martes, 8 de julio de 2014

TIEMPO + TIEMPO






Tiempo Lento
Guillermo Jaim Etcheverry







Por qué razón algunas personas se sienten atraídas por los cuartetos de Beethoven, las extensas películas de Akira Kurosawa, las novelas serias o el arte visual complejo? El periodista y ensayista estadounidense Scott Timberg responde a ese interrogante sosteniendo que tal interés se debe a que, a una edad muy temprana, esas personas experimentaron el placer de sumergirse con toda su capacidad de concentración en la lectura ininterrumpida.
Esa capacidad se ve hoy seriamente amenazada por el ritmo de la vida cotidiana que parece no dejar energía disponible para desarrollar conductas que, como la lectura, tienden a favorecer la frecuentación del tiempo lento. En el tiempo rápido en el que vivimos, se privilegian la velocidad, lo nuevo, el contacto fugaz. Pero el ser humano se caracteriza porque, además, puede refugiarse en el tiempo lento, el de la reflexión, la imaginación, la creación. El ambiente en el que se desarrollan hoy los jóvenes favorece que absorban la superficialidad que caracteriza nuestra época. Hasta hay quienes desaconsejan, por ejemplo, la lectura de obras de ficción a la que consideran una tarea inútil porque no es eso lo que demanda el mercado. Ignoran que la gran ficción es un vehículo muy adecuado para conocer cómo opera la psicología de los seres humanos, ya que nos permite introducirnos en el complejo interior de las personas de las que, en la vida cotidiana, sólo observamos la superficie. De allí que el poder concentrarse, por ejemplo, en una obra de arte elaborada, evoque la realidad de nuestras vidas que son sin duda muy complejas.



El desarrollo de la paciencia y la concentración que estimula la lectura profunda resulta crucial, ya que esas capacidades tienen grandes beneficios que las personas recogen durante toda su vida. El conocimiento causal resulta del esfuerzo continuado y del mantenimiento de la atención, conductas que son, precisamente, las que estimula la lectura.
¿Papel o pantallas? Los resultados del apasionante debate en torno a este problema son contradictorios. Lo leído en los dispositivos electrónicos da la sensación de diluirse en el espacio y el tiempo mientras que el libro transmite permanencia. En las pantallas las letras y las palabras parecen huir mientras que en los libros quedan. Esta apreciación, que a primera vista podría adjudicarse a una nostalgia del pasado, es, sin embargo, compartida por muchos jóvenes que, habituados a ambos soportes, prefieren las pantallas para la lectura superficial y rápida mientras que se inclinan por los libros para encarar la lectura profunda que requiere el estudio serio y difícil. La concentración en el libro es más profunda porque, además, no está amenazada por la permanente distracción que surge de las pantallas o, incluso, de los requerimientos de su operación.

lustración de Dee Lessard
Timberg, al relatar que su hijo pequeño es un lector compulsivo, se pregunta si esa formación lo alienará del mundo del futuro. A propósito de los niños de hoy señala: "La cultura en la que crecen ha perdido el sentido de lo que realmente importa. Pero ser padres no supone sólo preparar a los chicos para su desarrollo profesional. Se relaciona fundamentalmente con la afirmación de valores y -dice- la lectura posiblemente sea lo que mi familia posee en lugar de una identidad religiosa o étnica. Si los compañeros de mi hijo o la cultura en general encuentran otros dioses para adorar, serán ellos quienes pierdan". Richard Rodríguez, un ensayista a quien plantea este problema, le responde que posiblemente ese chico se enfrentará a un mundo crecientemente gris y en el que sólo resultará posible concentrarse en algo durante pocos segundos. Tal vez esto represente un inconveniente en su vida, pero conocedor de la otra realidad, la del tiempo lento, ese niño podrá contribuir a que el mundo recupere algo del sentido de lo humano que va dejando en su inexorable progreso.








La Nacion Revista. Buenos Aires







7 comentarios:

  1. Tan bueno y reflexivo que casi es una guía para padres, un recordatorio para tener en cuenta. Excelente. Luisa

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    1. De acuerdo...no lo había visto de esa manera, pero así es. Gracias Luisa !

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  2. " Pero ser padres no supone sólo preparar a los chicos para su desarrollo profesional. Se relaciona fundamentalmente con la afirmación de valores y -dice- la lectura posiblemente sea lo que mi familia posee en lugar de una identidad religiosa o étnica. Si los compañeros de mi hijo o la cultura en general encuentran otros dioses para adorar, serán ellos quienes pierdan". ¿ Para que agregar más ?...Brillante ! María E. Lázzaro

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    1. Para guardar, releer y tener presente ¿ No te parece María ? Gracias !

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  3. Magnífico artículo de Etcheverry.Tengo la gracia, si tengo la gracia, de haber tenido padres que me inculcaron el vicio de la lectura. Me dirán, "que vivo si tenes 73 años en tu época de chico no había ni Internet, ni Televisión. Es cierto a Tarzan lo leía o lo escuchaba por la radio con verdadera pasión;soy de la época de Sandokan y su compinche Yañez, soy de la época del Tesoro de la Juventud o de Mecánica Popular. Hoy el gran pueblo no pasa de la primera o última página del diario, o si es que no salen de Hola, Gente,Caras, etc.etc. (puterío disfrazado y perfumado con Chanel).
    A riesgo de ser repetitivo y pesado: la lectura hace pensar, enseña a razonar, a hablar correctamente y escribir con precisión.Con la lectura, supe quien fue Diego Cao y que hizo en aquel l482, navegué con Colon y sufrí los rigores del tremendo viaje de Magallanes. Con la lectura salté de la cumbre del Everest a la profundidad del Pacífico y el Mar Muerto, respiré el aire de libertad de Masada.Con la lectura me di cuenta de que no solo estoy "yo", sino que también hay un "tu" que me espera en la puerta de mi casa, a la vuelta de la esquina, queriendo o pretendiendo que haya un "nosotros". La lectura me ha enseñado a conocer a mi prójimo cuyo nombre ni se cual es. La lectura, por que no, me ha enseñado a amar.
    Esta aceleración en los medios no la veo mala, pero si de una tremenda liviandad que solo, en casi todos los casos lleva a dar una "pátina" pero no un conocimiento en profundidad.
    Voy a repetir,también algo a riesgo de ser pesado y no es una frase mía, sino de alguien que admiro y respeto, Saramago " el uso generalizado de la computación para la comunicación entre la juventud va a llevar a una generación de conectados, pero no comunicados"

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    1. No es mi intención responder al último comentario, ya que es mio, sino subsanar el error de no haber firmado. Agustin E.Despontin

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    2. Gracias Agustín por su comentario que comparto, bello texto que complementa el excelente de Jaim Etcheverry. Gracias por recordar esas vivencias que aquellos que amamos los libros hemos vivido alguna vez. Y finalmente gracias por no dejarlos en el anonimato.

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