lunes, 31 de agosto de 2015

REFUGIADOS Y MIGRANTES





Los puntos calientes de la migración en el mundo











Desde el Mediterráneo a las costas de Malasia, sin olvidar a quienes intentan llegar a Estados Unidos vía México, los viajes llenos de peligro y dolor de los migrantes parecen estar generando cada vez más titulares. Las suyas son historias de muerte, violencia y abusos a manos de los traficantes que a menudo también cobran pequeñas fortunas al inicio de cada viaje. Vienen de muchas partes del mundo: a menudo están intentando dejar atrás viejos conflictos o nuevas guerras o bien huyen de la persecución, la pobreza, el hambre.
Las cifras de los movimientos al interior de algunos países, que a menudo presagian mayor tráfico sobre las fronteras, son impresionantes: ya son más de 7,6 millones los desplazados internos en Siria y medio millón en Yemen.
¿Hay más gente que nunca buscando nuevos horizontes y dejando atrás sus hogares?



Hoy por hoy, el mapa mundial de las migraciones refleja una compleja telaraña de movimientos. El que aquí les presentamos nada más muestra las mayores tendencias recientes.  Pero ayuda a entender por qué, en 2013, se registraron 232 millones de "migrantes internacionales", como define Naciones Unidas a la gente que ha vivido por más de un año fuera de su país de origen.
Esta cifra incluye refugiados, solicitantes de asilo y migrantes económicos: a cualquiera que haya cruzado una frontera, legal o ilegalmente, para escapar de un desastre o de la persecución o simplemente en busca de una vida mejor.
Y seguramente no refleja la verdadera magnitud del fenómeno.

¿Dónde vive la mayoría de los migrantes?




Cerca de la mitad de todos los migrantes internacionales vive en solamente 10 países, pero el mayor número (46 millones) reside en Estados Unidos. Para 2013 EE.UU. albergaba a 13 millones de personas nacidas en México, pero los grupos de mayor crecimiento provenían de China (2,2 millones) e India (2,1 millones).El segundo lugar es Rusia y es el resultado de los fuertes lazos de Moscú con los antiguos estados de la Unión Soviética, en particular Ucrania y Kazajistán.
En Europa, Alemania y Francia albergan a algunas de las mayores poblaciones de migrantes: de Turquía y Argelia, respectivamente, mientras que numerosos trabajadores migrantes de Asia todavía viven y trabajan en Arabia Saudita y otras naciones del Golfo Pérsico.
En los Emiratos Árabes Unidos, los migrantes internacionales representan un impresionante 84% de la población.


La mortal ruta del Mediterráneo


El número de migrantes que intenta cruzar el Mediterráneo creció luego de la revuelta en Libia
 y la caída de Muamar Gadafi.

Las dramáticas escenas del Mediterráneo han copado los titulares durante los últimos dos años y la actual situación en Libia tiene mucho que ver.
El número de migrantes que intenta cruzar el Mediterráneo creció luego de la revuelta en Libia y la caída de Muamar Gadafi.


Antes de la caída de Muamar Gadafi el número de aquellos que intentaban el peligroso cruce estaba reduciéndose, pues el país africano –rico en petróleo– ofrecía oportunidades de empleo a muchos migrantes y, en acuerdo con la Unión Europea, Gadafi también limitaba sus movimientos en esa dirección.
Desde su violenta expulsión del poder en 2011, sin embargo, Libia está sumida en el caos. Y el número de los migrantes que intentan cruzar el Mediterráneo no ha hecho sino crecer.
En 2014 más de 170.000 llegaron a Italia, el mayor flujo a un país miembro de la UE de toda la historia de la unión.


Las peligrosas rutas de África hacia Europa




Este es lugar del mundo donde la telaraña es más compleja y algunas de las rutas representan verdaderas odiseas.
Los migrantes del África sub-sahariana y occidental tienen que cruzar dos peligrosos mares –uno de arena y otro de agua– antes de poder llegar al continente europeo. Completar estas jornadas puede ser asunto de meses o de años en los cuales hay que atravesar varios países, a menudo con la ayuda de traficantes inescrupulosos. Entre los principales grupos que han pasado por Libia este año se destacan los miles de jóvenes eritreos que escapan de un servicio militar de años, así como vastos números de somalíes y nigerianos.
En el Mediterráneo oriental grandes cantidades de sirios cruzan de Turquía a Grecia, al lado de numerosos ciudadanos afganos o de origen iraquí.


Siria: una nación de desplazados

La guerra civil en Siria ha expulsado de sus hogares a cerca de la mitad de la población.



Más de cuatro millones de sirios ahora viven como refugiados en los países vecinos y el número de desplazados internos es todavía mayor.Actualmente Siria es el principal país de origen de los solicitantes de asilo en el mundo desarrollado. Su éxodo es la principal razón de que el actual número de víctimas de desplazamiento forzado en el mundo sea el más alto desde la segunda Guerra Mundial. También ayuda a explicar por qué, cuando de albergar a refugiados se trata, la carga le corresponde cada vez a otros países en desarrollo: 86%, de 70% una década atrás.


En las manos de los traficantes

Las dramáticas escenas del sufrimiento padecido por los refugiados que cruzan el Mar de Andamán han ayudado a llamar la atención sobre otra trágica historia de tráfico de personas.


Ahí también abundan migrantes abandonados a su suerte, abusados por los traficantes en los que se ven obligados a confiar.
Su número es menor a los que intentan cruzar el Mediterráneo, pero el problema es similar.


La ruta al norte vía México

La frontera entre México y Texas continúa siendo el corredor migratorio más importante del mundo.




Y aunque los migrantes de origen mexicano siguen encabezando la lista de capturados por las autoridades fronterizas estadounidenses, el año pasado fueron superados por primera vez en la historia por el total combinado de los migrantes de origen centroamericano.La ruta de los migrantes centroamericanos a través de México está plagada de peligros y dificultades.  La migración mexicana se ha reducido gracias a la mejor situación económica de México, pero el empeoramiento de la situación de seguridad ha empujado a un número cada vez mayor de guatemaltecos, hondureños y salvadoreños a emprender el viaje al norte a través de varias rutas bien establecidas. Y su número incluye a un número también creciente de menores de edad que viajan sin acompañamiento.


Una población en crecimiento


La ruta de los migrantes centroamericanos a través de México está plagada de peligros y dificultades.

El número absoluto de migrantes ha aumentado. Y con ellos, las historias de violencia y abuso en su contra. El porcentaje de migrantes internacionales se ha mantenido constante en los últimos años: alrededor del 3% de la población mundial. Pero en la medida que la población mundial crece, también crece el número absoluto de aquellos que por una razón u otra se ven obligados a vivir lejos de su propio país.
Cada vez hay más migrantes internos: la actual cifra de 740 millones es ciertamente un estimado conservador. Es muy difícil llevar la cuenta de los millones de campesinos chinos que se van hacia los nuevos centros urbanos todos los años. Y el desplazamiento de medio millón de iraquíes en sólo algunas semanas de junio de 2014 demuestra que el número de migrante internos puede fluctuar de forma dramática.
Además ahí están los desastres naturales, que desplazan a más de 27 millones de personas todos los años.
Y así, sin parar, la migración global alimenta el debate político, pone a prueba capacidades y alianzas y mantiene ocupados a legiones de profesionales, incluyendo numerosos expertos en estadística.









Algo más para completar el tema y ver su real dramatismo: 
http://lamusaencantada.blogspot.com.ar/2015/06/refugiados.html


Hoy 2 de septiembre:


If these extraordinarily powerful images of a dead Syrian child washed up on a beach don’tchange Europe’s attitude to refugees, what will? / ADAM WITHNALL. The Independent
  •  


También:  http://www.lanacion.com.ar/1824463-la-foto-de-un-chico-sirio-muerto-es-el-nuevo-simbolo-del-drama-migratorio
















martes, 25 de agosto de 2015

ABUELAS...


Del porno para madres al sexo para abuelas


  


















Mientras el "porno mamá" se extiende por todos los lados con la saga de Cincuenta sombras de Grey, que ocupa los primeros puestos en las listas de libros y ebooks más vendidos, Thursdays in the Park (Los jueves en el parque), de Hilary Boyd, una señora de 62 años, consigue el número uno en la lista de más vendidos en Amazon en el Reino Unido, con una novela donde cuenta los amoríos de una sesentona. Una vez más, un libro pasa sin pena ni gloria por el papel. Luego, logra el éxito con la edición electrónica y vuelve a imprimirse en papel. La película no tardará en llegar.

E.L. James, la autora de Cincuenta sombras de Grey logró llegar a la lista de los ebooks más vendidos antes de convertir su libro en el más vendido en papel. El caso de la señora Boyd es parecido, pero no igual, que el de la señora James porque la primera recupera una historia que ya publicó en papel sin mucho éxito y, un año después la edición electrónica la coloca en la lista de los éxitos de ventas. Los que saben de estas cosas consideran que el precio del ebook es la clave del futuro del libro electrónico o, que viene a ser lo mismo, del sector editorial. El ebook de la señora Boyd cuesta 0,20 Libras, alrededor de 25 céntimos de euro, un importe que puede poner los pelos de punta a los editores más flemáticos.  En pocos días, editoriales de Francia, Suecia, Finlandia y Alemania han comprado los derechos de publicación.
Boyd es una escritora experimentada. The Observer explicaba el pasado domingo que lleva veinte años escribiendo, aunque sus novelas han sido rechazadas hasta ahora por la industria editorial. Consejera matrimonial, de profesión, en España publicó en 2001 Nuevas familias: convivir con los hijos de tu pareja. Pero su sueño era la ficción y no la autoayuda. El año pasado, al fin, consiguió publicar en papel Los jueves en el parque, una novela donde la protagonista de sesenta y tantos pasa por una etapa en la cual su marido desatiende las actividades relacionadas con la cama matrimonial. En ese momento se encuentra en el parque con otro sesentón de buen ver con el que establece una relación. Además del sexo, las dudas sobre si debe continuar o dejar su relación forman parte de la trama.
La alegría de publicar una novela se desvaneció enseguida por falta de ventas. Aunque tuvo alguna buena crítica, la primera edición no llegó a vender ni 1.000 ejemplares. Un año después, el pasado mes de agosto, la editorial Quercus Books, sacó la novela en formato electrónico. “Lo que sucedió después”, dicen en el Observer, “fue una parábola de la revolución del ebook”.



En pocos días el libro de Boyd obtuvo el puesto 18 en la lista de los más vendidos de Amazon en el Reino Unido. Después, el 11. Luego, el 4. Y, por fin, el número 1 que mantiene hasta hoy delante de autores consagrados como Ken Follet o la mismísima E.L. James, que sigue arrasando en las listas españolas. El resultado es que se han vendido más de 100.000 copias de Los jueves en el parque. En la editorial no se explican el fenómeno: "simplemente la noticia ha corrido de boca en boca". La autora cree que hay un excelente mercado alrededor de las relaciones apasionadas de los mayores, aunque en el pasado no ha sido un tema que haya interesado a muchos escritores. Al parecer, respondiendo a la pregunta que figura como subtítulo en la portada del libro, el amor no tiene fecha de caducidad.










Del blog Sin Tinta. 



Leer es el placer que más tiempo se alarga. Leer de día, de noche, en la cama o en el autobús, sentado o de pie. La llegada del libro electrónico no ha extinguido el placer, pero sí que ha creado nuevas inquietudes, incomodidades, problemas y muchas, muchas novedades porque con él, libros, revistas o periódicos vuelan por encima de cualquier frontera. Una situación inédita desde hace seis siglos y a la que hay que empezar a acomodarse.









ASTRÓLOGOS Y ALGO MÁS...




El  'pecado'  astrológico de Kepler y Brahe

Enrique Joven Álvarez.



Monumento a Tycho Brahe y Johannes Kepler en Praga (República Checa).

El verano es época propicia para mirar al cielo. Más allá de las sucesivas capas de insectos, pájaros, drones, aviones y satélites, nos topamos con el firmamento: la bóveda que soporta a los astros. Desde muy antiguo, algunos sabios, como el mismo Aristóteles, postularon que el cielo era inmutable... salvo por algunas pequeñas cosas. Como ejemplos de esas anomalías celestes se encontraban los planetas –que erraban entre las estrellas fijas– o los cometas. Si los dioses permitían tales caprichos sin romper la perfección de su modelo –se planteaban nuestros ancestros–, era que algo importante estaban tratando de decirnos. Y este razonamiento tan simple dio lugar a un nuevo oficio: el intérprete o traductor divino, vulgo astrólogo.
La profesión de astrólogo ha sobrevivido hasta hoy y no tiene visos de desaparecer, lo que no deja de sorprender, indignar y deprimir, todo al mismo tiempo. Sin embargo, no podemos ser demasiado ingratos con los astrólogos. La Historia nos demuestra que, de no haber sido por ellos, tal vez no habríamos llegado hasta aquí: "Si he logrado ver más lejos que nadie, ha sido porque he subido a hombros de gigantes", dicen que dijo Newton refiriéndose a Copérnico, Tycho Brahe, Kepler y Galileo. El cuarteto de formidables astrónomos del Renacimiento que sentó las bases de la astronomía moderna. Y ninguno de ellos está libre del pecado astrológico aunque, para ser justos, tenían sus buenas razones. “Poderoso caballero es don Dinero”, tanto ayer como hoy.
La más extraña pareja de estos genios la formaron, sin duda, Tycho Brahe y Johannes Kepler, que coincidirían allá por el año 1600 en la corte del emperador Rodolfo II en Praga. Hipocondríaco y arruinado, el crédulo de Rodolfo pagaba sus buenos cuartos a todo aquel que le diera esperanzas de curarse o enriquecerse, bien fuera por la correcta interpretación de los astros o por el hallazgo de la esquiva piedra filosofal. Tycho Brahe sabía, y mucho, de ambas cosas. Y de casi todo. Este danés fue un personaje excesivo que a los dieciséis años –tras pasar por las mejores universidades europeas– decidió cartografiar toda la bóveda celeste desde cero porque no le salían los números. Y no pocas veces también se emborrachó de cerveza junto a su mascota en esta tarea, un descomunal alce. Astronomía y astrología eran casi la misma cosa por aquellos años, así que la una llevaba a la otra. En cierta ocasión, Tycho, interpelado por un noble acerca de la diferente interpretación astral ofrecida por distintos profesionales del gremio, replicó con astucia que las posiciones de los cuerpos celestes estaban tan mal calculadas que era imposible predecir el futuro con precisión, así que no sólo no le devolvió el dinero sino que recibió otro montante aún mayor para continuar con su ingente trabajo de medir los cielos.


Además de astrólogo, Tycho Brahe cotizó como ingeniero, diplomático, botánico, alquimista, médico, matemático y notable poeta, entre otras actividades. En lo único que debió de ser un desastre fue en el manejo de la espada, torpeza que le llevaría a perder la nariz en su juventud, al parecer, en un lance amoroso.
Pero Tycho Brahe no fue un astrólogo al uso. Su infancia estuvo marcada por una terrible paradoja. Perteneciente a la realeza danesa, su madre estaba embarazada de gemelos. Su tío, más próximo al rey, no tenía descendencia, por lo que ambas familias acordaron repartirse los niños. Pero su hermano nació muerto. Tras arduas discusiones, Tycho finalmente se educaría con sus tíos, lo que fue una bendición para la humanidad puesto que creció en el ambiente cultivado de la corte, muy lejos del ardor militar de su padre. Y, como es natural, Tycho razonó sobre este suceso: "Si mi hermano y yo nacimos bajo el mismo cielo y en el mismo momento, ¿cómo corrimos tan distinta suerte?"
Al igual que Tycho, su ayudante durante los últimos años en la corte de Praga, Johannes Kepler, también pensaba que había débiles relaciones entre las estrellas y los hombres. De origen muy humilde y fuertes convicciones religiosas luteranas, Kepler tenía un carácter obsesivo fuera cual fuera su actividad. Como su maestro Tycho, tocaba muchos palos, tanto daba que fueran de ciencias como de letras (a él muchos le atribuyen el primer relato de ciencia ficción de la literatura, Somnium, en el que incluye un viaje a la Luna). En cuanto a sus predicciones astrológicas, Kepler no hacía distingos. Él mismo estudió sesudamente la posición de los astros en el momento de su nacimiento, aunque no acertara nada de nada (de sus predicciones, porque las ubicaciones de los planetas y estrellas las clavó con una precisión digna del siglo XX).
Durante sus interminables años de modesto profesor de matemáticas en Graz, confeccionaba un calendario  para sumar algo a sus magros ingresos. En 1595 aventuró un invierno muy frío, una sublevación campesina y un ataque de los turcos por el Sur. Aquí sí acertó en todo y eso le hizo muy popular. No eran predicciones muy arriesgadas, ya que Kepler —y más aún su mentor Tycho— anotaba todos los cambios meteorológicos. Y tanto campesinos como turcos estaban amostazados y se lo pusieron fácil. Pero también Kepler escribiría al respecto: "Si en ocasiones los astrólogos aciertan, eso se debe sólo a la suerte".
¿Y por qué seguimos hablando hoy en día con términos de astrología? Tal vez sea por una tradición atávica inexplicable. Nos hemos empeñado en etiquetarnos según doce bellos asterismos, conjuntos de estrellas que no parecen tener interés alguno en nuestras prosaicas venturas y desventuras. Y en salud, trabajo, dinero y amor, los astrólogos de hoy aciertan casi lo mismo que el FMI y el gobierno juntos.









lunes, 24 de agosto de 2015

POEMA




Soneto X

Julia Prilutzky Farny













Quiero un amor de todos los instantes
aunque no sea amor para la vida;
quiero un amor con la ansiedad del antes
para después del ansia desmedida.

Quiero la fe de todos los amantes
en este solo amor, ver contenida:
tumulto de horizontes trashumantes
y luego, claridad de agua dormida.

Quiero un amor transfigurado en fuente
de todo florecer: fruto y simiente;
a tal único amor, mi amor sentencio:

aquel de la impaciencia y el latido
y la fiebre y el grito y el gemido
y el difícil momento del silencio.
















viernes, 21 de agosto de 2015

AL MAESTRO CON CARIÑO




Daniel Rabinovich






Ilustración de Miguel Rep:  Daniel Rabinovich.  Les Luthiers.





Daniel Rabinovich ha muerto este viernes, y por eso el mundo es hoy mucho menos alegre. 
Sus monólogos disparatados y llenos de juegos de palabras quedarán guardados para siempre en las vitrinas de lo mejor del arte escénico, y también sus gestos de histriónica elegancia o sus canciones melodiosas de formalidad irreprochable y de letras hilarantes.







Estás en nuestros corazones como siempre sonriendo  y así querido maestro queremos recordarte.



https://youtu.be/jHCnxDFa9Nw








PARÍS: ESA NOSTALGIA....



Nostalgia de París

Mario Vargas Llosa






París: Museo de la Vida Romántica
Cada vez que vengo a París siento una curiosa sensación, hecha de reminiscencias y nostalgia. Los recuerdos, que fluyen como una torrentera, van sustituyendo continuamente la ciudad real y actual por la que fue y solo existe ya en mi memoria, como mi juventud. He vivido en muchos lugares y con ningún otro me ocurre nada parecido. Tal vez porque con ninguna ciudad soñé tanto de niño, atizado por las lecturas de Julio Verne, de Alejandro Dumas y de Victor Hugo, y a ninguna otra quise tanto llegar y echar allí raíces, convencido como estaba, de adolescente, que solo viviendo en París llegaría a ser algún día un escritor.
Era una gran ingenuidad, por supuesto, y sin embargo, de algún modo, resultó cierto. En una buhardilla del Wetter Hotel, en el Barrio Latino, terminé mi primera novela y en los casi siete años que viví en París publiqué mis primeros tres libros y empecé a sentirme y funcionar en la vida ni más ni menos que como un escribidor. En el París de fines de los cincuenta y comienzos de los sesenta vivían todavía Sartre, Mauriac, Malraux, Camus, y un día descubrí a André Breton, de saco y corbata, comprando pescado en el mercadito de la rue de Buci. Una tarde, en la Biblioteca Nacional de entonces, junto a la Bolsa, tuve de vecina a una Simone de Beauvoir que no apartaba un instante la vista de la montaña de libros en la que estaba medio enterrada. Eran los años del teatro del absurdo, de Beckett, Ionesco y Adamov, y a éste y sus ojos enloquecidos se lo veía todas las tardes escribiendo furiosamente en la terraza del Mabillon.
La ducha en el hotel costaba 100 francos de entonces —uno de ahora—, exactamente lo mismo que un almuerzo en el restaurante universitario y que una entrada a la Comédie-Française en las matinés de los jueves, dedicadas a los escolares. Los debates y mesas redondas de la Mutualité eran gratis y yo no me perdía ninguno. Allí vi una noche la más inteligente, elegante y hechicera confrontación política que he presenciado en mi vida, entre el primer ministro de De Gaulle, Michel Debré, y el líder de la oposición, Pierre Mendès-France. Me parecía imposible que quienes se movían con esa desenvoltura en el mundo de las ideas y de la cultura fueran solo políticos. Ahora las películas de la Nouvelle Vague no parecen tan importantes, pero en esos años teníamos la idea de que François Truffaut, Jean-Luc Godard, Alain Resnais y Louis Malle y su órgano teórico, Cahiers du Cinéma, estaban revolucionando el séptimo arte.
Pero, tal vez, si tengo que elegir el más vivo y fulgurante de mis recuerdos de esos años, sería el de los de los discursos de André Malraux. Siempre he creído que fue un grandísimo escritor y que La condición humana es una de las obras maestras del siglo veinte (el menosprecio literario de que ha sido víctima se debe exclusivamente a los prejuicios de una izquierda sectaria que nunca le perdonó su gaullismo). Era también un orador fuera de serie, capaz de inventar un país fabuloso en pocas frases, como lo vi hacer respondiendo, en una ceremonia callejera, al Presidente Prado, del Perú, en visita oficial a Francia: habló de un “país donde las princesas incas morían en las nieves de los Andes con sus papagayos bajo el brazo”. Nunca olvidaré la noche en que, en un Barrio Latino a oscuras, iluminado solo por las antorchas de los sobrevivientes de los campos nazis de exterminio, evocó al mítico Jean Moulin, cuyas cenizas se depositaban en el Panthéon. Entre los propios periodistas que me rodeaban había algunos que no podían contener las lágrimas. O su homenaje a Le Corbusier, con motivo de su fallecimiento, en el patio del Louvre, enumerando sus obras principales, de la India a Brasil, como si fueran un poema. Y el discurso con el que abrió la campaña electoral, luego de la renuncia de De Gaulle a la presidencia, con esa frase profética: “Qué extraña época, dirán de la nuestra, los historiadores del futuro, en que la derecha no era la derecha, la izquierda no era la izquierda, y el centro no estaba en el medio”.
En aquel París, un joven letraherido insolvente podía vivir con muy poco dinero, y disfrutar de una solidaridad amistosa y hospitalaria de la gente nativa, algo inconcebible en la Europa crispada, desconfiada y xenófoba de nuestros días. Había una picaresca de la supervivencia que, con la ayuda de la Unión Nacional de Estudiantes de Francia, permitía a millares de jóvenes extranjeros comer por lo menos una vez al día y dormir bajo techo, recogiendo periódicos, descargando costales de verduras en Les Halles, cuidando inválidos, lavando y leyendo a ciegos o —los trabajitos mejor pagados— haciendo de extra en las películas que se rodaban en los estudios de Gennevilliers. En uno de los momentos más difíciles de mi primera época en París yo tuve la suerte de que el locutor que narraba en español Les Actualités Françaises perdiera la voz y me tocara reemplazarlo.
París fue siempre una ciudad de librerías y, aunque las estadísticas digan lo contrario y aseguren que se cierran a la misma velocidad que se cierran los viejos bistrots, la verdad es que sigue siéndolo, por lo menos por los alrededores de la Place Saint Sulpice y el Luxemburgo, el barrio donde vivo y donde ayer, en un paseo de menos de una hora, conté, entre nuevas y viejas, más de una veintena. Claro que ninguna de ellas tiene, para mí, el atractivo sentimental de La Joie de Lire, de François Maspero, de la rue Saint Severin, donde, el mismo día que llegué a París, en el verano del año 58, compré el ejemplar de Madame Bovary que cambiaría mi vida. Esa librería, situada en el corazón del Barrio Latino, era la mejor provista de novedades culturales y políticas, la más actual y también la más militante en cuestiones revolucionarias y tercermundistas, razón por la cual los fascistas de la OAS le pusieron una bomba. Todavía recuerdo aquella vez, años más tarde de los que estoy evocando, en que llegué a París, corrí a la La Joie de Lire y descubrí que la había reemplazado una agencia de viajes. Probablemente fue allí cuando sentí por primera vez que el esplendoroso tiempo de mi juventud había comenzado a desaparecer. La muerte de esta maravillosa librería fue, me dicen, obra de los robos. Maspero había hecho saber que no denunciaría a los ladrones a la policía, a ver si con este argumento moral aquellos disminuían. Parece que más bien se multiplicaron, hasta quebrarla. Indicio claro de que París empezaba a modernizarse.



Algo no ha cambiado, sin embargo; sigue allí, intacta, idéntica a mis recuerdos de hace cincuenta y tantos años: Notre Dame. Yo vivía en París cuando, luego de tempestuosas discusiones, la idea de Malraux, ministro de Cultura, de “limpiar” los viejos monumentos prevaleció. Liberada de la mugre con que los siglos la habían ido recubriendo, apareció entonces, radiante, perfecta, milagrosa, eterna y nuevecita, con sus mil y una maravillas, refulgiendo en el sol, misteriosa entre la niebla, profunda en las noches, fresca y como recién bañada en las aguas del Sena en los amaneceres. Desde que era joven me hacía bien ir a dar un paseo alrededor de Notre Dame cuando tenía un amago de desmoralización, una parálisis en el trabajo, necesidad de una inyección de entusiasmo. Nunca me falló y la receta me sigue funcionando todavía. Contemplar Notre Dame, por dentro y por afuera, por delante, por detrás o por los costados, sigue siendo una experiencia exaltante, que me disipa los malos humores y me devuelve el amor a las gentes y a los libros, las ganas de ponerme a trabajar, y me recuerda que, pese a todo, París es todavía París.



















jueves, 20 de agosto de 2015

HORROR




El Estado Islámico decapita a un importante arqueólogo en Palmira *


Natalia Sancha








El Estado Islámico ha decapitado este martes 18 de agosto a Jaled Asaad, de 81 años, uno de los principales arqueólogos de la ciudad histórica de Palmira (Siria), según ha informado el jefe de Antigüedades de Siria, Maamun Abdulkarim. Tras haber permanecido retenido durante un mes, Asaad fue asesinado “en una plaza pública y frente a docenas de personas”, ha confirmado el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, que cuenta con una amplia red de observadores en el país.

Asaad, que llevaba 13 años retirado, fue durante cuatro décadas el jefe de Antigüedades de Palmira, uno de los más importantes sitios arqueológicos de Siria, catalogado como patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco. Fue detenido el pasado mes de julio. Se trata del decimocuarto funcionario de yacimientos arqueológicos que ha sido asesinado a manos del Estado Islámico en el país, según informa la agencia estatal de noticias siria Sana. “Daesh [acrónimo peyorativo usado en árabe para referirse al EI] ha ejecutado a uno de los más prominentes expertos en antigüedades sirio”, declaraba ante la prensa Maamun Abdulkarim. Los seis lugares declarados patrimonio cultural en Siria se encuentran en peligro. “El EI le ha interrogado repetidas veces para sacarle información sobre los sitios en los que se encuentran tesoros arqueológicos de Palmira, sin resultado. Así que le mataron”, añadía.
En una imagen distribuida por los seguidores del EI, el supuesto cuerpo de Asaad aparece inerte con un cartel en el que se le acusa de ser “un leal al régimen sirio”. El motivo de esta acusación es que ha representado a este último en conferencias en el extranjero ante los “infieles”, así como haber sido el director de los “ídolos” de Palmira. En su lectura más acérrima del islam, el EI condena toda idolatría o representación icónica y tacha de apostasía a todos aquellos que no profesen el islam suní, en su interpretación salafista más conservadora.
El pasado 21 de mayo, los hombres de Abubaker al Bagdadi ganaban terreno sobre las tropas sirias, haciéndose con Palmira, a 250 kilómetros al noreste de Damasco. A su paso, asesinaron a decenas de soldados y civiles. Antes de replegarse de Tadmur, nombre de la localidad en árabe, los empleados sirios se llevaron consigo numerosas reliquias arquitectónicas para ponerlas a salvo. No obstante, varios funcionarios del lugar aseguran a la prensa local que algunas piezas fueron robadas y más tarde extraídas del país a través de la frontera terrestre con Líbano, para ser vendidas de contrabando en el extranjero.
A pesar del temor a que los soldados del autoproclamado califato infligieran destrozos en Palmira, como hicieran en sitios arqueológicos de Irak, el grueso de las columnas romanas, el anfiteatro y resto de vestigios arqueológicos de la localidad han permanecido intactos. Imágenes tomadas por reporteros locales muestran, sin embargo, impactos de morteros en algunas columnas y en los muros del corredor romano. Menos suerte tuvo la estatua milenaria del León de Al-Lat, hecha añicos por los yihadistas el pasado mes de julio. Soldados sirios han asegurado a EL PAÍS que los yihadistas han minado la zona, para destruirla en caso de una huida acelerada.
Acechadas por diferentes frentes y con efectivos limitados, las tropas regulares sirias se han visto obligadas a replegarse de varias regiones en los últimos meses. Al noreste avanzan las huestes del EI, mientras que al noroeste lo hace el Frente de la Conquista (paraguas compuesto por la rama local de Al Qaeda y varias facciones de mayor o menor corte islamista). Tras un acuerdo cerrado bajo mesa por Turquía, Qatar y Arabia Saudí, diferentes facciones rebeldes se unían el pasado mes de mayo en el Frente de la Conquista logrando hacerse con la localidad de Jisr al-Shugur , situada a pocos kilómetros al norte de la provincia costera de Latakia y feudo alauita (misma confesión que profesan los Assad).







Recomiendo ver algo más sobre el tema: http://lamusaencantada.blogspot.com.ar/2015/05/esa-guerra.html