viernes, 2 de octubre de 2015

CUENTOS INFANTILES



La maldad en los cuentos infantiles sirve de pedagogía



Winston Manrique Sabogal




                                                   

Caperucita Roja: Ilustrador Alfredo Caceres





Mientras los niños saben reconocer el bien y el mal, y diferenciarlo, a través de los cuentos, los adultos parecen haber entrado en una infantilización con libros muy populares que no interpelan al lector en sus matices, sino que juzgan lo ya juzgado y señalan lo ya conocido como algo negativo, sin aportar nada al debate intelectual o moral. En parte, se debe a la alteración genética del virus de lo políticamente correcto.
Esa es una de las conclusiones destacadas por escritores y expertos tan distintos como Victoria Cirlot, Justo Navarro, Félix de Azúa o Marta Fernández en las Conversaciones de Formentor, celebradas este año bajo el lema La novela más mala del mundo. Maldad, perfidia y espanto en la historia de la literatura. Veinticinco autores y críticos literarios debatieron sobre este asunto en el cónclave organizado por la Fundación Santillana. La cita mallorquina arrancó con la entrega del Premio Formentor a Ricardo Piglia. La distinción la recogió Carlota Pedersen, nieta del escritor, enfermo en Argentina, en un acto que supuso también un homenaje al autor.

Por violentos que sean

Los escritores reivindicaron el papel de los cuentos tradicionales infantiles, por muy violentos que resulten, donde se aprecia la lucha del bien y del mal de manera arquetípica, dice Navarro. Los niños “tienen que ponerle cara al mal y esos relatos cumplen una función legislativa: enseñan acciones que tienen castigo o recompensa. Tienen un valor pedagógico y de persuasión sobre los valores dignos de ser asumidos”. Lamenta Navarro el desdén que, a veces, se hace de dicha función. “Los cuentos infantiles son como la ley, aunque evolucionan y se adaptan”.
Ese dualismo entre el bien y el mal ayuda a comprender, desde pequeños, las dos caras de la vida, asegura Cirlot, experta en la cultura y literatura medievales y en el simbolismo. “Todo está en la estructura de la mente. Cada cultura da una explicación al mal y las maldades y la entienden a su manera. En el cerebro están los fenómenos arquetipales”, añade. “No hay que esconderle a los niños esas historias, cuyas atrocidades las pensamos así los adultos. Ellos tienen claro que están en el mundo de la fantasía. El símbolo acoge toda la maldad y toda la bondad. No es excluyente. El mito no es moral”.
Más allá de ese territorio va Félix de Azúa. El narrador y experto en arte opina que “a los niños hay que educarlos en la maldad y el mal”. En esa educación, aclara, hay que hacerles ver que ese comportamiento malvado es producto de la “estupidez, cobardía, falta de recursos y debilidad extrema en una persona”. Ello forma parte del proceso de aprendizaje, según Marta Fernández: “Hay que enseñar el mal, para ver dónde está y reconocerlo”.
A diferencia de los niños, los adultos han abandonado la educación moral, lamenta De Azúa. Es “una arrogancia moral, sobre todo de los políticos, pero debido en parte a que la gente se ha desentendido del tema y ha delegado esa función a ellos, que señalan y etiquetan lo que es bueno y es malo”.
Parte de ese enmascaramiento se aprecia en la literatura más popular, que juega con el cliché y no dialoga con el lector, advierte Justo Navarro. Para el poeta y narrador, muchos libros incluyen juicios ya dictados y evitan los del lector: “La literatura debe plantear, también, cuestiones morales, éticas; si los personajes lo han hecho bien o no, y donde el juez, de existir, debe ser el lector y no el escritor. Un buen libro hace preguntas”.

Cirlot tercia que “la ficción permite explorar la conducta humana. No se trata de plantar verdades inamovibles”. El ser humano se horroriza ante la maldad porque “en el fondo hay una duda sobre la creación. Todo sale de que la gente cree que el mundo es una prisión. Es la pulsión destructora la que crea la gran revuelta”. Frente a esa pulsión, recuerda que la filósofa Simone Weil decía: “No hay que destruir, sino descrear”.
















jueves, 1 de octubre de 2015

EL GÓTICO Y SUS CATEDRALES


El gótico





 Luz en las catedrales góticas


''La arquitectura gótica es la forma artística sobre la que se formó la definición del arte gótico, el estilo comprendido entre el románico y el renacimiento, que se desarrolló en Europa Occidental —cristiandad latina— en la Baja Edad Media, desde finales del siglo XII hasta el siglo XV, aunque más allá de Italia las tendencias góticas continuaron hasta los comienzos del siglo XVI. Es un estilo de arquitectura que se desarrolló en Francia del estilo románico en el siglo XII y fue conocido simplemente como el “estilo francés”. Tuvo su origen en las regiones de Normandía e Isla de Francia, desde donde se difundió primero a todo el reino de Francia y posteriormente (ya a mediados del siglo XIII), sobre todo por la extensión del arte cisterciense y las rutas jacobeas, por el Sacro Imperio Romano Germánico y los reinos cristianos del norte de España (que durante ese periodo de la Reconquista se estaban imponiendo a los musulmanes del sur). En Inglaterra penetró pronto el estilo francés, aunque adquirió un fuerte carácter nacional. A Italia llegó tarde, no tuvo mucha aceptación, y su impacto fue muy desigual en las distintas regiones, y muy pronto fue sustituido por el Renacimiento.''
La arquitectura gótica se extendió a toda Europa Occidental y siguió evolucionando hasta bien entrado el siglo XVI, antes de ser asumido en el arte del Renacimiento. Sólo entonces fue llamado “gótico”.


Antecedentes

Los elementos esenciales que caracterizan el estilo gótico ya existían con anterioridad al nacimiento de este estilo arquitectónico, toda vez que se hallan dispersos en edificios de edades anteriores. El arco apuntado fue conocido por los egipcios, asirios, indios y persas de la dinastía sasánida, aunque su uso no era muy corriente. La arquitectura islámica también lo conoció e hizo un uso amplio de él, su ejemplo conocido más antiguo se encuentra en la Cúpula de la Roca, en Jerusalén, construido entre los años 687 y 691, otros ejemplos de gran calidad y belleza de su uso son las mezquitas de Samarra en Irak y la mezquita de Amr en Egipto, cuyas construcciones se realizaron a mediados del siglo IX.



Arco Apuntado

Frente de La Cúpula de la Roca



Mezquita de Amr Ibn Al As. Interior


La bóveda de crucería, fue empleada en construcciones árabes de Córdoba del siglo IX y en algunas mozárabes del siglo X y aún virtualmente en las bóvedas romanas desde el primer siglo del Imperio cuando entraban en ellas arcos diagonales embebidos en las mismas. Los arbotantes se encuentran originariamente y de forma rudimentaria en las bóvedas de cuarto de cañón cuando sirven de contrarresto. El principio y distinción de elementos activos y pasivos que caracteriza la arquitectura ojival se extendió y aplicó por los antiguos asirios.


                                         Bóveda de crucería: Catedral de Coutances 

Parece claro que pudo existir una transmisión de estos elementos a través de las visitas realizadas por los cruzados a Jerusalén y a través del norte de África para llegar a España y de ahí al resto de Europa. Fue sin embargo la nueva relación entre todos estos elementos la que dio como resultado un nuevo tipo de edificio con unas proporciones diferentes, mucho más esbelto que los edificios románicos y con mayor luminosidad, en el que los muros pueden casi llegar a desaparecer.



Puerta de la Catedral Gótica de Toledo


Vitrales

Nacen en el siglo XIII con la aparición de una nueva arquitectura básica en la colocación de ventanas en todas las paredes de las catedrales. En esta época también se dio la disminución del espacio de la pintura mural, dando paso a las vidrieras hallando en ellas nuevas formas de expresión. En esta técnica del vidrio,obligaba a emplear superficies planas (círculos, cuadrados, cuadrilóbulos, etc.).
Los colores predominantes eran rojos, azules en pequeños pedazos, haciendo difícil la ilusión de relieve de los detalles.
En la Chapelle de Paris se produjeron ventanales de dimensiones excepcionales. Durante el Siglo XIII, la influencia francesa se deja sentir en toda Europa, en España (Catedral de León), en Inglaterra,(Canterbury, Lincoln) y en Alemania (Catedral de Augusta).
El rojo y el azul continúan siendo los colores predominantes. Formas geométricas le dan forma a la narrativa de eventos bíblicos plasmados en secuencia. La "Ventana de la Rosa" en la Catedral de San Dennis y en la Catedral de Chartres, ambas en Francia, influencia a toda Europa al presentar formas más complejas de presentar la narrativa bíblica. Los bordes decorativos y el follaje  se vuelven más naturalistas y detallados. A principios de siglo XIV se produce la técnica de la introducción del amarillo de plata, esto es, una sal metálica, que al ser cocida, adquiere un color dorado y hacía posible cambiar el color de la  superficie del cristal.
Durante el período gótico el arte del vitral experimentó la mayor variedad en diseño, estilo, color y sentimiento. A mediados de Siglo XV se comienzan a emplear los esmaltes, la técnica más importante en la historia del vitral. Durante este siglo, los artistas del vitral comienzan a ser comisionados por clientes ricos y cada artista se deja conocer por sus destrezas y técnicas específicas.






Aunque muchos afirman que en París  no hay catedral más bella que la de Notre Dame, Sainte Chapelle también debe ser visitada por su impresionante techo gótico, comisionado por Luis IX en 1239. - 


Entorno económico y social del gótico


La arquitectura gótica nació, durante la Baja Edad Media, en un momento de cambios económicos, sociales y políticos que supusieron el incremento del crecimiento económico y de la producción agrícola, esto conllevó un auge del comercio y del poder urbano, mientras que en lo político se fortaleció la autoridad de las monarquías frente a la nobleza. Todas estas circunstancias supusieron la renovación de la estructura socio-económica que potenció una nueva concepción de Dios y del hombre. En el entorno urbano destacaron dos nuevos grupos que florecieron gracias al rápido desarrollo de las ciudades, los artesanos y mercaderes, organizados en torno a los gremios y las logias. De estas Logias de Constructores con conocimientos secretos nace la Masonería Moderna. De hecho Masón significa Constructor.
La hipótesis más aceptada afirma que la francmasonería moderna procede de los gremios de constructores medievales de castillos y catedrales (la llamada masonería operativa ), que evolucionaron hacia comunidades de tipo especulativo e intelectual, conservando parte de sus antiguos ritos y símbolos. Este proceso, que pudo iniciarse en distintos momentos y lugares, culminó a principios del siglo XVIII
En el ámbito cultural, el protagonismo se desplazó desde los monasterios hacia las escuelas catedralicias y urbanas. De estas circunstancias surgieron nuevas formas constructivas, por un lado, la catedral gótica, que representaba la expresión del esfuerzo común ciudadano. La iniciativa de las catedrales solía corresponder a las autoridades políticas, religiosas o municipales. Para su construcción se requerían amplios recursos, para algunas obras se obtenía el patrocinio real, que agilizaban la construcción, merced a los recursos de los monarcas. La financiación no solía quedar asegurada por la fortuna particular de los obispos y canónigos, que cedían una parte de sus ingresos, sino que había que recurrir a otras vías como colectas, aportaciones gremiales, reliquias, impuestos sobre ferias y mercados etc. La disponibilidad de recursos marcaba el ritmo de las obras, y se encuentran pocos ejemplos de grandes templos que fueron levantados de una sola vez. Durante el siglo XIV, las obras se detuvieron casi totalmente por la grave depresión económica que se atravesó.



Diez Catedrales Góticas:


1. Catedral de San Esteban









La Catedral de San Esteban (Stephansdom), situado en el corazón de Viena , ha sobrevivido a diversas guerras y es un símbolo de la libertad de la ciudad. La catedral gótica se encuentra sobre las ruinas de dos iglesias anteriores y se inició en gran parte por Rudolf IV, duque de Austria, en el siglo XIV. Su característica más reconocible, el tejado de rombos, se añadió en 1952.



2. Catedral de Burgos







 La Catedral de Burgos es una catedral medieval dedicada a la Virgen María. Es famosa por sus enormes dimensiones y la arquitectura gótica única. La construcción de la catedral de Burgos se inició en 1221, y después de casi dos siglos, fué terminada en 1567. En 1919, la catedral se convirtió en el lugar de sepultura de Rodrigo Díaz de Vivar (“El Cid”), y su esposa Doña Jimena.


3. Catedral de Reims 


La Catedral de Reims fue la iglesia en la que numerosos monarcas franceses fueron coronados oficialmente. Fue construida en el emplazamiento de la basílica donde Clovis fue bautizado por San Remigio, obispo de Reims, en el año 496. La catedral fue terminada a finales del siglo XIII, con el frente oeste añadido en el siglo XIV.








Catedral Reims, en Francia. Su estructura se finalizó en el siglo XIII.


 4. Catedral de Milán

Una catedral gótica excepcionalmente grande y elaborada en la plaza principal de Milán, el Duomo di Milano es uno de los edificios más famosos de Europa. Es una de las mayores catedrales góticas del mundo. La construcción comenzó en 1386 bajo el arzobispo Antonio da Saluzzo en un estilo gótico tardío más típicamente francés que italiano. Se tardó cinco siglos para completar la famosa catedral.



Catedral de Milán. Es la catedral gótica más grande del mundo, cuya construcción inició en 1386 bajo el liderazgo de Antonio da Saluzzo. Tardó cinco siglos en completar su estructura



5. Catedral de Sevilla  







Construida en el sitio de la gran mezquita Almohad, la catedral medieval de Sevilla fue construida para demostrar el poder y la riqueza de Sevilla después de la Reconquista. En el momento de su finalización en el siglo 16,  suplantó a la iglesia de Santa Sofía como la catedral más grande del mundo. Todavía es la catedral gótica más grande y la tercera iglesia más grande en el mundo. Los constructores utilizaron algunas columnas y elementos de la mezquita, la más famosa de la Giralda, el alminar convertido en campanario.


6.  York Minster 






              York Minster, en la antigua ciudad de York. Su construcción inició en 1230 y se finalizó en 1472



Vidrieras Cinco Hermanas de la catedral de York 

Una de las dos grandes catedrales góticas del norte de Europa (junto a la catedral de Colonia en Alemania), York Minster domina el horizonte de la antigua ciudad de York. York Minster incorpora todas las etapas principales del desarrollo de la arquitectura gótica en Inglaterra. El edificio actual se inició aproximadamente en 1230 y se terminó en 1472. La “Ventana Gran Oriente” en el interior de la catedral se encuentra como la mayor extensión de las vidrieras medievales del mundo.


7. Notre Dame de París







 Notre Dame de París es una hermosa Catedral Católica en el distrito cuarto de París. Iniciada en 1163 fue prácticamente completada en 1345. Una de las más famosas catedrales francesas, la catedral de Notre Dame es un gran ejemplo de la arquitectura gótica francesa con sus magníficas esculturas y vitrales. Durante la Revolución Francesa en la década de 1790, gran parte de sus esculturas y tesoros fueron dañados o destruidos. Napoleón Bonaparte fue coronado Emperador aquí el 2 de diciembre de 1804


8. Catedral de Colonia





Relicario de los Reyes Magos


Sin duda, la mayor catedral gótica en Alemania, la Catedral de Colonia (Kölner Dom) ha sido el símbolo más famoso de Colonia durante siglos. Alguna vez fue el edificio más alto del mundo, todavía tiene la mayor fachada. La catedral se encuentra en el sitio de un templo romano del siglo cuarto, seguido de una iglesia encargada por Maternus, el primer obispo cristiano de Colonia. La construcción de la iglesia gótica actual se inició en 1248 y tomó, con interrupciones, más de 600 años en completarse. Está dedicada a los santos Pedro y María y es la sede del arzobispo católico de Colonia.


9. Santa Maria del Fiore







Iniciada en 1296 en estilo gótico y se terminó en 1436, la Basílica de Santa Maria del Fiore es la catedral de Florencia y hermoso símbolo de la ciudad. El exterior de la basílica se encuentra con paneles de mármol policromado en varios tonos de verde y rosa bordeados de blanco. La basílica es una de las iglesias más grandes de Italia, y hasta la época moderna, la cúpula fue la más grande en el mundo. Sigue siendo la bóveda de ladrillo más grande jamás construida.


10. Catedral de Chartres



 




 La catedral de Chartres se encuentra en Chartres, ciudad cercana a París que parecía demasiado pequeño para adaptarse a la Catedral. Es  uno de los mejores ejemplos del estilo gótico francés porque además está casi perfectamente conservada. La mayoría de las vidrieras originales sobreviven intactas, mientras que en la arquitectura se han visto pocos cambios desde el siglo XIII.
Esta catedral marcó un hito en el desarrollo del gótico e inició una fase de plenitud en el dominio de la técnica y el estilo gótico, estableciendo un equilibrio entre ambos. Muchas construcciones posteriores  se basaron en su estilo y sus numerosas innovaciones, como las catedrales de Reims y Amiens a las que sirvió de modelo directo.












jueves, 24 de septiembre de 2015

PICASSO





Nueva York se rinde al universo tridimensional de Pablo Picasso

Irene Crespo







Fotografía de la escultura 'Ella-Cabra' de Pablo Picasso




En junio de 1932, el galerista Georges Petit le dedicó a Picasso en París una de sus mayores retrospectivas hasta entonces. El artista malagueño escogió e instaló todas las obras de la muestra. 230 pinturas y siete esculturas. Sólo siete esculturas. Cuatro bronces terminados antes de la Primera Guerra Mundial. Y tres piezas hechas en colaboración con uno de sus principales maestros en este arte, Julio González. Quien viera aquella exposición pensaría que Picasso acababa de iniciarse en la escultura o que no le interesaba demasiado. Pero, en realidad, ya había esculpido más de cien piezas y, como en la pintura, había revolucionado y redefinido este arte influenciando a otros escultores, como Tatlin o Giacometti y los surrealistas.
Es el mito de Pablo Picasso y su escultura. “El secreto mejor guardado del sigo XX” como dijo el museo Pompidou en su exposición de 2000. Él mismo lo definió una vez como “una civilización desconocida”. Y fue el primero que alimentó el mito porque, salvo en momentos puntuales, no dejaba que sus esculturas salieran de sus estudios o sus casas. “Eran profundamente personales”, dicen las Ann Temkin y Anne Umland, las dos comisarias de la nueva gran retrospectiva que el MoMA dedica a la escultura de Picasso, la primera organizada por el museo de Nueva York desde 1967 y en la que precisamente intentan desmontar este mito.



“Aunque así se ha dicho, (su escultura) no era completamente secreta y desconocida porque en realidad impactó a muchos otros artistas gracias a las fotografías que aparecían en revistas o las visitas que le hacían a sus estudios”, contaron en la presentación. Sobre todo, ocurrió desde 1909 cuando Picasso acabó Cabeza de mujer (Fernande), una de sus piezas más tempranas y la única que no mantuvo cerca de él durante su carrera. Nada más terminarla le vendió la versión original de arcilla al marchante Ambroise Vollard, quien reprodujo copias en bronce que vendió hasta al fotógrafo Alfred Stiglietz, cuya pieza está ahora expuesta en la primera sala de la muestra del MoMA.

Organizada cronológicamente, la exposición recorre 62 años en la carrera escultórica de Picasso, entre 1902 y 1964, dividida en nueve etapas. Una historia por capítulos. “Cada sala es un episodio diferente”, dice Umland. “Y cuando pasas de una a otra es difícil creer que se trate del mismo artista”.

Serie de los bañistas, Foto:MoMa

En el primero de estos capítulos de la exposición, que abarca de 1902 a 1909, está la primera escultura que Picasso hizo con 20 años aún en Barcelona, Mujer sentada. También Cabeza de mujer (Fernande)y El bufón. Su primer contacto con la técnica, la traslación del cubismo a las tres dimensiones que poco a poco fue transformando. Influenciado por su famosa visita al Museo Etnográfico de Trocadéro y su amigo Paul Gauguin, Picasso se fue alejando cada vez más de la noción de escultura clásica existente aún a principios de siglo XX y llegó hasta su segundo episodio, de 1912 a 1915, uno de los más breves pero más productivos en el que hizo decenas de variantes deGuitarra y de Naturaleza muerta. Además, de los seis Vasos de absenta, reunidos por primera vez en esta exposición. “Para mí esa sala es como una fiesta: música, alcohol”, dice Temkin. La exposición continúa con las figuras que Picasso presentó para el monumento fúnebre a su amigo Guillermo Apollinaire. “Los dibujos en el aire” que creó con la ayuda de Julio González y La mujer en el jardín, mostrado por primera vez en EE UU. Con González, el malagueño aprendería a soldar y a manejar el bronce, pero pronto descubrió que lo que más le gustaba para sus esculturas era utilizar todos aquellos materiales que tuviera a mano. Desde cucharas a la chatarra que encontraba cerca de su casa en la Riviera Francesa. “Para él no había separación en vida y arte, vivía en sus estudios, y las cosas que usaba en las escultura las encontraba en la cocina”, cuenta Umland. Algo especialmente visible en sus últimas etapas, las más prolíficas, entre mediados de los cuarenta y los cincuenta, cuando pasó de la cerámica a utilizar el coche de juguete de su hijo para crear Baboon and Young, un homenaje a la paternidad.
La escultura "Toro" de Pablo Picasso.

“Picasso era inquieto, impaciente, y la escultura se acomodaba mejor a su personalidad, no tenía que esperar como en la pintura: trabajaba, lo abandonaba, volvía”, dice Umland. La improvisación se imponía a la reflexión en sus esculturas, y sin embargo, terminó solo 700 piezas –150, muchas originales, se ven en la exposición– frente a los más de cuatro mil cuadros que pintó en su vida. Pero de los cuadros se desprendía con facilidad, mientras las esculturas se quedaban con él.










miércoles, 23 de septiembre de 2015

PIERRE BONNARD



Bonnard  y  el color 




Femme au Chapeau Rouge, 1903



Pierre Bonnard (Fontenay-aux-Roses, 1867-Le Cannet, 1947) forma parte de ese peculiar club de artistas que han logrado desarrollar su obra siguiendo exclusivamente el dictado de su gusto personal. Singular y valiente, como le calificó Matisse, su modelo en pintura fue Gauguin y su pasión, la estampa japonesa. Con una intensa fascinación por el color y el mero disfrute de la pintura, sus cuadros son espectaculares estampas tanto del interior de las ciudades como de la vida en el campo. 



“The Grand Lemps, Autumn” (1894, oil on canvas) 




Pierre Bonnard - View of Cannet


Abogado de formación y miembro de la alta burguesía, desde muy joven compatibilizaba sus estudios con la pintura. En 1888, con apenas 20 años, fundó el grupo de los nabis junto a sus compañeros de la Académie Julian Denis, Vuillard, Ranson y Sérusier. El grupo, todos ellos adoradores de Gauguin, se autodenominó como profetas (significado de la palabra “nabi” en hebreo) y en su declaración de intenciones anunciaron que querían plasmar en sus pinturas una verdad que fuera más allá del mundo visible a través de la exaltación del color, la simplificación de las formas y la trascendencia mística y enigmática de sus composiciones.



Cinq peintres ("Cinco pintores"), 1902-1903. De izquierda a derecha, de pie, el autor (Félix Vallotton) 
sentados,Pierre Bonnard, Édouard Vuillard y Charles Cottet, y de pie Ker-Xavier Roussel.


Esta fue su única incursión en grupo. A partir de ahí realizó su trabajo en solitario, al margen de lo que entonces se consideraban vanguardias y resistiendo frente al vacío y el desprecio de algunos de sus colegas, como Pablo Picasso.
 Sea cual sea el tema, los verdes, rojos o azules más salvajes dominan todas las perspectivas. “El color y una pasión absoluta por la pintura desbordan cada obra Sin pertenecer a ningún grupo, su obra es imprescindible para entender el tránsito entre el postimpresionismo y el simbolismo, un tiempo en el que la pintura está experimentando transformaciones radicales.



" Rue À Montmartre, Le Sacré-Coeur

 Esta colosal batalla individual fue protagonizada por alguien que en su vida personal fue extremadamente convencional. Vivió casi como un burgués más y toda su vida oficial amorosa estuvo ligada a una misma mujer, Marthe de Méligny, modelo y musa con la que se casó después de muchos años de convivencia. Con serios problemas depresivos que la forzaban a visitar frecuentemente balnearios y casas de salud, Marthe, con quien no tuvo hijos, es la mujer que aparece en la mayor parte de sus obras, incluida la serie de los desnudos.
Aunque sus cuadros hablen de un mundo feliz lleno de parques y mascotas, su interior no era nada plácido. “Quería transmitir alegría y hacía obras deliberadamente decorativas”, precisa el comisario. Pero también, agrega, “en esos cuadros se percibe la melancolía y el ensimismamiento que podemos ver en sus autorretratos. Tanto en los primeros como en los de los últimos años, donde se representa a sí mismo de una manera despiadada”.



"Pasture with Blue Trees"


A la sombra

 Desde un primer momento, asume en sus cuadros la estructura del biombo, de manera que divide la tela en estructuras independientes. Sus paneles verticales en los que alude a mundos remotos y misteriosos a través de una auténtica exaltación del color, la simplificación de las formas y la trascendencia mística y enigmática de sus composiciones. Después sus series dedicadas a escenas de interiores, en general protagonizadas por grupos familiares en los que narra escenas cotidianas a través de primeros planos y perspectivas cortadas de manera brusca para entrar la composición en un objeto cualquiera (unas manos, el pan).




De la simplicidad de la vida diaria,  pasa a los cuadros dedicados al desnudo, siempre en el ámbito doméstico. Los protagonistas son una o dos personas entregadas al aseo, al sueño o a la melancolía posterior a la unción amorosa. “Son obras que permiten valorar su evolución”, indica el comisario, “porque van desde lo más oscuro y morboso, hasta el misterio y melancolía que transmiten una sensualidad apagada y un erotismo extinguido”.


Bather 

Cotizado y reconocido aunque muy criticado por muchos colegas al final de su vida Bonnard eligió el retrato como el género perfecto para representar la realidad más próxima. Aquí destacan los realizados a su esposa, Marthe, a su amante Renée Monchaty, su cuñado Claude Terrasse, sus amigos Thadée y Misia Sert y sus marchantes, los hermanos Bernheim-Jeune. Su gran amiga Misia fue una de las clientes que le encargó gigantescos paneles que utilizó para decorar su comedor parisino. Misia, pianista y esposa del pintor modernista Josep Maria Sert, marcó los gustos de las familias pudientes de la época, de manera que a Bonnard le llovieron los encargos. Sin apenas espacio, Bonnard recreó su versión de la Arcadia en todos estos paneles, el mundo en el que a él le hubiera gustado vivir.



Ice Palace, 1898