jueves, 20 de abril de 2017

EDAD MEDIA




La verdad sobre la Edad Media 

Ana Rodríguez *












La Edad Media es, probablemente, el periodo más paradójico de la historia. Tierra de nadie, un tiempo intermedio entre un Imperio Romano al que la civilización occidental debe casi todo (¿qué han hecho los romanos por nosotros?) y un mundo nuevo de imprentas y tierras aparentemente vírgenes, su evocación suele asociarse con la violencia irracional, el gobierno tiránico y una pobreza material, cultural e institucional generalizada. Lo feudal se asocia a las formas políticas, económicas y sociales más nefastas para la humanidad; la intransigencia, la superstición, la misoginia, el miedo a lo desconocido y la persecución de cualquier otro remiten a la hegemonía del pensamiento eclesiástico y a la ruindad de muchos de sus representantes. Junto a ello, una visión más complaciente —e ingenua— del periodo rescata la imagen de almas sencillas incapaces de entender el mundo en que viven: pacíficos campesinos que trabajan sus campos o artesanos urbanos que fabrican sus mercancías, todos ellos representados en las miniaturas de los códices medievales

Entre una y otra, emerge la fascinación por un mundo extraño y contradictorio—sofisticado y primitivo, moderno y arcaico, forjado en la encrucijada de diversas civilizaciones— exacerbada por la épica visual de fantasías medievales como la de Juego de tronos, una de cuyas tramas se inspira —como reconoce su propio autor— en la Guerra de las Rosas entre las casas de Lancaster y York en la Inglaterra del siglo XV




Si se hiciera una encuesta al respecto, sería probablemente la Edad Media la época histórica en la que casi nadie querría vivir. No en vano, de los diez peores años de la historia de Inglaterra que los lectores de The Guardian eligieron en 2014 (quizás ahora hubieran cambiado alguno), cinco corresponden al periodo medieval. Como etapa en la historia de la humanidad, se situaría por méritos propios en el lado oscuro. Y de edad oscura caracterizó a los siglos posteriores a la caída del Imperio Romano el gran Edward Gibbon, en el último tercio del XVIII.

El rechazo de este concepto de edad oscura, por obsoleto y cargado de prejuicios negativos, hizo que estallara en la primavera de 2016 una peculiar guerra en Twitter que, con el hashtag #stopthedarkages, movilizó a medievalistas y arqueólogos de todo el mundo, en particular a los anglosajones. 
Quizá fue una tormenta en un vaso de agua, pero, dado que un alto cargo de la Universidad de Belfast había afirmado poco antes que “estudiar el siglo VI no era útil para la sociedad”, asumir la oscuridad del trabajo que uno lleva a cabo es condenarlo a la irrelevancia

Fue Flavio Biondo, humanista italiano del siglo XV, quien acuñó, desde una perspectiva de superioridad intelectual y cultural, el término de Edad Media cuando dividió la historia en tres edades: antigua, media y moderna. El medioevo, la edad intermedia, era poco más que el tránsito entre dos épocas gloriosas: una larga noche de 1.000 años entre la Antigüedad, cuna de las civilizaciones occidentales, y el Renacimiento, marcado por el genio artístico, el nacimiento de los Estados modernos y la exploración del mundo.


Vidrieras Cinco Hermanas de la catedral de York .
 York Minster comienza a construirse en 1230 aproximadamente.


Los periodos cronológicos son herramientas de clasificación útiles, pero también construcciones abstractas elaboradas a posteriori para ordenar los conocimientos. La unidad de la Edad Media es falsa, como lo es la de la antigua, de la moderna y qué decir de la contemporánea. Los extremos de unas y otras enmarcan sociedades diferentes y transformadas en el curso del tiempo y de los acontecimientos. Un desprecio similar al de los humanistas, no ajeno en este caso al objetivo de abatir las estructuras de poder de su tiempo, mostrarían 300 años más tarde los filósofos ilustrados franceses al no ver en la Edad Media más que una época de bárbaros e ignorantes, de lenguas surgidas de los despojos del latín y de un arte grotesco y de baratijas. El cristianismo había debilitado el Estado romano y la Iglesia había ejercido un dominio tiránico.

Para Voltaire, la Inquisición y la masacre de los herejes albigenses en el siglo XIII fueron los acontecimientos más viles de la historia. Montesquieu acuñó una noción de régimen feudal bastante ajena a la realidad del mundo medieval; la noche del 4 de agosto de 1789, cuando la Asamblea Nacional francesa proclamó la abolición del sistema feudal, el tópico se fijó para siempre.
Muchos son los lugares comunes asociados a la Edad Media. No sólo los relativos a sus tiránicas formas políticas y a la violencia del sistema. También a su aislamiento, su ausencia de curiosidad y su temor reverencial a cualquier cambio. Sin embargo, un somero recorrido por algunos de sus rasgos distintivos revela que la modernidad no se construyó contra lo medieval. La investigación reciente y los hallazgos de la arqueología muestran que la Edad Media fue mucho más que una Europa cristiana encerrada en sus fronteras defendiéndose de sus enemigos. Fue una sociedad dinámica, tanto económica como culturalmente, donde las personas, los objetos y las ideas viajaron más allá de los confines de lo conocido.

Las cruzadas y las peregrinaciones entre Oriente y Occidente, de Jerusalén a Santiago de Compostela, se evocan al instante, contribuyendo además a fijar la imagen tópica. Pero la Edad Media no es solo europea y cristiana. Es un mundo global e interconectado. Además de personajes singulares como Marco Polo, otros muchos transitaron las rutas de la seda y los caminos terrestres y marítimos, en todos los sentidos y desde fechas muy tempranas, y se establecieron en lugares lejanos.






Sofisticados análisis han permitido conocer el origen chino de dos esqueletos descubiertos en un cementerio en Londres de época bajoimperial o de los primeros siglos medievales; las sagas islandesas narran las expediciones vikingas a Groenlandia en el siglo X; los relatos de los enviados por los reyes cristianos a Oriente —como el de Guillermo de Rubruck, embajador en 1253 de Luis IX de Francia ante los mongoles, o el de Ruy González de Clavijo a Samarcanda, enviado en 1403 por Enrique III de Castilla— se refieren a desconocidas comunidades occidentales previamente establecidas.

También la movilidad de los objetos refleja ese mundo globalizado: granates de Sri Lanka en joyas merovingias, cristal de roca tallado procedente de Egipto en los tesoros de las grandes catedrales occidentales, monedas de oro bizantinas encontradas en tumbas en China, abalorios del este de Java encontrados en puertos controlados por Bizancio. Un barco hundido construido en la península arábiga y descubierto en 1998 junto a la isla de Belitung, en el mar de Java, confirma el intercambio a larga distancia entre el califato abasí y la dinastía Tang en el siglo IX: 60.000 piezas de finísima cerámica china extraordinariamente preservadas, oro, plata, especias y resinas constituyen un tesoro único que habría, probablemente, obligado a Voltaire a revisar su afirmación sobre las baratijas medievales.















La Edad Media también nos ha legado millones de documentos escritos. La mayor parte de lo que se ha conservado de la literatura —y de la filosofía, y de la ciencia— grecolatina se transmitió a través de las copias producidas en los escritorios de los monasterios, en las cortes principescas y en las mesas de los copistas de multitud de ciudades orientales y occidentales. Las traducciones árabes y los textos bizantinos redescubrieron tratados antiguos desaparecidos durante siglos que hicieron posible, precisamente, el surgimiento del humanismo. Desde el siglo XII se disponía ya de traducciones de Aristóteles al latín realizadas en Toledo; en ese mismo siglo, la codificación del derecho a partir de compilaciones jurídicas previas como la del emperador bizantino Justiniano fue un factor clave en la institucionalización y el desarrollo político y constitucional del mundo moderno; el dinamismo de la medicina a partir del siglo XIII debe mucho a principios de la fisiología y la terapéutica desarrollados y sintetizados por los autores musulmanes.
La revolución de la forma de transmisión de los saberes cristalizó en una institución totalmente nueva que se ha mantenido en su forma casi original hasta nuestros días: la universidad. Las primeras universidades —Bolonia, Oxford, Salerno, París— establecieron un sistema de títulos y grados como magíster o doctor que constituyen aún los jalones fundamentales del currículo de la educación superior.



Universidad de Bolonia, Italia

Muchos aspectos de nuestra vida cotidiana tienen un origen medieval: esa es la procedencia de buena parte del léxico de nuestras lenguas modernas, forjado en ese periodo entre la desaparición del latín, el fin de los movimientos migratorios en Europa y la puesta por escrito —que fijó su transmisión— de las lenguas ver­náculas.

De la Edad Media procede nuestra forma de identificación de las personas, con un nombre de pila (bautismal) y un apellido o nombre de familia, hereditario. La imagen clásica de un pueblo apiñado en torno a su iglesia y a su cementerio no es de ninguna manera inmemorial, lo mismo que las ciudades rodeadas de sus murallas, sino un producto puramente medieval. Miles de edificios son testigos mudos de la transformación del paisaje y de la fijación de unas estructuras territoriales que surgen de la concentración de poblaciones en torno a la centralidad de los lugares del poder como iglesias, castillos y fortalezas.
Nuevas formas y estructuras políticas cristalizaron en los siglos posteriores a la desintegración imperial romana. La lógica territorial se impuso a la identidad de la estirpe en la constitución de los nuevos reinos europeos, dejando el rastro de esa transformación incluso en la forma de denominarlos —el reino de los francos pasó a llamarse Francia, por ejemplo—, mientras que una enorme vitalidad institucional cuajó en las ciudades, en los Gobiernos urbanos y en las asambleas gubernativas, donde algunos han querido ver los orígenes del parlamentarismo moderno.
El control de la violencia arbitraria fue una de las consecuencias del desarrollo institucional medieval. La Edad Media no fue una época de paz y amor universal, pero a lo largo de ella se teorizaron y se pusieron en práctica formas de justicia, de mediación y de resolución de conflictos. La guerra era, en cierta medida, el último recurso, ya que los Estados no podían sostener la violencia en unos niveles muy altos y constantes. Las batallas campales con grandes contingentes de guerreros a pie y a caballo enfrentados en una lucha a muerte fueron escasas y, por ello, magnificadas en los relatos de la época. La violencia brutal e impredecible es distintivamente moderna.

Fue Bernardo de Chartres, y no Isaac Newton, el autor original al que se le atribuye generalmente, hacia 1120, una de las citas más famosas de la historia de la ciencia: “Somos enanos a hombros de gigantes”. En medio de dos edades aparentemente de oro, la medieval no fue una edad de hierro. Tuvo, más bien, tiempos de enanos y tiempos de gigantes. Como todas.




*Ana Rodríguez es investigadora científica en el Instituto de Historia del Centro de Ciencias Humanas y Sociales-CSIC. Actualmente dirige el proyecto Petrifying Wealth. The Southern European Shift to Masonry as Collective Investment in Identity, c. 1050-1300, financiado por la Unión Europea.












lunes, 17 de abril de 2017

FEARLESS GIRL



Choque entre dos icónicas esculturas en Wall Street

Sandro Pozzi








La estatua de la niña que encara al toro de Wall Street  AFP






Los tambores de guerra retumban con fuerza en Wall Street. Esta vez el estruendo no tiene nada que ver con protestas por los abusos de la banca. Es una batalla de artistas. Arturo Di Modica, escultor del afamado “Charging Bull”, levanta las espadas frente a la “Fearless Girl”, la obra de Kristen Visbal que irrumpió en su plaza el Día Internacional de la Mujer. Quiere que la retiren de inmediato y que se le compense por daños, porque la colocaron sin su permiso.

La niña de bronce que enfrenta desde marzo al icónico toro es ya la segunda estatua más visitada en la ciudad de los rascacielos, tras la dedicada a la Señora Libertad en el río Hudson. Los miles de turistas que cada día se acercan a fotografiarse con ella la ven como un símbolo de la lucha por la igualdad de género. No les importa cuando se les dice que forma parte de una campaña de un gran fondo que maneja activos por un valor que duplica la economía española.
El interés llegó a tal extremo, que la ciudad de Nueva York decidió dejarla donde está un año más como mínimo. Di Modica, sin embargo, rechaza frontalmente que su toro tenga compañía en la isleta que parte Broadway en la zona baja de Manhattan. Su argumento, como expuso durante una rueda de prensa, es que la estatua no simboliza nada y considera que toda la atención que está generando es para el beneficio de State Street, la compañía que financió la obra.
El toro de Wall Street fue un regalo que el artista hizo a la ciudad tras el derrumbe bursátil de 1987, para celebrar espíritu de superación de los neoyorquinos y la prosperidad. Di Modica, que está prácticamente solo en esta lucha, cree que la niña está distorsionando ese mensaje y convirtiendo al toro en un villano. “Aquí estoy y ahora qué”, comenta haciendo referencia a la postura desafiante de la estatua. Por eso explica que está preparando la artillería legal para que se retire.

Compensación por daños

“Aquí hay una cuestión de copyright y de derechos de marcha que necesita ser resuelta”, añade el abogado del artista, Norman Siegel. Los dos se cuidaron mucho al presentar sus argumentos, dejando claro que apoyan la lucha contra la discriminación por cuestiones de género. De hecho, Siegel es un veterano en el ámbito de la defensa de los derechos civiles. Solo quieren, dicen, que esté “en otro sitio”.
La acción legal va dirigida contra el fondo de inversión y McCann Worldwide, la firma de publicidad que montó la campaña. El artista busca también una compensación. Kristen Visbal, sin embargo, no tiene ningún problema con el trabajo de su contraparte. Al contrario, lo admira. “El todo es precioso”, comentó cuando empezó a desatarse la polémica, “es una obra de arte impresionante”. Explicó incluso que la niña está instalada de tal manera que le rinde homenaje.
Los turistas no entienden el enfrentamiento que se libra en el corazón del capitalismo. El alcalde Bill de Blasio se mete también de lleno en la polémica, porque el espacio que ocupan es propiedad de la ciudad. El demócrata se pone en esta batalla del lado de la “Fearless Girl”. “Es por los hombres que no quieren que las mujeres tomen su espacio por lo que necesitamos a la Niña sin Miedo”, indicó en su cuenta de Twitter.




“Fearless Girl”















jueves, 13 de abril de 2017

VELÁZQUEZ



Sale a subasta un retrato de una niña atribuido a Velázquez








 Presentación de un cuadro de Velázquez inédito. 


El próximo 25 de abril, en Madrid, el mundo de la pintura y del coleccionismo pondrá sus ojos en uno de los lotes de la sala de subastas Abalarte:  esta sacará un cuadro atribuido a Velázquez, hasta ahora "inédito", y que lleva por título Retrato de niña.
El óleo pertenece a una etapa de juventud del maestro sevillano, a la postre de las más desconocidas "y de la que se conservan menos obras". Se trata, en palabras de la casa de subastas, de "una pieza excepcional" que ha estado en "manos de la misma familia desde hace varias generaciones", lo que por fuerza conlleva que no haya sido estudiada. Sus propietarios desconocían por completo el grandísimo nivel artístico, histórico y económico del lienzo, y supone una enorme posibilidad y "una valiosísima aportación" para el estudio de la obra y de los comienzos de Diego Velázquez, ya que "pertenece a su primera época en Sevilla, la más enigmática y menos conocida del autor".
Según declaraciones de Gonzalo Mora, director de Abalarte, “la exquisitez y rareza de esta genial obra seguramente atraerá a grandes coleccionistas internacionales a nuestra próxima subasta”, lo que en principio supondrá un precio de salida millonario.
Retrato de niña, cuadro que ha sido atribuido a Velázquez por el experto en pintura antigua Richard de Willermin, representa a una joven que mira al espectador con las manos en el gesto de la oración, vestida con una saya color marrón, un mantón verde oscuro en su cintura y una pequeña blusa blanca de la que sobresale el cuello.

Según Willermin, se trata de un cuadro muy similar a la  Inmaculada de 1618 por el trazo del pincel y cómo está plegado el vestido y el mantón. Calcula con ello que podría haber sido pintado en 1617. El óleo tiene una proporción de 57,5 por 44 centímetros.











PULITZER





‘The Washington Post’ gana el Pulitzer 





El editor de 'The Washington Post', Martin Baron (Izda.) junto a David Fahrenthold
 en la redacción del diario. 


El periodismo dedicado a destapar casos de corrupción, los abusos de poder y crisis sociales como la epidemia por la adicción a los opiáceos en varios Estados norteamericanos o los abusos sexuales en las universidades ha ocupado las principales categorías de los Premios Pulitzer, anunciados este lunes en Nueva York. También ha habido un espacio dedicado al presidente Donald Trump, inmerso en una batalla contra los principales medios del país, ya que la organización ha premiado el trabajo de The Washington Post que desenmascaró cómo había mentido sobre supuestas donaciones a fundaciones de caridad.
El responsable de los premios Pulitzer, Mike Pride, destacó este lunes que en el comienzo del segundo siglo de esta celebración del mejor periodismo estadounidense, el sector se encuentra “inmerso en una revolución”. Pride reconoció que los periodistas cuentan estos días “con herramientas que sus antecesores ni siquiera pudieron soñar”, pero que el cambio solo significa una cosa: “que no sabemos cuál será el resultado”.
El jurado ha reconocido el trabajo de un periodista del Post, David Fahrenthold, que se sirvió precisamente de esas nuevas herramientas para destapar las mentiras del presidente. Durante la campaña, Fahrenthold recurrió en repetidas ocasiones a la ayuda de usuarios de Twitter para su investigación. Este lunes ha sido reconocido “por su insistencia, que creó un modelo de periodismo transparente en la cobertura de campañas políticas al tiempo que cuestionaba las declaraciones de Trump sobre su generosidad caritativa”.
La cobertura electoral también ha motivado otro de los premios, en este caso el de mejor comentario, para la periodista Peggy Noonan, de The Wall Street Journal. Noonan, destacan los 19 jueces, "conectó en bellas columnas a los lectores con las virtudes de otros estadounidenses durante una de las campañas políticas más divisivas de este país".
Los premios Pulitzer hacen honor a Joseph Pulitzer, fundador de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia y reconocen cada año los mejores trabajos periodísticos en prensa, revistas y medios online, repartidos en 14 categorías para reportajes, fotografía, crítica y comentario. La sección dedicada a las artes entrega siete premios para trabajos de ficción, teatro y música.
La prestigiosa categoría del mejor periodismo de servicio público ha destacado el trabajo de una reportera de ProPublica que destapó cómo la policía abusa de las políticas de desahucio para expulsar de sus hogares a cientos de personas cada año, especialmente pobres y de minorías raciales. El premio recae también sobre New York Daily News, que investigó este caso conjuntamente con ProPublica.
The New York Times superó la barrera de los 120 premios en su historia con tres nuevos galardonados. La dama gris se ha hecho por tercer año consecutivo con el premio de periodismo internacional gracias a un reportaje sobre los esfuerzos de Vladímir Putin para proyectar el poder de Rusia en el exterior. Los jueces atribuyen al Times haber “revelado técnicas que incluyen el asesinato, el acoso en Internet y plantar pruebas incriminatorias a sus oponentes”.
El diario neoyorquino, acostumbrado a dominar los premios más prestigiosos del sector, también ha sido obsequiado en las categorías de fotografía, gracias a este trabajo en el que Daniel Berehulak retrató la campaña de violencia en Filipinas, y en la categoría de revista por un reportaje de C.J. Chivers dedicado a un veterano de la guerra de Afganistán que padece estrés postraumático.
La organización que cada año regresa a la Universidad de Columbia para celebrar los mejores trabajos mediáticos ha reconocido el trabajo del diario Miami Heraldy el grupo McClatchy por los Papeles de Panamá, una serie que involucró a más de 300 periodistas en seis continentes “para exponer la estructura oculta y la escala global de los paraísos fiscales”.
A nivel local, los Pulitzer de 2017 han reconocido el trabajo de The Salt Lake Tribune, el diario de Utah que destapó “el trato perverso, punitivo y cruel” que se dio a las víctimas de agresiones sexuales en la Universidad Brigham Young, la más prestigiosa del Estado. La categoría de noticias de última hora también recaló en un diario de Oakland por su cobertura de un incendio que causó la muerte a 36 personas. El jurado ha destacado que los periodistas “expusieron los fallos de la ciudad a la hora de tomar medidas que podían haberlo prevenido”.




LOS PULITZER DE LAS ARTES RECOMPENSAN TRABAJOS SOBRE DESIGUALDAD

Un relato sobre el trayecto de los esclavos afroamericanos hasta la libertad ha sido galardonado con el Pulitzer de ficción de 2017 por su "inteligente fusión de realismo y alegoría que combina la violencia de la esclavitud y el drama de la huida", en palabras del jurado sobre la obra de Colson Whitehead. 
Underground Railroad, afirman los jueces, es "un mito con ecos en la América actual". En la categoría de no ficción, la Universidad de Columbia ha destacado el trabajo de Matthew Desmond, Evicted, que demostró cómo los desahucios masivos tras la crisis de las hipotecas de 2008 condenó a miles de ciudadanos a la pobreza.
La obra Sweat de Lynn Nottage, dedicada a los obstáculos que atraviesan los trabajadores de EE UU para alcanzar el sueño americano ha sido premiada en la categoría de Teatro, mientras que la de Historia ha recaído en Blood in the Water, una investigación sobre los hechos que derivaron en las revueltas de la prisión Attica en 1971. La sección de Poesía tampoco ha dejado fuera las creaciones dedicadas a las minorías raciales, reconociendo a Tyehimba Jess por sus poemas dedicados a las nociones de raza e identidad. 








lunes, 10 de abril de 2017

POEMA



Tu recuerdo se enreda a mi alrededor

Gioconda Belli







Tu recuerdo se enreda a mi alrededor como una manta 
cobijándome del frío, brilla con mi cuerpo en el silencio mojado 
de esta tarde en la que te escribo, en la que puedo hacer nada más que pensarte 
y decir tu nombre en secreto, para dentro de mi boca 
envolviéndolo en el recinto de mis dientes, 
mordiéndolo hasta gastarle las letras, hasta gastar tanto 
nombre tuyo que me ha ido acompañando, para volver a revivirlo 
arrullándome yo misma con tu voz y tus ojos, 
meciéndome en este tiempo sin horas en que te quiero 
en que amo cada minuto que ha quedado impreso en mi memoria para siempre.












viernes, 7 de abril de 2017

ESTEREOTIPOS




Por qué pensamos que Marilyn Monroe era menos inteligente que Einstein

Pilar Jericó








Cuando Marilyn Monroe tuvo la oportunidad de conocer a Albert Einstein, le hizo la siguiente pregunta: “¿Qué dice, profesor, deberíamos casarnos y tener un hijo juntos? ¿Se imagina un bebe con mi belleza y su inteligencia?”. Einstein esbozó una sonrisa y le contestó, muy seriamente: “Desafortunadamente, me temo que el experimento salga a la inversa y terminemos con un hijo con mi belleza y con su inteligencia”.Esta anécdota, puede que apócrifa, ocurrió en 1949 y resulta simpática, no tanto por la ocurrencia de Einstein, sino por su propio errorMarilyn Monroe tenía un cociente intelectual de 165, cinco puntos por encima al de Einstein, pero nadie a priori podría suponerlo. ¿Por qué? Por un simple motivo: los estereotipos. 
Einstein era un genio en física, en algo que a la mayor parte de los mortales se nos hace muy complicado de entender. Marilyn, sin embargo, era actriz, rubia, con unas curvas que la hicieron famosa en el mundo entero y con un trabajo, el cual no parece que fuera tan complicado como el del físico. Creemos que en determinadas profesiones la inteligencia no resulta tan necesaria para triunfar y nos fijamos en otras cosas. Y todo ello sucede porque contemplamos la realidad bajo ciertos estereotipos, aunque no seamos conscientes de ellos.

Los estereotipos son creencias colectivas que etiquetan la realidad. Nacen de nuestra mente programada para la supervivencia, que no para la felicidad. Una de las claves para sobrevivir es la velocidad a la hora de procesar la información. Por ejemplo, si vemos un león por la calle, la mente no se pone a analizar el origen del león, si viene de África o de un zoo, sino que directamente nuestros circuitos mentales nos van a gritar: ¡Sal corriendo! Para llegar a esa orden, hemos tenido que etiquetar la realidad: “León por la calle, peligro”. Y dichas etiquetas inconscientes las aplicamos a todo y pensamos que las rubias son tontas o que todos los mexicanos son violadores como alguno ahora va diciendo en Estados Unidos. De este modo se crean los estereotipos, que tanto daño hacen a las personas.

Las discriminaciones nacen de estereotipos injustos.

 Etiquetamos a las personas de un determinado país o pensamos que lo más importante que han de hacer las actrices está en su físico, que no en su inteligencia o en su trabajo. Por ello, no es de extrañar que décadas después de la anécdota de Marilyn y Einstein las actrices se hayan puesto en pie de guerra y se rebelen contra los estereotipos que siguen acosándoles.   Al fin y al cabo, los estereotipos se fortalecen con el comportamiento colectivo, pero también se pueden desmontar.

Todos sufrimos un determinado estereotipo. En algunos casos, porque se es mujer y no se piensa que sea inteligente; o porque se es hombre y se tiene que actuar de una determinada manera… Etiquetas y etiquetas que a quien lo sufre, no le hace la menor gracia. Pues bien, si quieres salir de un estereotipo, cuestiónalo. No lo aceptes a priori. Porque cuando se cuestiona se avanza. Es posible que quien te rodea no lo entienda, pero no importa. Si crees que algo no es justo, dilo. Por eso, aplaudo las iniciativas de las famosas que se resisten a los estereotipos de analizar solo su trabajo por su ropa, que no por su inteligencia. O aquellos que se rebelan contra etiquetas por su lugar de origen. Y todo ello porque es injusto, porque se pierde talento, porque es miope y porque se comete errores, como el que le ocurrió al mismo Einstein.




Del Blog: El Laboratorio de la Felicidad.









jueves, 6 de abril de 2017

EL FUTURO, AHORA




“Fog Computing” o computación en la niebla

Nacho Palou



La computación en la niebla se refiere al uso de uno más dispositivos como el móvil para distribuir la información 
en lugar de enviar los datos a un único servidor en Internet.





La expresión "computación en la nube" o cloud computing se refiere al uso de servidores remotos para almacenar información y para ejecutar todos o algunos de los procesos que hacen funcionar servicios y aplicaciones a los que el usuario normalmente accede desde el ordenador o el móvil. Para que la computación en la nube sea posible es necesario transferir grandes cantidades de datos a través de Internet, de modo que la computación en la nube requiere una conexión a Internet de gran capacidad y alta disponibilidad. Por ejemplo, por wifi y 4G en dispositivos móviles y ADSL o fibra óptica en viviendas y oficinas. 

Entre otras cosas, gracias a la computación en la nube un teléfono móvil puede ver ampliada su capacidad para almacenar fotografías hasta casi lo infinito: transfiriendo las fotografías hechas con la cámara del móvil a los servidores remotos de Dropbox o de Google Drive, por ejemplo, esas imágenes no ocuparán espacio en la memoria del teléfono. Otro ejemplo: no todos los ordenadores personales son capaces de editar vídeos en resolución HD o 4K, pero enviando el vídeo a los servidores de YouTube si será posible editar el vídeo desde ese mismo ordenador, porque serán los servidores de YouTube los que harán el trabajo duro de manejar y de procesar el ingente volumen de datos que requiere la edición de ese vídeo. Sin la computación en la nube tampoco podrían existir los asistentes de voz como Siri o Google Voice. “El problema es que aunque es muy útil disponer de la potencia y capacidad de un servidor remoto", dicen en TechRadar, "también existe el riesgo de que ese servidor se vea comprometido y todos los datos que contiene queden expuestos”. 
Para reducir ese riesgo Rosario Culmone y Maria Concetta De Vivo, de la facultad de tecnología de la universidad de Camerino, en Italia, han propuesto el desarrollo de protocolos que hacen uso de tecnologías ya utilizadas en Internet para desmenuzar los datos a procesar. De ese modo, la información no se enviaría a un servidor remoto concreto, sino que estaría repartida, troceada, entre muchos servidores menores. Se trataría de “información inmaterial en el sentido de que en ningún momento la información existe en su forma completa en ningún lado”, explican. 
La información inmaterial permanece distribuida en redes redes públicas y privadas, sin quedar almacenada en un lugar concreto. De este modo no hay un servidor que pueda ser objetivo de ataques maliciosos y solo el dueño legítimo de la información pueden acceder a ella cuando la necesite: “Es como si enviaras una carta por correo sin destinatario pero con un dispositivo de seguimiento: la carta pasaría de una oficina de correos a otra y nunca se entregaría en ningún sitio, pero en cualquier momento se puede recurrir al dispositivo de seguimiento para saber dónde está y recuperarla”, dicen las investigadoras.
Esta descentralización de la computación en la nube se conoce como computación en la niebla o fog computing. El término fue acuñado por Cisco hace algún tiempo y se refiere al uso de uno o de más dispositivos cercanos al usuario, incluyendo su móvil, para distribuir la información en lugar de enviar los datos a un único servidor en Internet. “Mientras que la nube está ahí arriba en algún lugar del cielo, distante y remota y deliberadamente abstraída, la niebla está cerca del suelo, donde las cosas se concretan”, explica el columnista de The Wall Street Journal Christopher Mims.

La distribución de la información entre uno o más dispositivos y centros de datos menores geográficamente más próximos al usuario supone también una mejora en la velocidad de acceso, en el tiempo de latencia, y en la disponibilidad de los datos. Parte de esos datos pueden quedar distribuidos en redes locales entre los dispositivos del usuario, por que la computación en la niebla ofrece teóricamente una mayor seguridad con respecto a la computación en la nube. Además de que los datos se reparten entre diversas máquinas y dispositivos una parte de esa información puede quedar a este lado del router, en una red local, por ejemplo, reduciendo en gran medida el riesgo que implica transferirlos por Internet. 
La computación en la niebla tiene una estrecha relación con el Internet de las cosas o el Internet de todo (IoT, IoE, respectivamente), la idea de que los objetos cotidianos incorporen ordenadores más o menos capaces y estén conectados entre sí. Por tanto entre los dispositivos candidatos a formar parte de una red de computación en la niebla se pueden incluir también todos aquellos aparatos conectados con los que convivimos habitualmente: tabletas, teléfonos móviles y ordenadores, puntos de acceso, routers y switches de red, videoconsolas o impresoras, sin descartar tampoco un televisor o una nevera como cualquier aparato que pueda participar en el Internet de las cosas.



















miércoles, 5 de abril de 2017

EL GUERNICA II




La mujer como máquina de sufrimiento*


Ángeles García






Dora Maar con gato (Dora Maar au chat), de Pablo Picasso Realizado en 1941.
Óleo sobre lienzo. 129,5 x 97 cm