Quizá por fin se
acepte, se confirme: la Argentina es un país dañado. En estos días, parecía,
tenía una oportunidad. Era, es verdad, algo menor: el fútbol, una vez más, se
volvía su representación. Por primera vez en muchos muchos años un partido de
fútbol argentino concitaba la atención global: por un azar muy bienvenido, sus
dos grandes jugarían una final continental. La Copa Libertadores también es un
torneo devaluado: sus partidos no suelen aparecer en los programas de las teles
del mundo. Pero este Boca-River era una ocasión inmejorable para volver a
vender fútbol argentino y sudamericano: vender los restos de lo que ya
vendimos, vender algún partido de esos que juegan los jugadores que los equipos
ricos ya no quieren o todavía no quieren o no quisieron nunca.
Pero no es fácil
simular, cuando el engaño debe ser tan grande. Primero, hace quince días, fue
la cancha. Ya se ha vuelto muy raro que un partido se suspenda por lluvia. Los
estadios –aún los que no tienen techo– están preparados para soportar las inclemencias,
y el de Boca no estaba. Pero siempre se podía decir que había sido un azar, un
imprevisto, lo incalculable —y fue lo que dijeron—.
Hoy no quedan
excusas. El bus que llevaba al equipo de Boca fue atacado a piedrazos por
hinchas de River, y varios jugadores resultaron heridos. Después, para
dispersarlos, la policía –que no había sabido prevenir las piedras– tiró gases
lacrimógenos y varios jugadores resultaron descompuestos. El partido entró en
fase crítica: durante tres horas y media se discutió si se jugaba o no, y al
final no.
El fútbol argentino
es un desastre hace ya mucho tiempo. Sus instituciones son un chiste. Mafias lo
dominan, negocios sucios lo manejan, la inepcia cubre todo: no son capaces,
siquiera, de montar un partido.
La FIFA tiene 211
países afiliados. Hay 210 que son capaces de organizar partidos con hinchadas
visitantes; hay uno que no –solo uno que no– y se llama Argentina. La culpa no
es exclusiva de las instituciones deportivas: los sistemas de seguridad
deberían hacerse cargo. Pero su Estado también parece un chiste. Hace dos
semanas, en un ataque de entusiasmo, el presidente de la Nación, Mauricio
Macri, se levantó con una idea y dijo que estos dos partidos debían jugarse con
público visitante y, sin reflexiones ni consultas, lo anunció. Sus ministros
tuvieron que salir a respaldarlo y a pensar cómo hacerlo; dos días después, los
presidentes de los dos clubes les dijeron que ni en broma y todo quedó en nada:
un presidente que habla antes de pensar; que manda y, como manda tonterías, no
se le hace caso.
No es la única
muestra de que la organización argentina no funciona. Pero hay más que no
funciona: muchas personas argentinas, la sociedad argentina. Los medios, las
instituciones, las personas llevan un mes diciendo que este partido es lo más
importante que pasará en el país en estos años. (En ese esfuerzo, algún canal
se cubrió de ridículo llamando a este partido sudamericano “la final del
mundo”. En los países donde nos conocen los argentinos tenemos fama, todavía,
de presuntuosos y engreídos; esos títulos confirmaron el prejuicio hasta el
extremo).
Con tal
tachintachín no es sorprendente que algunos hinchas se lo hayan tomado en serio
y hayan decidido “ayudar” a su equipo embistiendo al enemigo. Pero es fácil
echar culpas; lo cierto es que, azuzados o no, hay suficiente cantidad de
argentinos que creen que apedrear futbolistas es una buena idea. Se
corresponden con esa madre–cuya
imagen apareció en los diarios– que decidió que la mejor manera de meter en la
cancha una docena de bengalas era atarlas alrededor del cuerpo de su hijita.
Son los casos
extremos: las puntas de ese iceberg. El bloque sumergido –muy poco sumergido–
son los millones de argentinos a los que nos gusta que nos digan que nadie vive
el fútbol como nosotros. Es simpático; deja de serlo cuando esa forma propia de
sentir el fútbol consiste en volverlo un drama merecedor de cualquier
violencia, de cualquier sacrificio. “Vos sos mi vida, vos sos la pasión,/ más
allá de toda explicación./ (…) y ni la muerte nos va a separar,/ desde el cielo
te voy a alentar.”
Sería bueno
encontrar una manera de disfrutar del fútbol sin convertirlo en esa falsa
cuestión de vida o muerte; hay muchas cosas por las que vale la pena pelear en
serio, y el fútbol no es una de ellas. Pero no las encontramos porque no
queremos buscarlas. Seguir así, “dando la vida por los colores”, nos permite
creer que somos originales, diferentes, más intensos, más vivos. No que, en
lugar de dedicar los esfuerzos importantes a las cosas importantes, los
desperdiciamos en estas tonterías. El fútbol es un juego; si alguien se cree
que no lo es, se vuelve un gran engaño.
Pensamos que, esta
vez, nos iba a servir para demostrar que somos capaces de hacer algo bien, y
demostramos lo contrario: no conseguimos organizar siquiera dos partidos de
fútbol. En un país donde sigue habiendo un tercio de pobres, 45 por ciento de
inflación anual, cada vez menos educación, cada vez menos esperanzas, este
partido parecía la ocasión de mostrar otra cosa. No pudieron. Hoy el mundo vio
cómo está la Argentina. Ojalá sirva para algo.
Por segunda vez
desde el año pasado, el artista Jeff Koons ha sido
condenado por plagiar en su escultura, Fait d’hiver (1988)
un anuncio publicitario de la marca de ropa Naf-Naf de 1985. El Tribunal de
Gran Instancia de París condenó al artista, a la empresa que lleva
su nombre y al Centro
Pompidou de París, donde la obra fue expuesta en una gran
retrospectiva organizada en 2014, a pagar 135.000 euros al director artístico
que diseñó esa publicidad, Frank Davidovici. El demandante descubrió la obra
hace cuatro años cuando visitaba la exposición del Pompidou y había exigido,
además de una indemnización de 300.000 euros, que la obra fuera requisada. Pese
a la condena, el juez no consintió esa petición.
Franck Davidovici :1985
La obra de Koons
retoma la imagen publicitaria, donde aparece una mujer estirada en la nieve
después de una avalancha junto a un cerdo, el animal identificativo de la
marca, acudiendo a su auxilio con el barril propio de un San Bernardo. El
artista introdujo algunos cambios. En su versión, ese animal luce un collar de
flores y la mujer viste un atuendo bastante distinto. Sin embargo, el tribunal
francés consideró que las diferencias son “mínimas” y que “la puesta en escena
es la misma” que en el anuncio. Existen tres ejemplares conocidos de esta obra.
Uno de ellos fue comprado por la Fundación Prada en 2007 en una subasta en
Christie’s por cerca de tres millones de euros.
Koons ya fue condenado en marzo de 2017 en otro caso de plagio por el
mismo tribunal francés. Aunque la indemnización fue entonces sustancialmente
inferior: el artista tuvo que pagar 20.000 euros a los herederos del fotógrafo
Jean-François Bauret, que habían llevado a Koons ante la justicia por plagiar
una de sus imágenes en su obra Naked.
El artista estadounidense copió en su obra 'Naked' una instantánea del fotógrafo Jean-François Bauret
Esa estatuilla, que representaba a
dos niños desnudos muy similares a los de la imagen de Bauret, forma parte,
igual que Fait d’hiver, de la serie Banality, que ya ha supuesto
otros contenciosos por plagio en el pasado. Por otra parte, en mayo de 2017
sorprendió el innegable parecido entre Seated Ballerina, una escultura
inflable instalada frente al Rockefeller Center de Nueva York, con una figura
de porcelana creada por una escultora ucraniana, Oksana Jnikroup, fallecida en
1993.
El artista también
ha sido noticia por la polémica escultura que regaló a París en homenaje a las
130 víctimas de los atentados de noviembre de 2015. La instalación de la obra,
una mano sosteniendo un ramo de globos de colores en forma de tulipán, se
mantuvo durante dos años en el limbo. La elección inicial para su
emplazamiento, un patio descubierto situado entre el Museo de Arte Moderno y el
Palais de Tokyo, con vistas espectaculares de la Torre Eiffel, fue juzgado
inviable por el Ministerio de Cultura por la fragilidad de sus cimientos,
incapaces de sostener una obra de 33 toneladas. Mientras el mundo de la cultura
francesa ponía en duda el buen gusto de la obra y las intenciones del artista,
el Ayuntamiento de París acabó encontrando una solución a mediados de octubre,
cuando se decidió, de común acuerdo con el artista, que la obra fuera instalada
junto al Petit Palais de la capital francesa.
Este incómodo
regalo también contó con el rechazo de buena parte del mundo de la cultura en
Francia, al que no convence ni su estética ni sus intenciones. Una petición
firmada por personalidades como el cineasta Olivier Assayas, el artista
Christian Boltanski, el teórico Nicolas Bourriaud o el arquitecto Dominique
Perrault exigió durante el pasado invierno que la escultura no se instalase.
“Nos gustan los regalos cuando son gratis y sin condiciones”, decía su tribuna,
considerando que Bouquet of Tulips era “un emblema de un arte
industrial, espectacular y especulativo”. Además, un sondeo realizado por la
publicación especializada Le Quotidien de l’Art entre más de 600
profesionales franceses de la cultura tuvo un resultado categórico: el 98%
rechazó la obra.
Entre otros motivos, porque el artista regaló la obra, pero no
su producción e instalación, estimadas en 3,5 millones de euros. Una cantidad
sufragada por la iniciativa privada, aunque las actividades de mecenazgo estén
ampliamente desgravadas, por lo que parte de los costes recaerá en el
contribuyente.
Una figura ancestral 'moai' conocida como Hoa Hakananai'a se encuentra en la entrada de la galería Wellcome en el Museo Británico de Londres.
El museo ha mantenido la Hoa Hakananai'a, uno de los monolitos de piedra
más importantes espiritualmente de la isla chilena , durante
150 años.
"Mi abuela,
que falleció hace casi 90 años, nunca tuvo la oportunidad de ver a su
antepasado", dijo la gobernadora Tarita Alarcón Rapu después de reunirse
con funcionarios del Museo Británico, acompañada por Felipe Ward, ministro de
activos nacionales de Chile. "Tengo casi medio siglo viva y esta es la primera vez que la veo", agregó.
Tarita Alarcón Rapu La estatua de
cuatro toneladas, o "moai", es uno de los cientos que se encontraron
originalmente en la isla. Se consideró que cada una de las figuras representaba
a líderes tribales o ancestros deificados. Fue un momento
emotivo para los visitantes indígenas de Rapa Nui cuando vieron la estatua de
basalto, que para ellos contiene el espíritu de su gente."Creo que mis
hijos y sus hijos también merecen la oportunidad de tocar, ver y aprender de
él", dijo Rapu, con lágrimas en los ojos.“Solo somos un
cuerpo. Tú, el pueblo británico, tienes nuestra alma”, agregó.
Hoa Hakananai'a fue
tomada sin permiso en 1868 por la fragata británica HMS Topaze, capitaneada por
Richard Powell, y entregada a la reina Victoria.
El Museo Británico
se ha enfrentado a numerosos reclamos para devolver artefactos a los países de
los que proceden, incluidos los mármoles del Partenón a
Grecia y los bronces de Benin a Nigeria.
Las personas de
Rapa Nui, que el año pasado obtuvieron la autoadministración de sus tierras
ancestrales en la Isla de Pascua, lanzaron una campaña para recuperar lo que
consideran una de las estatuas más importantes de las casi 900 dispersas en la
isla del Pacífico Sur.
Con sus ojos ceñudos,
su boca en línea recta y su perfil perezoso, el monolito se encuentra en la
entrada de una galería en el Museo Británico.
El moai se
distingue por tallas en la parte posterior que representan el culto del hombre
pájaro de la isla y otros aspectos ceremoniales del pasado enigmático de la
Isla de Pascua.
Una colección
única de petroglifos en su parte posterior que, casi con toda seguridad, no
formaban parte de la estatua original, pero es una segunda capa de historia
encarnada en la piedra
Los Rapa Nui creen
que trajo la paz a la isla, alrededor del año 1000, poniendo fin a las guerras
intertribales. Después de la
reunión, Ward dijo que era optimista, pero advirtió que la campaña para el
regreso de la estatua sería larga.
"Esta es la
primera de muchas conversaciones que tendremos", dijo a los periodistas en
el museo."Estamos deseando que llegue la próxima, y probablemente será en Rapa Nui (Isla de Pascua), donde invitamos a las autoridades
del museo".
Es la primera vez
que el Museo Británico, que posee tesoros culturales de todo el mundo, acepta
hablar sobre la estatua. Pero el martes el museo hablaba solo de un
préstamo, no de la devolución, sobre el artefacto.
"El museo es
uno de los principales prestamistas del mundo y los administradores siempre
considerarán las solicitudes de préstamos sujetas a las condiciones
habituales", dijo una portavoz.
Yuval Noah Harari,
el filósofo futurista, gurú
involuntario de Silicon Valley
Redacción BBC News
Mundo
Los libros de Yuval Noah Harari son críticos con las tecnologías de Silicon Valley.
Yuval Noah Harari
no usa teléfono celular y pasa gran parte de sus días lejos del incesante flujo
de información que a través de Internet desborda a miles de millones de
personas alrededor del mundo.
Pese a ello, este
filósofo y profesor de historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén se ha
convertido en una suerte de gurú admirado por las élites de Silicon Valley.
Todo comenzó con su
libro "Sapiens, de animales a dioses", un ambicioso texto sobre la
historia de la humanidad que se convirtió en un bestseller internacional tras
ser publicado en inglés de 2014.
Hasta el momento se
han vendido más de ocho millones de copias de la obra, que ha sido traducida a
unos 50 idiomas.
Este éxito vino
seguido por "Homo Deus, breve historia del mañana", un libro sobre el
futuro de la humanidad del que se han vendido más de cuatro millones de
ejemplares.
Luego publicó "21 lecciones para el siglo
XXI", en donde analiza el mundo actual y realiza advertencias sobre
los grandes retos del momento como el cambio climático, la revolución de las
tecnologías disruptivas o las armas de destrucción masiva.
Las obras de Harari
han sido alabadas y recomendadas por Bill Gates y Mark Zuckerberg, fundadores
de Microsoft y Facebook respectivamente.
Durante una gira
reciente en California para promover su último libro, este intelectual de 42
años de edad fue invitado a reunirse con los miembros de X, la división de
investigación de Alphabet (la casa matriz de Google), y asistió a una cena
organizada en su honor por Reed Hastings, el director ejecutivo de Netflix.
Pero, más que
satisfecho, Harari se encuentra incómodo y un poco perplejo con la buena
recepción que ha tenido su obra entre los líderes de las grandes empresas tecnológicas.
¿Por qué?
Debilitando la
democracia
Su inquietud surge
del hecho de que sus libros son críticos con Silicon Valley, por considerar que
con sus tecnologías está debilitando la democracia.
Le preocupa que al
influenciar a través de sus programas y aplicaciones a miles de millones de
personas en el mundo, las empresas tecnológicas están acabando con la idea de
ciudadanos que disponen de libre albedrío.
Harari cree que los humanos nos estamos convirtiendo en animales que pueden ser hackeados.
En una charla a
casa llena en un auditorio en San Francisco, reseñada por The New York Times,
Harari afirmó que, tal como van las cosas, los partidos políticos podían perder
su razón de ser.
Aseguró que el
orden liberal se ha basado en ficciones como la de que "el cliente siempre
tiene la razón" o el consejo de "sigue tu corazón", ideas que,
según él, pueden dejar de ser operativas en un mundo en el cual a través de la
inteligencia artificial, los "corazones" pueden ser manipulados de
forma masiva.
"Si los seres
humanos somos animales que pueden ser hackeados y si tus preferencias y
opiniones no reflejan tu libre albedrío, ¿qué sentido tiene la política?",
se preguntó también Harari en un artículo que publicó en septiembre pasado en
el diario británico The Guardian.
En su libro
"Homo Deus", este intelectual también se refiere al surgimiento de "la
religión de los datos", un culto futuro en torno al poder de los
algoritmos en un mundo en el cual impera la inteligencia artificial y la big
data.
Pero, al parecer,
imaginar ese mundo no le resulta incómodo a algunos de los líderes de las
grandes empresas de Silicon Valley.
Según contaron
Harari y su editor al New York Times, durante la reunión en Alphabet los
empleados más jóvenes de la compañía expresaron preocupación por la posibilidad
de que su trabajo estuviera favoreciendo la constitución de una sociedad menos
libre, mientras que los altos cargos -en general- consideraban que su efecto
social era positivo.
Innecesarios
Más allá de las
implicaciones políticas, al filósofo israelí le inquieta la posibilidad de que
la actual revolución tecnológica -con su masiva robotización- termine
beneficiando solamente a unos pocos y derive, de hecho, en la creación de una
clase social "inútil". Así, ha señalado
que la mayor parte de la población del mundo es totalmente prescindible en la
tarea de creación del futuro que sueñan en lugares como Silicon Valley.
"Cada vez más
tienes la sensación de que todas estas élites ni siquiera te necesitan y es
mucho peor ser irrelevante que ser explotado", dijo a la audiencia de su
reciente charla en San Francisco. "Ustedes son completamente
prescindibles", agregó.
No todos nos beneficiaremos igual de los avances producidos en Silicon Valley.
En una entrevista
con el diario Jakarta Post, sin embargo, aclaró que lo que le preocupa no es
tanto que los robots dejen sin trabajo a los humanos sino las consecuencias de
ello, pues las personas quedarían en la pobreza y carecerían de poder económico
y político. "Si encontráramos la forma de igualar los beneficios derivados
del trabajo de los robots para que todo el mundo resultara favorecido no solo
una pequeña élite, entonces podría ser una cosa muy buena para la
humanidad", apuntó
Lo que hace falta
Más allá de sus
ideas intelectualmente provocadoras, parte del atractivo que tiene la figura de
Harari sobre las élites tecnológicas se relaciona con su estilo de vida.
Este profesor
doctorado en la Universidad de Oxford en 2002, dedica dos horas al día a la
meditación -una práctica muy extendida en la meca de la tecnología- y pasa dos
meses al año en absoluto silencio.
Reed Hastings
"Yuval es la
personalidad anti Silicon Valley. No usa celular y pasa mucho tiempo en
contemplación desconectado de la red. Lo vemos como la persona que desearíamos
ser", escribió sobre él Reed Hastings, director ejecutivo de Netflix.
Harari es
vegetariano y vive junto a su marido en un moshav, un tipo de comunidad rural
israelí que funciona como una cooperativa. Considera que su
homosexualidad ha favorecido su trabajo al permitirle observar con mayor
distancia la cultura dominante en su propia sociedad y tomar esa
distancia le permite buscar respuestas a las preguntas que considera necesario
responder en este momento. ¿Cuál es la
relación entre historia y biología? o ¿cuáles son las preguntas éticas que
generan los avances científicos y tecnológicos del siglo XXI?, son algunas de
las cuestiones a las que dedica sus esfuerzos de investigación en estos
momentos.
Pero, pese a todas
las advertencias que formula sobre la influencia que están teniendo los
desarrollos tecnológicos en la sociedad, Harari no cree en la posibilidad ni en
la necesidad de detener estos avances. "La gente no
debería enfocarse en la pregunta sobre cómo detener el progreso de la
tecnología porque es imposible", dijo en una entrevista reciente con el
diario británico The Guardian.
"En lugar de
ello, la pregunta debería ser cuál es el tipo de uso que se puede dar a esa
nueva tecnología. Y aquí todavía tenemos bastante poder para influenciar la
dirección que está tomando", aseguró.
Why humans run the world.with Yuval Noah Harari Subtitulado
Los úteros gigantescos de Damien Hirst, una
audaz corrección a la sorprendente ignorancia.*
Hannah Clugston
El viaje milagroso del artista Damien Hirst fuera del Centro de Investigación y Medicina Sidra en Doha.
Las esculturas de úteros de Hirst para Qatar son una rara celebración de los cuerpos de las mujeres, que reprimen vívidamente la tendencia del arte a desinfectar el nacimiento.
Cuando niña,
recuerdo haberle preguntado a mi madre de dónde venían los bebés. Lo que
ella dijo me dejó con la clara impresión de que implicaba que ella comiera
algún tipo de huevo mágico. Más tarde, después que nació mi hermana, hice
un dibujo de una mujer con un vestido de un estampado encantador, sonriendo, mientras un bebé saltaba de entre sus piernas.
En mis 14 años en el sistema educativo aprendí
poco más de la anatomía femenina. Es solo con la llegada de aplicaciones
como el Horóscopo Hormonal y los Ciclos Naturales que
finalmente he logrado comprender lo que realmente significa ese
"ciclo" místico. ¡Y qué revelación fue descubrir que lo que
llamamos vagina es en realidad la vulva!
No ayuda que la
mujer embarazada más emblemática sea la Virgen María, y muy rara vez la
vislumbramos con el vientre redondeado. Por lo general, ella brilla sobre
un altar con un halo dorado, con los brazos envolviendo a su recién nacido hijo
de Dios.
Visitation - Jacques Daret
Incluso en la Visita de Jacques Daret, una de las
representaciones más famosas de María durante el embarazo, la única pista de
que está embarazada es el hecho de que la mano de Elizabeth descansa sobre su
estómago. En la escena de la Natividad de Daret, Jesús yace
resplandeciente en el suelo, mientras María mira serenamente. Los momentos
entre la vida dentro y fuera del útero no están a la vista.
La Adoración del Niño - Jacques Daret
Aparte de los
estudios de Leonardo da Vinci sobre el feto en el útero, la mayoría de
las representaciones artísticas del embarazo se centran en un rostro
inexpresivo y una mano que acaricia un vientre perfectamente
redondeado.
En la Esperanza de Gustav Klimt, la mujer mira con calma su estómago agrandado, su mano viajando a ese punto natural de
descanso. Estas manos sobre los estómagos embarazadas son a la vez
protectoras y secretas, como si estuvieran protegiendo a su bebé, así como el
proceso de darle a luz y criar al niño.
Es con los brazos
abiertos que recibo El viaje milagroso de Damien Hirst, 14
esculturas de bronce que representan con vívido detalle el período de gestación
y terminan con un recién nacido en exhibición fuera del hospital Sidra Medicine de Qatar, una instalación para mujeres y niños. Las estructuras, que varían de cinco a 11
metros de altura, documentan la fertilización de un óvulo, un embarazo de
gemelos, un parto de nalgas y un feto. Aquí no hay manos escondidas ni
caras en blanco, la maravilla de la creación de la vida está en exhibición para
que todos la vean.
La pieza de 14 metros que culmina la instalación de Hirst.
HIrst dijo a Doha News que es "la primera escultura desnuda
en el Medio Oriente ... es muy valiente". Han sido calificados de
"polémicos" y se ha especulado que la razón por la que se
cubrieron después de su presentación original en 2013 no se debió a la
construcción, sino a la indignación en las redes sociales. No puedo pensar en
nada menos controvertido. Cada persona en el planeta ha nacido. Un
punto que Sheikha al Mayassa Hamad bin Khalifa al-Thani, presidenta de la
Autoridad de Museos de Qatar que encargó el trabajo, hizo al hablar en el
New York Times : "Tener algo como esto es menos atrevido que tener
mucha desnudez. Hay un verso en el Corán sobre el milagro del
nacimiento. No es contra nuestra cultura o nuestra religión”.
El viaje milagroso
es sobre "el milagro del nacimiento" y sobre la maravilla del cuerpo
femenino. Tenemos que dejar de envolver los cuerpos de las mujeres bajo
misteriosas expresiones faciales y mitos que corren el riesgo de confusión
sobre cómo funciona el parto.
'Verity' (2003 - 2012) es una escultura de bronce de 20.25 metros (66.43 pies) de altura. Instalada en el muelle de Ilfracombe, está en préstamo a largo plazo al North Devon Council como regalo de Hirst.
A lo largo de los años, Hirst ha hecho mucho
para levantar este velo, especialmente en la Verity triunfante, cuya mano no
descansa sobre su estómago embarazado, sino que sostiene una espada por encima
de su cabeza.
La próxima vez que
un niño pregunte de dónde proviene su nuevo hermano, sus padres pueden mirar
por la ventana del hospital de Sidra Medicine y mostrarles. Y podemos
alejarnos más de los huevos mágicos y las cigüeñas
*Catorce esculturas gigantes en bronce del artista británico Damien Hirst, que recorren el desarrollo de un feto desde la fecundación al nacimiento, dan la bienvenida a los pacientes del hospital de Sidra, en Qatar. El viaje milagroso, un conjunto instalado en el exterior del centro, culmina con un bebé recién nacido de 14 metros de altura. Las piezas han vuelto a ver la luz después de cinco años ocultas, supuestamente, por las críticas que generaron, según informa la agencia AFP.
El costo de las 14 esculturas de Hirst se estima en 17,5 millones de euros, a lo que
habría que sumar los honorarios del artista. La polémica generada por la
monumental instalación está dando a conocer en todo el mundo al hospital para
niños y mujeres, con 400 camas, inaugurado el pasado enero con una inversión
superior a los 7.000 millones de euros.