue solo una parte de la ecuación, porque las medidas como el distanciamiento social generaron un alto costo económico y emocional. Eso fue un peso accesorio a la carga que la pandemia puso sobre los hombros de los dirigentes mundiales.

Lamentablemente, demasiados políticos no han estado a la altura de esta responsabilidad”, evaluó Harari.  “Por ejemplo, los presidentes populistas de los Estados Unidos y de Brasil minimizaron el peligro, se negaron a hacer caso a los expertos y en cambio impulsaron teorías conspirativas”, ilustró. “No crearon un plan de acción federal sensato y sabotearon los intentos por detener la pandemia de las autoridades de los estados y los municipios. La negligencia y la irresponsabilidad de los gobiernos de [Donald] Trump y [Jair] Bolsonaro han provocado cientos de miles de muertes evitables”.

La principal diferencia entre el éxito científico y el fracaso político que señaló el autor de Sapiens es la cooperación. Mientras que los científicos del mundo compartieron información libremente y trabajaron juntos en beneficio de la investigación en general, “los políticos no consiguieron crear una alianza internacional contra el virus y acordar un plan global”.

Así, los primeros meses de 2020 se parecieron a “mirar un accidente en cámara lenta”: la ola de contagios y muertes avanzó desde Asia hasta Europa y luego a América, sin que una coordinación global de liderazgos impidiera que la catástrofe se tragara al mundo.

"La negligencia y la irresponsabilidad de los gobiernos de Trump y Bolsonaro han provocado cientos de miles de muertes evitables”, opinó Yuval Noah Harari. (FÁBIO VIEIRA/FOTORUA / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO)

Las dos potencias principales, Estados Unidos y China, se acusaron mutuamente de ocultar información vital, diseminar desinformación y teorías conspirativas e incluso de haber diseminado el virus deliberadamente”, recordó. La batalla simbólica dejó bajas en campos materiales tan sensibles como el equipamiento médico: “No se hicieron esfuerzos serios para reunir todos los recursos disponibles, optimizar la producción global y asegurar una distribución equitativa de los suministros”.

En particular, se detuvo Harari, “el ‘nacionalismo de la vacuna’ crea una nueva clase de desigualdad global entre los países que pueden vacunar a su población y los que no”.

Eso representa un destilado del error político, porque revela que los dirigentes globales no comprenden un hecho elemental de la pandemia: “En tanto el virus se siga diseminando en cualquier lugar, ningún país puede sentirse seguro de verdad. Supongamos que Israel o el Reino Unido tienen éxito y erradican el virus dentro de sus fronteras, pero el virus se sigue expandiendo entre cientos de millones de personas en la India, Brasil o Sudáfrica. Una nueva mutación de algún remoto pueblo brasileño podría volver ineficaz la vacuna, y ocasionar una nueva ola de infecciones”.

El peligro de una dictadura digital

A pesar del papel positivo que las tecnologías de la información han jugado durante la pandemia, tienen también un lado B. “La digitalización y la vigilancia ponen en peligro nuestra privacidad y allanan el camino para el surgimiento de regímenes totalitarios sin precedentes”, advirtió el pensador israelí. “En 2020 la vigilancia masiva se ha vuelto a la vez más legitimada y más común. Combatir la epidemia es importante, pero ¿amerita la destrucción de nuestra libertad en el proceso? Corresponde a los políticos, más que a los ingenieros, hallar el equilibrio adecuado entre la vigilancia útil y las pesadillas distópicas”.

 “La digitalización y la vigilancia ponen en peligro nuestra privacidad y allanan el camino para el surgimiento de regímenes totalitarios sin precedentes”, subrayó Harari como contrapartida del gran papel de la tecnología en la pandemia. (REUTERS/Yiannis Kourtoglou)

Propuso algunas reglas básicas que, aun en tiempos de plaga, son eficaces para proteger a los individuos de lo que llamó “dictaduras digitales”. La primera: los datos personales que se puedan recabar, en particular sobre lo que sucede dentro del cuerpo de alguien, se deberían usar para ayudar a esa persona y no para manipularla, controlarla o hacerle daño.

“Mi médico personal conoce muchas cosas en extremo privadas sobre mí. No tengo inconvenientes con que así sea porque confío en que él use esta información en mi beneficio”, dio como ejemplo Harari. “Mi médico no debería vender estos datos a ninguna corporación o partido político. Lo mismo debería suceder con cualquier clase de ‘autoridad de vigilancia de la pandemia’ que pudiéramos establecer”.

La segunda regla básica es que siempre la vigilancia debería ser de doble vía. “Si la vigilancia solo va desde arriba hacia abajo, es el mejor camino hacia la dictadura. Así que cuando se incrementa la vigilancia de los individuos simultáneamente se debería incrementar la vigilancia del gobierno y las grandes corporaciones”, argumentó.

“Si el gobierno dice que es demasiado complicado establecer un modelo de monitoreo semejante en plena pandemia, no le creas. Si no es muy complicado comenzar a monitorear lo que tú haces, no es demasiado complicado comenzar a monitorear lo que hace el gobierno”. Eso incluye, dio como ejemplo, la necesidad de transparencia en la distribución de fondos públicos para paliar la crisis.

Nunca hay que permitir la concentración de demasiados datos en un solo lugar, continuó. “Ni durante la pandemia ni cuando termine”, subrayó. “Un monopolio de datos es la fórmula para una dictadura. Si recolectamos datos biométricos de la gente para detener la pandemia, esto se debería hacer mediante una autoridad sanitaria independiente, no mediante la policía. Y los datos que se obtengan se deberían mantener separados de otros silos de información de los ministerios gubernamentales y las grandes corporaciones”.

La vigilancia debe ser de doble vía, propuso Harari: “Un monopolio de datos es la fórmula para una dictadura".

Harari se adelantó a las críticas: eso podría generar redundancias e ineficacia, reconoció. Pero mantener un poco de ineficacia le pareció un precio razonable a pagar para impedir el ascenso de una dictadura digital.

Las tres lecciones que dejó un año de pandemia

Así como todavía se habla de la gripe de 1918, y se la estudia como pandemia, el caso del COVID-19 va a reverberar en las conversaciones y la investigación de los años por venir. Pero aun tan temprano, con el coronavirus aun rampante, y más allá de las diferencias en las perspectivas políticas, la experiencia de 2020 ha dejado ya tres lecciones de importancia, concluyó el artículo del pensador detrás de Sapiens.

“Primero, debemos salvaguardar nuestra infraestructura digital”, afirmó. “Ha sido nuestra salvación durante esta pandemia, pero pronto podría ser la fuente de un desastre aun peor”.

¿Cómo sería eso posible? En su opinión, cuando se hacen estimaciones para prever o prepararse para la pandemia que siga, habría que pensar en un ataque a la red tecnológica global, porque es “la principal candidata” a ser “el próximo COVID-19″.

La informatización permitió que la humanidad resistiera en distintos planeos al ataque material del SARS-CoV-2, pero “también nos volvió más vulnerables al malware y la ciber guerra”, explicó. “Al coronavirus le llevó varios meses diseminarse por el mundo e infectar a millones de personas. Nuestra infraestructura digital podría colapsar en un solo día”.

En segundo lugar —continuó— “cada país debería invertir más en su sistema de salud pública”. Puede parecer una verdad de perogrullo, reconoció, “pero los políticos y los votantes a veces logran ignorar las lecciones más obvias”.

Una de las lecciones que dejó el COVID-19 es que los países deberían invertir más en su sistema de salud pública, algo que, por más que suene obvio, no siempre se recuerda. (REUTERS/Giorgos Moutafis)


Por último, sería conveniente establecer “un poderoso sistema global para monitorear y prevenir las pandemias”, agregó. “En la guerra inmemorial entre los humanos y los patógenos, el frente recorre el cuerpo de todos y cada uno de los seres humanos. Si esta línea se traspasa en cualquier lugar del planeta, nos pone a todos en peligro”. De ahí que “aun la gente más rica en los países más desarrollados tiene un interés personal en proteger a la gente más pobre en los países menos desarrollados. Si un nuevo virus pasa de un murciélago a un humano en un villorrio pobre de una selva remota, en poso días ese virus se puede dar una vuelta por Wall Street”.

La estructura desnuda de un sistema anti plaga como ese existe, conformada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y varias otras instituciones sanitarias globales. Pero sus recursos económicos son comparables a su impacto político: más que escasos. ”Tenemos que darle a este sistema algo de peso político y mucho más dinero, de manera tal que no dependa completamente de los caprichos de dirigentes autocomplacientes”, aludió a varios casos que se evidenciaron en 2020.

No les corresponde a ellos, porque son expertos y no autoridades elegidas por el voto popular, tomar decisiones sobre políticas de salud. “Eso debería seguir siendo prerrogativa de los políticos”, concluyó. “Pero alguna clase de autoridad sanitaria global independientes sería la plataforma ideal para recopilar información médica, monitorear riesgos potenciales, hacer advertencias y dirigir la investigación y el desarrollo”.

 





El presente articulo fue publicado por el medio argentino Infobae, hoy 27 de febrero de 2021


























 

viernes, 26 de febrero de 2021

ANNA BILINSKA


El  enigmático retrato de Anna Bilinska 





Anna Bilinska, ( 1886)  por Emmeline Deane





El enigmático retrato de Anna Bilinska de luto es una de las exhibiciones más queridas en la Victoria Art Gallery de Bath, a pesar de su tema sombrío y su paleta monocromática. Es una pintura deslumbrante que silenciosamente exige atención; el aura de profunda melancolía de la modelo es a la vez conmovedora e intrigante.

Bilinska era una talentosa artista polaca cuyo padre había muerto recientemente cuando se pintó el retrato en 1886. Vestida de luto profundo, sostiene lo que podría ser un abanico de plumas negras en su regazo. Conoció a la artista británica Emmeline Deane en París cuando ambos se estaban formando en la célebre Académie Julian. Esta fue una de las pocas escuelas de arte en Europa que estuvo abierta a estudiantes mujeres en el siglo XIX. No sabemos nada sobre su relación, pero dada la compasión evidente en esta pintura, es justo asumir que el artista y la modelo eran cercanos. Bilinska estudió y enseñó en la innovadora y vanguardista escuela de arte parisina. Tenía la ambición de abrir una escuela similar para mujeres en Polonia, pero murió trágicamente joven en 1893 de una afección cardíaca, a los 36 años.

                                               Anna Bilinska, Self-Portraitcon delantal y pinceles (1887)

Los prejuicios de la época y su propia muerte temprana y corta carrera han hecho que el trabajo de Bilinska no sea muy conocido, incluso en su país de origen. Sin embargo, esto está a punto de cambiar, ya que el Museo Nacional de Varsovia realizará una gran exposición de su trabajo a finales de este año, y este retrato viajará a Polonia para formar parte de la muestra, que se exhibirá junto con las propias pinturas de Bilinska. Es maravilloso brindarle a esta notable artista el reconocimiento que se merece.

Emmeline Deane vivió hasta 1944. Provenía de una familia adinerada de Bath y, aunque se dedicó al arte en serio, solo lo hizo como aficionada. A pesar de esto, su retrato de Bilinska se exhibió tanto en el Salón de París como en la Royal Academy de Londres, donde su intensidad causó tal revuelo que apareció en una caricatura de la revista Punch.
























jueves, 25 de febrero de 2021

PICTO-FOTOGRAFÍA

 

Pintar con fotografías 

 Rica Cerbarano


 







La primera vez que encontré una imagen de Alina Maria Frieske fue en una revista. Parecía una pintura. Pasé la página y seguí adelante. Entonces me di cuenta de que no podía ser un cuadro, porque la revista que estaba hojeando estaba dedicada exclusivamente a la fotografía. Volví y, leyendo el texto que acompañaba a las imágenes de la obra de Frieske, descubrí que me había engañado la mente.

A través de su meticulosa práctica, Alina Maria Frieske trabaja difuminando las líneas entre la fotografía y la pintura: en su collage, reúne cientos de fragmentos extraídos de diversas fotografías para crear nuevas imágenes y escenas únicas. Al hacerlo, Frieske mueve los hilos de nuestra percepción en varios niveles y explora la forma en que abordamos y entendemos las imágenes.


                                                          Alina Frieske, Sin título, 2020


                                                                     Alina Frieske, Sin título, 2020

En su primera exposición italiana comisariada por el dúo Twenty14 con sede en Milán y alojada en Pananti Atelier, la artista alemana presenta la serie Abglanz, un cuerpo de obras que trata el mundo digital para la forma pero recuerda la tradición pictórica para la práctica.

Los sujetos retratados son principalmente domésticos y de alguna manera realmente familiares, tal vez porque estas obras de arte se basan en fotos cotidianas de teléfonos inteligentes de la interminable piscina de la web. De hecho, sus composiciones cuidadosamente elaboradas abordan temas como la circulación de la imagen y la relación entre el individuo y la masa.


                                        Vista de la exposición física en Pananti Atelier en Milán

Como una forma de explorar nuevas posibilidades de exhibición, el proyecto de exhibición también fue concebido bajo una forma digital, creada en asociación con la plataforma Art Curator Grid. “Realmente pensamos que uno de los mayores problemas que los curadores deben enfrentar en este momento es encontrar nuevas estrategias para ayudar a la audiencia a mantenerse comprometida con los artistas y los proyectos de arte. Y emular visualmente un espacio expositivo no es suficiente ”, dicen las comisarias Matilde Scaramellini y Elena Vaninetti en esta entrevista. “La exposición digital ofrece a la audiencia una mirada más completa a la práctica de Alina, compartiendo más sobre su proceso creativo. Por ejemplo, producimos contenido de video especialmente para la exhibición digital que podría ayudar a reducir la distancia entre el espectador y el artista ”.


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Charlé con Alina Maria Frieske para saber más sobre su práctica de usar fotografías como pinceles.

 ¿Puedes contarme más sobre tu trabajo? ¿Cómo desarrolló este enfoque en particular?

En mi práctica, reúno fragmentos de fotografías preexistentes en una imagen general. La imagen se desarrolla durante un período de tiempo más largo y se ensambla en capas que parecen trazos de pincel. El enfoque se desarrolló a partir de una curiosidad por el reconocimiento de imágenes. Me gusta trabajar con referencia al material original y tratar de ver cuánto puedo estirar el significado de la imagen. Las imágenes en capas invitan a ver varias cosas a la vez, lo cual es un interés primordial en mi trabajo.

 ¿Cuál es tu proceso creativo?

La mayoría de las veces comienzo mis imágenes con dibujos que hago en papel, donde desarrollo la composición. Las escenas y las personas representadas se imaginan libremente a partir de experiencias personales. Para completar los contornos del dibujo, la imagen se procesa aún más a través de intervenciones digitales. A cambio, algunas partes de la imagen se imprimen y se vuelven a fotografiar en el estudio. Por lo tanto, con frecuencia es una rotación entre prácticas digitales y analógicas hasta que la imagen está realmente finalizada.

¿Qué significa el término “Abglanz” y cuál es el tema central de la exposición?

El término Abglanz es una expresión alemana más antigua que significa algo así como un reflejo débil o un eco lejano. Tenía curiosidad por ver cómo se ven desde la distancia los innumerables autorretratos y los momentos ordinarios que las personas suben a diario, cómo nos vemos reflejados en la pantalla y cómo nos vemos en los demás. Las imágenes de la exposición se articulan en torno a un entorno doméstico, donde los retratos y naturalezas muertas se relacionan con el paso del tiempo y la idea de acciones repetidas.

En esta serie, para crear nuevas composiciones, utilizó imágenes tomadas de las redes sociales. ¿Por qué?

Al observar la enorme cantidad de contenido de imágenes que se carga, etiqueta y vuelve a publicar en las redes sociales, quería centrarme en la información que proporcionamos activamente sobre nosotros mismos. Mi objetivo era descubrir qué tan reconocible podría volverse la representación cuando todos los fragmentos se multiplican y vinculan durante un cierto período de tiempo. Tenía curiosidad por la idea de crear un retrato colectivo y fusionar diferentes puntos de vista. Fue inspirador descubrir similitudes entre personas y crear una disolución entre momentos personales de completos desconocidos. Esto podría mostrarse en un gesto idéntico o un objeto similar mostrado en el fondo, por ejemplo. A través de estos puntos en común aleatorios, fue posible crear un nuevo patrón. Al mismo tiempo, me interesa el tamaño, la resolución y los filtros específicos que se aplican a las imágenes de las redes sociales.

¿Encuentra inspiración más en la fotografía o en la pintura?

Hay una estrecha referencia a los retratos históricos y un interés por la representación del espacio personal. Encuentro mucha inspiración tanto en la fotografía como en la pintura, pero también en el cine o el trabajo escultórico. Para el proyecto Abglanz, a menudo me refería al material relacionado con la transparencia y el vidrio. Mi primera inspiración vino de la investigación sobre casos de dioramas, por ejemplo.

¿Está explorando otros enfoques estilísticos de las imágenes o profundizará más en la práctica del collage?

Creo que será en ambos sentidos. Actualmente estoy trabajando en un libro sobre el proyecto, pero al mismo tiempo planeo centrarme en las opciones de impresión e investigar más sobre el sentido táctil, trabajando con diferentes materiales para crear algo más escultórico.





Abglanz de Alina Maria Frieske

5 de febrero - 31 de marzo de 2021

 Pananti Atelier

Via A. Saffi 9, Milán







 

miércoles, 24 de febrero de 2021

JURASSIC PARK ¿ AHORA ?

 

 En la realidad: ¿Podría suceder Jurassic Park?

 Alexi Duggins

 

 

 









 

 

 

Spielberg podría haber afirmado que el clásico de los 90 'depende de la credibilidad', pero sin ADN de dinosaurio, prepárate para menos bestias feroces y más ... pollos

No finjas que nunca lo has pensado. Sí, sí, existe la idea de poblar una isla con reptiles que alguna vez se extinguieron. Claro, resulta que el T rex muestra una indiferencia por la seguridad vial. Y el enfoque de los velociraptores para esconderse y buscar es francamente antideportivo. ¡Pero el majestuoso canto del braquiosaurio! ¡Las increíbles bandadas de dinosaurios! ¡La reluciente magnificencia de la alfombra de pecho de Jeff Goldblum! ¿Podría Jurassic Park suceder en la vida real?

En 1993, lo parecía. Newsweek publicó un artículo que da fe de la plausibilidad científica de Jurassic Park, señalando el hecho de que, durante el rodaje, dos científicos de Berkeley anunciaron que habían clonado ADN de abeja de 40 millones de años después de encontrar el insecto conservado en ámbar. "Esta película depende de la credibilidad", dijo Spielberg a Newsweek. "La credibilidad de la premisa, que los dinosaurios podrían volver a la vida mediante la clonación, es lo que permitió que se hiciera la película".

Pero incluso entonces hubo problemas. Para replicar el genoma de un dinosaurio, necesitarías miles de millones de bloques de construcción de ADN, pares de bases. Pero ninguno de los ADN antiguos que recolectaron tenía más de 250. Lo que es como desempacar una rompecabezas T rex de 10.000 piezas para encontrar dos esquinas y un poco de diente. Y, en los últimos años, los experimentos basados ​​en ámbar de la Universidad de Manchester han demostrado que, de todos modos, los hallazgos del ADN de las abejas probablemente se basen en resultados falsos. Además, hay otro pequeño obstáculo para la creación de Jurassic Park: nadie ha encontrado ADN de dinosaurio. Los científicos saben que el ADN se degrada con el tiempo, y parte del ADN más antiguo que se haya encontrado proviene de un antepasado humano de 800.000 años. El ADN de dinosaurio que necesitas habría tenido que sobrevivir alrededor de 65 millones de años.

Sin embargo, quizás la vida pueda encontrar un camino. Un paleontólogo controvertido, que también es un consultor científico de la franquicia Jurassic Park, cree que podríamos tener todo el ADN que necesitamos: en pollos. Los científicos han logrado modificar el ADN de las aves de corral para que les crezcan dientes similares a los de un cocodrilo y un hocico parecido a un dinosaurio en lugar de un pico. Aún así, dado que el proyecto a menudo se conoce como "chickenosaurus", puede que no sea el impresionante espectáculo que Spielberg tenía en mente.

Además de eso, también puedes considerar las especies de plantas cretáceas que le dan a Jurassic Park su exuberante y verde calidad como una pérdida (¿cómo se suponía que debían sacar el ADN de la planta de un mosquito? ¿Atraparlo durante Veganuary? ). Y, obviamente, las criaturas no serían recreaciones de especies que alguna vez murieron como T rex, sino una versión diseñada por humanos de cómo creemos que fueron los dinosaurios. Es posible que carezcan de la misma majestuosidad que en la película, especialmente dado que, conociendo el vínculo entre los dinosaurios y las aves, las cosas también pueden ser un poco más suaves que en la pantalla.

Entonces, la visión de Jurassic Park de los científicos que diseñan genéticamente criaturas parecidas a dinosaurios podría suceder. ¿Se instalarán dentro de un impresionante parque temático con recorridos en jeep? Menos probable, pero ¿quién sabe? Es de esperar que no, dado que ahora estamos a cinco películas de ver cómo terminan convirtiendo a la humanidad en un bocadillo a media mañana. En palabras de Jeff Goldblum: a veces nos preocupamos tanto por si podríamos, que no nos detenemos a pensar si deberíamos hacerlo.







 Este artículo se modificó el 22 de febrero de 2021. Una versión anterior decía que el ADN más antiguo jamás encontrado era de un antepasado humano de 800.000 años. Sin embargo, los científicos dijeron recientemente que habían secuenciado ADN de mamuts que se cree que tienen más de un millón de años.

 

 













martes, 23 de febrero de 2021

LA "LOCURA" DE MUNCH

 

'Pintado por un loco':  Scream puede revelar el estado de ánimo de Munch

 Lanre Bakare

 

 


Detalle de la pintura El grito en la Galería Nacional de Oslo.





 

 

La inscripción sobre pintura que ha sido objeto de debate se ha vuelto a atribuir al propio artista

Es una imagen que ha intrigado al mundo del arte durante más de un siglo y se ha convertido en sinónimo de angustia existencial, y recientemente inspiró su propio emoji, pero ahora algunos graffiti han agregado una nueva capa a la historia de la pintura más icónica de Edvard Munch, El grito.

Una diminuta inscripción a lápiz en la esquina superior izquierda de una de las cuatro versiones de la pintura, que dice: "Sólo puede haber sido pintada por un loco", ha sido objeto de debate sobre quién la escribió; originalmente se pensó que era por Munch, pero luego fue atribuido a un vándalo, pero un nuevo análisis realizado por expertos en el Museo Nacional de Noruega sugiere que, de hecho, es de manos del artista.

Mai Britt Guleng, especialista en Munch y curadora del museo, comenzó a investigar la inscripción, descubierta por primera vez en 1904, y después de consultar con sus colegas dedujo que era obra del maestro. Guleng cree que el comentario revela el estado mental de Munch, quien se cree que hizo la marca en 1895 después de asistir a una reunión en la que un estudiante de medicina dijo que la pintura debe ser obra de alguien que sufría de trastornos mentales.

“Es una combinación de ser irónico, pero también mostrar su vulnerabilidad”, dijo Guleng. “En realidad se está tomando esto muy en serio y está herido porque hay antecedentes de enfermedades en su familia, y estaba muy ansioso, pero se mostró marcado por ello”.

Munch volvió al incidente de 1895 repetidamente en cartas, según Guleng, quien agregó que el artista estaba obsesionado con la enfermedad después de ver morir a su hermana cuando era niña por tuberculosis, y su madre sucumbió a la misma enfermedad. Guleng cree que los antecedentes podrían haberlo llevado a hacer las marcas en la pintura para abordar las críticas a la obra y sus propios demonios internos. “Era muy importante para él tomar el control de su propia comprensión de sí mismo y también de cómo los demás lo entendían. Este fue quizás un acto de tomar el control porque otros habían dicho que estaba enojado, pero diciendo: 'Puedo hacer una broma sobre eso' ”.

La inscripción se ha ignorado en su mayoría en comparación con otros elementos de la pintura y se pensó que fue realizada por Munch hasta que un catálogo de 2008 del historiador de arte noruego Gerd Woll sugirió que el artista no era responsable de ella.

Guleng recibió la ayuda de un equipo que incluía al conservador Thierry Ford, el bibliotecario de investigación Laffe Jacobson y la editora Hilde Bøe, quienes utilizaron tecnología infrarroja para analizar la escritura a mano y compararla con las cartas de Munch.

La pintura se exhibirá en el nuevo edificio del Museo Nacional, que se inaugurará en Oslo en 2022, donde se ubicará junto a otras pinturas de Munch, como Madonna, The Dance of Life y Self-Portrait with Cigarette en una nueva sala dedicada al artista. 

En 2019, el Museo Munch de Oslo se asoció con el Museo Británico de Londres para la exposición Edvard Munch: Love and Angst, que mostró 83 obras de arte en total.

Incluía una litografía en blanco y negro de El grito, y la curadora de la exposición, Giulia Bartrum, dijo en ese momento que Munch estaba “profunda, profundamente consciente de la inestabilidad mental, la enfermedad mental, un tema enorme en ese momento, y eso es lo que estaba tratando de retratar. Cualquier cosa que intente expresar el funcionamiento interno de la mente ... tiene una gran resonancia hoy ".

Guleng cree que las marcas también muestran que Munch siempre estuvo dispuesto a experimentar con su trabajo y, en particular, con las superficies de sus pinturas.

“Creo que nos dice mucho acerca de la actitud experimental para hacer obras de arte, porque podría haber dicho que no quería dañarlo, pero toda su vida quiso experimentar con la superficie”.

 

 






















lunes, 22 de febrero de 2021

UNA PANDEMIA DE ABUSOS

 

El mundo se enfrenta a una pandemia de abusos contra los derechos humanos a raíz del Covid-19

António Guterres*

 

 

 

 

Composición: Agencias de Cables






 

El virus se ha utilizado como pretexto en muchos países para aplastar la disidencia, criminalizar las libertades y silenciar los informes.

Desde el inicio de la pandemia Covid-19 hace casi un año, estaba claro que nuestro mundo enfrentaba mucho más que una emergencia de salud pública. La mayor crisis internacional en generaciones se transformó rápidamente en una crisis económica y social. Un año después, otro hecho crudo es trágicamente evidente: nuestro mundo se enfrenta a una pandemia de abusos contra los derechos humanos.

Covid-19 ha profundizado las divisiones, vulnerabilidades y desigualdades preexistentes, y ha abierto nuevas fracturas, incluidas las fallas en los derechos humanos. La pandemia ha revelado la interconexión de nuestra familia humana y de todo el espectro de derechos humanos: civiles, culturales, económicos, políticos y sociales. Cuando cualquiera de estos derechos es atacado, otros corren peligro.

El virus ha prosperado porque la pobreza, la discriminación, la destrucción de nuestro medio ambiente natural y otras fallas en los derechos humanos han creado enormes fragilidades en nuestras sociedades. Las vidas de cientos de millones de familias han cambiado radicalmente, con trabajos perdidos, endeudamiento aplastante y caídas pronunciadas en los ingresos.

Los trabajadores de primera línea, las personas con discapacidad, las personas mayores, las mujeres, las niñas y las minorías se han visto especialmente afectadas. En cuestión de meses, los avances en materia de igualdad de género se han retrasado décadas. La mayoría de los trabajadores de primera línea son mujeres y, en muchos países, a menudo pertenecen a grupos marginados racial y étnicamente.

Las mujeres asumen la mayor parte de la mayor carga de cuidados en el hogar. La violencia contra las mujeres y las niñas en todas sus formas se ha disparado, desde el abuso en línea hasta la violencia doméstica, la trata, la explotación sexual y el matrimonio infantil.

El virus ha prosperado porque la pobreza, la discriminación, la destrucción de nuestro entorno natural y otras fallas de derechos humanos han creado enormes fragilidades en nuestras sociedades.  La pobreza extrema está aumentando por primera vez en décadas. Los jóvenes tienen dificultades, no van a la escuela y, a menudo, tienen un acceso limitado a la tecnología.

La última indignación moral es la falta de garantía de equidad en los esfuerzos de vacunación. Solo 10 países han administrado más del 75% de todas las vacunas Covid-19 . Mientras tanto, más de 130 países no han recibido una sola dosis.

Si se permite que el virus se propague como la pólvora en partes del sur global, mutará una y otra vez. Las nuevas variantes podrían volverse más transmisibles, más mortales y potencialmente amenazar la efectividad de las vacunas y los diagnósticos actuales. Esto podría prolongar la pandemia de manera significativa, permitiendo que el virus regrese y asole el norte global y retrase la recuperación económica mundial.

El virus también está infectando los derechos políticos y civiles y reduciendo aún más el espacio cívico. Utilizando la pandemia como pretexto, las autoridades de algunos países han desplegado medidas de seguridad y medidas de emergencia con mano dura para aplastar la disidencia, criminalizar las libertades básicas, silenciar los informes independientes y restringir las actividades de las organizaciones no gubernamentales.

Defensores de los derechos humanos, periodistas, abogados, activistas políticos, incluso profesionales médicos, han sido detenidos, procesados ​​y sometidos a intimidación y vigilancia por criticar las respuestas del gobierno a la pandemia. Se han utilizado restricciones relacionadas con la pandemia para subvertir los procesos electorales y debilitar las voces de la oposición.

A veces, se ha ocultado el acceso a información de Covid-19 que salva vidas, mientras que se ha amplificado la desinformación mortal, incluso por parte de los que están en el poder .

Los extremistas, incluidos los supremacistas blancos y los neonazis, se han aprovechado de la pandemia para aumentar sus filas mediante la polarización social y la manipulación política y cultural.

La pandemia también ha dificultado los esfuerzos de paz, limitando la capacidad de llevar a cabo negociaciones, exacerbando las necesidades humanitarias y socavando el progreso en otros desafíos de derechos humanos relacionados con el conflicto.

Covid-19 ha reforzado dos verdades fundamentales sobre los derechos humanos. Primero, las violaciones de derechos humanos nos perjudican a todos. En segundo lugar, los derechos humanos son universales y nos protegen a todos.

Una respuesta eficaz a la pandemia debe basarse en la solidaridad y la cooperación. Los enfoques divisivos, el autoritarismo y el nacionalismo no tienen sentido frente a una amenaza global. Con la pandemia centrando la atención en los derechos humanos, la recuperación brinda la oportunidad de generar un impulso para la transformación. Para tener éxito, nuestros enfoques deben tener una perspectiva de derechos humanos.

Los objetivos de desarrollo sostenible, que están respaldados por los derechos humanos, proporcionan el marco para economías y sociedades más inclusivas y sostenibles, incluido el imperativo de la atención médica para todos.

La recuperación también debe respetar los derechos de las generaciones futuras, mejorando la acción climática para lograr la neutralidad de carbono para 2050 y protegiendo la biodiversidad. Mi Llamado a la acción por los derechos humanos detalla el papel central de los derechos humanos en la respuesta a las crisis, la igualdad de género, la participación pública, la justicia climática y el desarrollo sostenible.

No es el momento de descuidar los derechos humanos; es un momento en el que, más que nunca, los derechos humanos son necesarios para navegar esta crisis de una manera que nos permita concentrarnos en lograr un desarrollo inclusivo y sostenible y una paz duradera.

Estamos todos juntos en esto. El virus amenaza a todos. Los derechos humanos elevan a todos. Al respetar los derechos humanos en esta época de crisis, construiremos soluciones más eficaces y equitativas para la emergencia de hoy y la recuperación para mañana.

Estoy convencido de que es posible, si estamos decididos y trabajamos juntos.





*António Guterres es secretario general de Naciones Unidas

 

 

https://www.dw.com/es/llueven-denuncias-sobre-vacunaci%C3%B3n-vip-en-argentina/a-56638653