jueves, 10 de julio de 2014

ESCOCESES




La gran empresa de construir el Estado escocés * 

José Luis Barbería





Gaiteros ante la estatua del rey Robert The Bruce en la conmemoración del 700 aniversario de la batalla de Bannockburn,
 en la localidad del mismo nombre. / ANDY BUCHANAN (AFP)



No será una réplica del muro de Adriano, la defensa que los romanos levantaron al norte de Britania para contener a pictos y escotos, pero se está cavando un foso de desafectos y rupturas en el que enterrar tres siglos de historia compartida. 307 años de convivencia bajo la bandera común de la Union Jack, de esfuerzos y afanes en la construcción del Imperio Británico y la revolución industrial no parecen pesar ya gran cosa. En la hora del divorcio, pocas voces se lamentan aquí de los proyectos truncados o de los corazones rotos.
Estos días, las miradas se posan complacientes en la representación de la victoriosa batalla de Bannockburn, librada hace 700 años contra los ingleses, o viajan hasta el calendario buscando el 19 de septiembre próximo, el día después del gran día en el que Escocia puede hacer historia y entrar por su propio pie en eso que llaman el concierto de las naciones. ¿Qué sentimientos y pensamientos albergarán los escoceses una vez terminado el recuento? ¿Cómo se mirarán, qué se dirán en la casa, el pub, el trabajo? Hay ansiedad, zozobra y vértigo, pero las emociones se recalientan o enfrían a conveniencia desde las alturas y nadie suelta la calculadora.

En solo 15 años, los que van desde que Escocia recuperó su Parlamento y Gobierno autonómicos, los escoceses han dejado atrás un silencio espeso de siglos para situarse a las puertas de la independencia, con un Estado por crear. A esa tarea se aplica desde hace un año Michael Keating, catedrático de Ciencias Políticas y director del Centro Escocés sobre el Cambio Constitucional. Por encargo del Gobierno escocés, Keating, reputado especialista en los procesos independentistas, dirige un grupo de investigadores que trata de establecer con datos y cifras las implicaciones de la separación para Escocia y para el resto de Reino Unido.
El trabajo es agotador. “Pero cuando nos sentimos cansados,  nos decimos¡hombre, cómo vamos a quejarnos si estamos viendo la historia!”. Keating y los suyos lo mismo calculan el beneficio de la producción petrolera del mar del Norte —“supondría entre el 10% y el 20% de los ingresos por impuestos, la diferencia entre una Escocia deficitaria y una Escocia con superávit”— que diseccionan el comportamiento empresarial —“las patronales están en contra pero hay diferencias y algunos sectores a favor”— o analizan qué hacer con las armas atómicas en territorio escocés. “El traslado de las bases de submarinos nucleares es muy difícil”, explica.

Partidarios de la independencia de Escocia, en Edimburgo. / ANDY BUCHANAN (AFP)
Aunque los sondeos indican que casi dos terceras partes de los escoceses temen que el país quede “gravemente dividido” tras el referéndum, Keating se muestra confiado. “Hemos conseguido llegar hasta aquí evitando la confrontación social, que era nuestro gran peligro. Si todo el mundo se comporta de forma racional en su propio interés, no habrá confrontación social ni dentro de Escocia, ni entre Inglaterra y Escocia”, sostiene. Afirma que más del 40% de los votos a favor de la independencia supondría una victoria moral y por debajo del 30%, una grave derrota.
Hombre dialogante, cree que unionistas y nacionalistas pueden encontrarse en un terreno intermedio. “Los unionistas aceptan ahora la autonomía fiscal y los nacionalistas no hablan de ruptura. El objetivo no puede ser la independencia porque la independencia como tal no existe; lo que sí existe”, subraya, “es la posibilidad de crear un nuevo tipo de Estado. No hay un modelo a la vista que pueda inspirarnos”, reconoce Keating, pero añade: “A nosotros no nos gustan los modelos, somos pragmáticos”.

*El 18 de septiembre decide en referéndum si se independiza de Reino Unido. Las dudas crecen en este tiempo. Los otros nacionalismos europeos emplean su caso como modelo a seguir





Recordatorio en las Highlands  de los soldados muertos en las distintas guerras  del Reino Unido.


miércoles, 9 de julio de 2014

PATRIA





Canto a la Argentina

Jorge Vocos Lescano














...Renacieron la ira, la querella.
Nada aprendimos del ayer funesto.
De nuevo se nos fue la buena estrella.


De nuevo estamos, patria mía, en esto.
Tú, separada, sola, suplantada. 
yo, como siempre, tuya, y en mi puesto.....


Desde la misma entraña del abismo,
desde la misma muerte o lo que sea,
Florecerá otra vez el heroísmo.


Con la fuerza del mar en la marea,
con el empuje de las tempestades, 
de pronto empezará la gran tarea


de poner fin a las iniquidades,
de devolver por siempre a cada cosa,
con el honor, las viejas claridades...










Fragmento















martes, 8 de julio de 2014

TIEMPO + TIEMPO






Tiempo Lento
Guillermo Jaim Etcheverry







Por qué razón algunas personas se sienten atraídas por los cuartetos de Beethoven, las extensas películas de Akira Kurosawa, las novelas serias o el arte visual complejo? El periodista y ensayista estadounidense Scott Timberg responde a ese interrogante sosteniendo que tal interés se debe a que, a una edad muy temprana, esas personas experimentaron el placer de sumergirse con toda su capacidad de concentración en la lectura ininterrumpida.
Esa capacidad se ve hoy seriamente amenazada por el ritmo de la vida cotidiana que parece no dejar energía disponible para desarrollar conductas que, como la lectura, tienden a favorecer la frecuentación del tiempo lento. En el tiempo rápido en el que vivimos, se privilegian la velocidad, lo nuevo, el contacto fugaz. Pero el ser humano se caracteriza porque, además, puede refugiarse en el tiempo lento, el de la reflexión, la imaginación, la creación. El ambiente en el que se desarrollan hoy los jóvenes favorece que absorban la superficialidad que caracteriza nuestra época. Hasta hay quienes desaconsejan, por ejemplo, la lectura de obras de ficción a la que consideran una tarea inútil porque no es eso lo que demanda el mercado. Ignoran que la gran ficción es un vehículo muy adecuado para conocer cómo opera la psicología de los seres humanos, ya que nos permite introducirnos en el complejo interior de las personas de las que, en la vida cotidiana, sólo observamos la superficie. De allí que el poder concentrarse, por ejemplo, en una obra de arte elaborada, evoque la realidad de nuestras vidas que son sin duda muy complejas.



El desarrollo de la paciencia y la concentración que estimula la lectura profunda resulta crucial, ya que esas capacidades tienen grandes beneficios que las personas recogen durante toda su vida. El conocimiento causal resulta del esfuerzo continuado y del mantenimiento de la atención, conductas que son, precisamente, las que estimula la lectura.
¿Papel o pantallas? Los resultados del apasionante debate en torno a este problema son contradictorios. Lo leído en los dispositivos electrónicos da la sensación de diluirse en el espacio y el tiempo mientras que el libro transmite permanencia. En las pantallas las letras y las palabras parecen huir mientras que en los libros quedan. Esta apreciación, que a primera vista podría adjudicarse a una nostalgia del pasado, es, sin embargo, compartida por muchos jóvenes que, habituados a ambos soportes, prefieren las pantallas para la lectura superficial y rápida mientras que se inclinan por los libros para encarar la lectura profunda que requiere el estudio serio y difícil. La concentración en el libro es más profunda porque, además, no está amenazada por la permanente distracción que surge de las pantallas o, incluso, de los requerimientos de su operación.

lustración de Dee Lessard
Timberg, al relatar que su hijo pequeño es un lector compulsivo, se pregunta si esa formación lo alienará del mundo del futuro. A propósito de los niños de hoy señala: "La cultura en la que crecen ha perdido el sentido de lo que realmente importa. Pero ser padres no supone sólo preparar a los chicos para su desarrollo profesional. Se relaciona fundamentalmente con la afirmación de valores y -dice- la lectura posiblemente sea lo que mi familia posee en lugar de una identidad religiosa o étnica. Si los compañeros de mi hijo o la cultura en general encuentran otros dioses para adorar, serán ellos quienes pierdan". Richard Rodríguez, un ensayista a quien plantea este problema, le responde que posiblemente ese chico se enfrentará a un mundo crecientemente gris y en el que sólo resultará posible concentrarse en algo durante pocos segundos. Tal vez esto represente un inconveniente en su vida, pero conocedor de la otra realidad, la del tiempo lento, ese niño podrá contribuir a que el mundo recupere algo del sentido de lo humano que va dejando en su inexorable progreso.








La Nacion Revista. Buenos Aires







viernes, 4 de julio de 2014

CERDEÑA



Cerdeña, una isla de cuento

David Cabrera



La primera impresión al aterrizar en el aeropuerto de Alghero, en la isla italiana de Cerdeña, es la de haber llegado a un lugar olvidado. La terminal es muy pequeña, no hay demasiado movimiento de pasajeros y en el exterior solo unos pocos taxis. No parece un destino turístico de masas. Y, la verdad, no lo es. Sus habitantes se han guardado, con muy buen criterio, de vender a precio de saldo las infinitas virtudes de su tierra.



Los sardos son amables y hospitalarios de verdad. No son ni excesivamente confianzudos ni están hastiados de los extranjeros hasta la grosería. Aman su tierra, pero saben compartirla a sabiendas de lo que es capaz el turismo incontrolado. Gracias a esta sana mentalidad, la isla ha sufrido muy pocas transformaciones. La más dolorosa, quizá, la de Porto Cervo, un enclave con puerto deportivo, un tanto estrafalario, destinado a millonarios en la Costa Esmeralda.


Porto Cervo



Pero esto no deja de ser una excepción en una isla muy bien cuidada y con una gran riqueza natural. Entre sus muchos atractivos, el principal reclamo turístico son sus playas y calas de aguas de color turquesa y fina arena blanca como la de Berchida, en la costa noreste. Rodeada de un entorno natural de cuento: verdes prados, floridas colinas, ovejas pastando y con el agroturismo Su Meriacru: una casa de piedra en mitad del campo que encarna a la perfección aquello que dijo la escritora Grazia Deledda de que en Cerdeña están, aun hoy día, “las casas de las hadas”.





Berchida

Otra gran playa es Tentizzos, en el noreste, con rocas de aspecto lunar e inusual belleza. Se llega por una de las carreteras más bonitas de Cerdeña, la provincial que une Alghero con Bosa y que transcurre entre acantilados. También en el norte encontramos Rena Majore, de arena blanca, recogida y entre pinares, muy cerca deSanta Teresa de Gallura. Agradable pueblo costero de donde parten los barcos que unen la isla con Córcega y próxima al espectacular Sea Lounge de Cala Spinosa, un lugar ideal para tomarse un cóctel y disfrutar de sus apocalípticos atardeceres.


Tentizzos

Bossa




Cagliar








Pero la isla tiene mucho más que ofrecer además de playas de fábula, con lugares tan hermosos como el casco histórico de Alghero o el de Cagliari. Para visitar Cagliari, la capital, nada como seguir las impagables instrucciones del libro Forse non fa, subtitulado Diez errores a evitar en Cagliari, de Celestino Tabasso. Una de las zonas más bonitas, si no la más, es el barrio del Castillo, que arranca en el Bastión y se pierde por estrechos callejones empedrados hasta lo alto, con el Duomo como punto más elevado. Cuenta, además, con una divertidísima vida cultural y nocturna. Abundan los talleres de artistas, bares como el Libarium Nostrum, con vistas de impresión, y clubes como el Muzak, el más cool de la ciudad. Más allá de este barrio hay que atender a muros y fachadas, en especial a los trabajos de Tellas y sus naturalezas abstractas, o a los de Crisa, autor de muchos murales en la capital, pero también del que decora la fachada trasera de la nueva sede del MAN, el museo de arte contemporáneo de Nuoro, en el centro de la isla.

Alghero 




Bastioni Alghero


Nuoro es un lugar extraño, depositario de la resistencia cultural sarda, cogollo museístico de la isla y poseedor de una rara condensación de artistas. Con escritores como la Nobel Grazia Deledda (1871-1936) y escultores como Francesco Ciusa (1883-1949). Aquí se encuentran los mejores museos de Cerdeña: Etnográfico, Arqueológico, MAN y Tribu. Este último abierto en un antiguo tribunal en lo alto de la ciudad, centrado exclusivamente en el arte sardo y con la extraordinaria muestra permanente dedicada a Ciusa. En la ciudad cabe visitar, además, la curiosa Piazza Sebastiano Satta, inclinada y sin figura central, diseñada por Costantino Nivola en honor al escritor local.
Nuoro

Cagliari

Esta pasión por los museos y el arte se extiende a los pequeños pueblos de montaña cercanos, como Orgosolo, lleno de inquietantes murales de contenido político y social, u Orani, con el moderno Museo Nivola. Una influencia que llega ya con ecos lejanos a la otra gran ciudad de la isla, Sassari, donde destacan el centro cultural artístico autogestionado Ex-Q, abierto a toda la población en una antigua comisaría, y espacios expositivos como LEM o Wilson.
Orgosolo: Murales


Pocos kilómetros separan a Sassari del aeropuerto de Alghero, y aunque quede mucho por conocer, lo único seguro es que Cerdeña nos dejará un sabor a felicidad posible y la siempre reconfortante esperanza del regreso.

Alghero





Texto: El Viajero. El País. España.


jueves, 3 de julio de 2014

OLD RECORDS






El 'tesoro' oculto de Bob Dylan, 45 años después
Irene Crespo




Bob Dylan, en su casa de Woodstock a finales de los sesenta. / COLUMBIA RECORDS




Al fondo de un altillo en el dormitorio del piso bajo del número 124 Oeste de la calle Houston en Nueva York. Allí, en un rincón, encontró el último dueño del edificio, tras la muerte de su hermana, la casera original, dos cajas de cartón en las que se leía: Old Records (Discos viejos). Las abrió y se encontró con una enorme colección de discos, algunos con el nombre de Bob Dylan en su sobre, la dirección de su sello discográfico,Columbia Records, y el título de la canción. No sabía qué eran, sólo que serían importantes porque recordaba que su hermana le había alquilado aquel espacio al cantante a finales de los años sesenta.
Eran 149 discos de acetato. Ensayos y pruebas que Dylan hizo entre finales de los sesenta y principios de los setenta para sus álbumes Nashville skyline (1969), Self portrait (1970) y New morning (1970) y que nunca habían salido de esas cajas. Hasta ahora. “Es definitivamente uno de los hallazgos más importantes de mi carrera”, dice desde Los Ángeles por teléfono, Jeff Gold, ex vicepresidente de Warner Bros.Records, reconocido coleccionista musical fundador de Recordmecca y experto en Bob Dylan.
A él fue a quien llamó el dueño del edificio cuando se dio cuenta del valor de lo que tenía entre manos. “Le llevó mucho tiempo descubrir qué eran”, explica Gold, negándose a dar el nombre del dueño. “Los acetatos llevan unas muescas en un lado, son más pesados de lo normal y no llevan cubierta. No sabía si eran todos de Dylan. Sólo que serían piezas de colección”.


Uno de los 149 acetatos, con anotaciones de puño y letra de Bob Dylan.

Después de algunas charlas telefónicas, Gold voló a Nueva York para verlos él mismo. “Cuando abrí las cajas y eché un vistazo, me volví loco. Efectivamente eran todos discos de Dylan, en excelentes condiciones y muchos de ellos tenían notas escritas a mano en sus sobres”. Aunque no pudo escucharlos en en ese viaje (porque se necesita un equipo especial para unos discos tan delicados), no se lo pensó dos veces y le ofreció al descubridor el doble de dinero de lo que había imaginado. ¿Cuánto? No quiere dar una cifra ni aproximada. “Para mí no es una cuestión de dinero: esto es historia. Lo importante es descubrir cómo Dylan trabajaba en sus discos en aquella época”.
A principios de los años sesenta, Bob Dylan llegó a Nueva York atraído por el revival folk que se vivía en el barrio de Greenwich Village. Todo cambió por completo cuando aterrizó Dylan, el de la voz más ronca de todos los que allí tocaban en cafés y plazas. Lo hizo mejor que nadie y, tras publicar sus primeros álbumes, se alquiló un piso en la calle MacDougal y un bajo, a dos manzanas, en el 124 Oeste de la calle Houston, que usaba como estudio de grabación. En este estudio componía, grababa estos acetatos, propiedad de Jeff Gold ahora, y se los mandaba a su productor Bob Johnston, que vivía en Nashville. Johnston hacía la mezcla y se los mandaba de vuelta con anotaciones. Esas anotaciones que ahora se leen en las carátulas encontradas. “Le mandé algunas fotos de los acetatos para ver si eran suyas y me confirmó que era su letra. Otras eran de Dylan”, continúa. “Era la forma de tener controlado al músico en la distancia. Y demuestra lo mucho que le llevaba a Dylan refinar sus canciones”.


El 124 Oeste de la calle Houston en Nueva York que escondía el tesoro de las grabaciones de Dylan.


Como reconocido experto y coleccionista del cantante de Minnesota, Jeff Gold mantiene una buena relación con su equipo. Tras pasar tres meses, con ayuda de amigos, “transfiriendo a digital, catalogando y fotografiando todos los acetatos”, les llamó para ofrecerles copias de todo lo que tenía. “Y me lo agradecieron mucho. Es probable que Columbia Records tenga los master de todos estos temas en sus archivos, pero quizá no de algunas mezclas específicas”.
La mayoría de los discos contienen versiones inéditas de canciones que luego publicaría en sus tres álbumes consecutivos. “En algunos casos son desconocidas”, dice Gold. “Nunca había escuchado antes las versiones que hizo de los temas de Johnny Cash, Folsom prison blues y Ring of fire; ni la versión gospel que hizo de Tomorrow is a long time, grabada pero nunca publicada en el álbum New Morning”.
Esos discos son algunos de los que se quedará Gold, quien considera este descubrimiento como uno de los dos hitos en su carrera de coleccionista y fan de Dylan. “El otro fue cuando encontré en 2010 una cinta de un concierto suyo en la universidad Brandeis en 1963. Se la vendí a la oficina de Dylan y lo publicaron como un álbum en directo. Y sí, me quedo los mejores y los más interesantes”, dice emocionado. El resto los ha empezado a poner ya a la venta a través de su web, Recordmecca, a un precio que va desde los 1.800 euros a más de 5.000.






miércoles, 2 de julio de 2014

HOY, NOSTALGIA



Callada

Jamás me dijo que me quería

LEILA GUERRIERO




Mi abuela materna era una mujer pequeña y cándida. Cuando el presentador del noticiero decía “Buenas noches”, ella lo saludaba: “Buenas noches, hijo”. Viajó sola, a los 12 años, para encontrarse en América con un padre al que quiso con un amor devocional, el mismo que sentía por sus nietos. Nos acariciaba la cabeza, nos decía “mi vida, mi alma”.
Mi abuela paterna era alta y delgada. Tenía un hermoso rostro de mujer. Usaba zapatones de varón, faldas oscuras. Para saludarme, me daba un beso en la coronilla y me decía “Qué tal, mi vieja”. En las noches de invierno me leía historietas, libros, el Struwwelpeter que traducía del alemán. Uno de sus hermanos había muerto aplastado mientras su madre lo amamantaba. El otro de difteria, en el colegio de monjas donde su padre viudo los había dejado a resguardo. Había querido ser enfermera en África, pero, en cambio, se había casado con mi abuelo. El día de su casamiento —lujoso, con orquesta en vivo—, llevaba un vestido de seda natural que la hacía parecer una mujer recién salida del agua. Antes de casarse, iba sola a los bailes, en la pequeña ciudad donde vivía, y regresaba caminando, blindada en la reputación de su severidad tozuda. Me dejaba jugar con su cristalería y su ropero, donde había tapados de visón, enaguas de encaje, olor a polvos de Artez Westerley. Jamás me dijo que me quería. Hacia el final de su vida estuvo enferma algunos años, que yo pasé esperando el llamado que me anunciaría su muerte. Antes de que eso sucediera, la visité en la clínica. Dormía; le toqué un brazo. Era como papel de arroz aquella piel que, hasta entonces, yo sólo había mirado, sin tocarla. Cuando vaciamos su casa, encontré unas libretas escritas por ella en alemán. Hay una sola nota en castellano, y habla de mí. La austeridad, su magnética hermosura.






martes, 1 de julio de 2014

IL DUCE



La mujer que disparó a la nariz de Mussolini

  







Violet Gibson



Ficha policial de Violet Gibson tras su detención. Imagen cedida por Capitán Swing.













¿Era complicado pegarle un tiro a Benito Mussolini? La multitud aclamaba en la romana plaza del Campidoglio al hombre que gobernaba Italia. La aristócrata irlandesa Violet Gibson, de 50 años, tenía a unos pasos a Il Duce, que acababa de salir del palazzo dei Conservatori de dar un discurso. Eran las once de la mañana del 7 de abril de 1926. Violet se acercó, empuñó su arma y mientras Mussolini levantaba el brazo para hacer el saludo fascista, ella alzó el suyo y disparó a quemarropa con su revólver Lebel, del ejército francés. Esta mujer pudo cambiar la historia pero su mala puntería y una bala encasquillada dejaron el intento de magnicidio en un rasguño en la nariz del líder. La historia de Gibson, una mujer imbuida de un exacerbado sentimiento religioso y perteneciente a una familia de la alta nobleza de Irlanda, no tuvo un gran seguimiento de los historiadores quizás porque desde el principio se la tachó de "solterona con problemas mentales". En 2011, la periodista inglesa Frances Stonor Saunders (1966) reconstruyó su vida en La mujer que disparó a Mussolini, una biografía que ha publicado en castellano a comienzos de este año la editorial Capitán Swing.
Gibson pertenecía a una familia rica. Su padre ocupaba un escaño en la Cámara de los Comunes y fue nombrado lord Ashbourne. Violet siguió la tradición, presentaciones en la corte, bailes, actos sociales... hasta que decide abrazar el catolicismo para disgusto de su familia de fe anglicana. Es en esa etapa cuando Gibson comienza a sufrir problemas de salud, desórdenes nerviosos que espera curar en Roma, cerca del Papa. Allí, sin embargo, ahonda en su desorientación, se agrava su estado hasta un intento de suicidio en febrero de 1925. Después se convence a sí misma de que Dios le ha encomendado la misión de matar al Duce o al Papa. "Era contrario a la voluntad de Dios que Mussolini continuara existiendo", declaró después en el juicio.
Stonor, que comenzó su trayectoria como realizadora de documentales en la BBC, trufa su relato de interesantes documentos oficiales: cartas personales, informes policiales, comunicaciones diplomáticas, artículos periodísticos, partes médicos... Además de contar la vida de Violet, esta historiadora aprovecha para trazar en paralelo algunos fragmentos de la de Mussolini: el niño conflictivo, el profesor que pega a sus alumnos, el hombre que huye a Suiza para eludir el servicio militar. A su vuelta, su charlatanería y proclamas contra el Gobierno de Italia le llevan a subir peldaños en el Partido Socialista hasta lograr su dirección.
La autora también establece comparaciones entre las vivencias de Violet con las de otros personajes de su época, Virginia Woolf, Scott Fitzgerald, Ezra Pound... sin embargo, las prolijas y numerosas referencias hacen farragosa en ocasiones la lectura del libro porque diluyen el relato sobre Gibson.
La labor de Stonor de desenterrar textos de la prensa y declaraciones de figuras políticas permite constatar hasta qué punto era vista con buenos ojos la figura de Mussolini, con especial admiración del entonces canciller Winston Churchill. A Il Duce se le consideraba un freno para la amenaza del comunismo. "El establishment británico nunca percibió que Mussolini podía ser más peligroso que Violet Gibson", apunta Stonor Saunder.

















El intento de Gibson de asesinar a Mussolini no fue el único perpetrado contra el hombre que quería emular a los emperadores de Roma. En los meses anteriores hubo una tentativa abortada (el socialista Zaniboni fue detenido antes de que pudiera disparar desde la ventana de su hotel). Después de la de Gibson sucedieron otras dos, protagonizadas por un anarquista que lanzó una granada de mano y un joven de 15 años que fue linchado de inmediato. Stonor subraya que estos atentados aceleraron la transformación de Italia en un Estado fascista, con nuevas leyes que acabaron con cualquier atisbo de disidencia.
La mujer que disparó a Mussolini recuerda la pantomima de juicio al que fue sometida Gibson. Mientras la prensa se esforzó en mostrar a un magnánimo Duce que quitaba importancia a lo sucedido, la diplomacia británica hizo todas las reverencias necesarias para no disgustarle. Lo más doloroso para Gibson fue el olvido de su familia, avergonzada por tener a una desequilibrada que había querido acabar con alguien tan importante. Tras casi un año de cárcel, sometida a humillantes pruebas psiquiátricas y físicas (examen de su útero incluido) fue puesta en la frontera de Italia con Francia y en cuanto pisó suelo inglés le diagnosticaron en solo unos minutos "locura delirante con paranoia".



La última parte del libro resume los casi 30 años que Violet pasó en el manicomio de Saint Andrew, en Northampton, donde cursó reiteradas peticiones, todas despreciadas, para que la dejasen descansar en un centro religioso. La periodista aprovecha para mostrar cómo eran aquellos lugares, "para volverse uno loco", los tratamientos contra las enfermedades mentales y algunas de las delirantes teorías médicas. Es aquí donde Stonor no disimula el cariño que sintió por su biografiada. Ni muerta se respetó el deseo de Stonor de dónde debían reposar sus restos. No se hizo pública su muerte. Ni amigos, ni nadie de su familia acudió al entierro.
Todos querían olvidar a Violet Gibson.