viernes, 11 de julio de 2014

VICTO NGAI






Las fantasías orientales de Victo Ngai

 
Moon Catcher, portada para PLANSPONSOR!


Desde la atalaya de su pequeño apartamento en Manhattan, Victo Ngai (Hong Kong, 1989) trabaja laboriosamente. Sabe que es mejor encontrarse en su mesa de dibujo cuando la inspiración se decida a visitarla; así, cuando llegue, ella ya llevará tiempo dándole vueltas a posibles formas de ilustrar el encargo. Desde ese momento hasta su finalización, unos tres o cuatro días en proyectos editoriales, Victo desaparece del mundo para sumergirse en un proceso creativo intenso, lento y exhaustivo.
El resultado: obras que han recibido algunos de los premios más valorados del mundillo, como por ejemplo medallas de oro y de plata de la Sociedad de Ilustradores de Nueva York, de 3x3, de Folio Ozzie Awards, el reconocimiento de Spectrum y Digital Artist UK o ser incluida este año por la revista Forbes en su lista 30 Under 30 Art & Culture. A todos ellos Victo los ha seducido a través de la fantasía, original y empapada de estética oriental, con la que ilustra desde el artículo más serio del New York Times a campañas publicitarias o libros infantiles de aventuras.
Victo (de Victoria) Ngai nació y vivió en Hong Kong hasta que a los dieciocho años comprendió que no quería seguir estudiando en un sistema educativo donde lo que se valoraba era la competitividad y la capacidad memorística de los alumnos. Así que decidió cambiar de rumbo y dedicarse a la ilustración, ya que desde niña le había encantado dibujar.
No le resultó sencillo: “En Asia hay ciertos prejuicios sobre el arte y el diseño; la gente cree que sólo los niños que no pueden estudiar o que no sacan buenas notas en la escuela se dedican luego a las bellas artes”, dice Victo, y no era precisamente el caso. Sus padres, que habrían preferido ver a su única heredera metida en finanzas o en otra profesión igual de conservadora, acabaron por aceptarlo, aunque Victo cree que sus abuelos "no acaban de saber" a qué se dedica.
Finalmente, tras luchar contra los elementos, Victo logró ser aceptada en la prestigiosa Rhode Island School of Design (RISD), y, sin pensárselo dos veces, hizo las maletas y se marchó a Nueva York a ilustrar las Américas


Tomb Raider, poster realizado para el evento de lanzamiento de la nueva versión del juego en 2013.


Utopia, para Frogfolio.


Ilustración para el relato Sweet Dreams de Peter Stamm, publicado en The New Yorker Fiction.


Ilustración para el artículo Distracciones de Internet, publicado en Sunday Business.


lustración para el artículo Una decisión difícil - A veces es necesario dejar ir una cosa para ganar otra, publicado en 
PLANSPONSOR!


Entre otras muchas cosas, en la RISD descubrió que prefería la ilustración editorial, por lo que le permitía en el terreno narrativo: “Siempre me ha gustado contar historias a través del dibujo, desde pequeña ha sido así. Como era hija única y mis padres estaban muy ocupados, solía entretenerme dibujando y creando personajes, yéndome de aventuras con ellos”. Dice que una de las cosas que más le gusta hacer en la vida es buscar soluciones para transformar el concepto básico del artículo en imagen.
El dilema de Victo aparece cuando intenta armonizar la presión y los breves plazos que comportan los encargos editoriales con su ritmo de trabajo, de natural lento y laborioso, cercano a lo artesanal. Pero la ansiedad que esto le genera se ve recompensada por la emoción que siente cuando logra dar con lo que busca y hacerlo realidad, una emoción que describe como “incomparable”.
Como apuntábamos al principio, uno de los elementos clave de su obra es lo fantástico. Desde estas coordenadas, Victo inventa paisajes sugerentes y exóticos como su Oriente natal en los que sus historias se abren cual flores de loto o plantas carnívoras: "Me gusta crear cosas poco realistas. Creo que ése es el encanto de la ilustración, que te permite fabricar tu propio mundo mágico", afirma. De ahí que incluso en sus encargos más formales logre "colar" personajes o animales fantásticos retratados en medio de una aventura o una persecución.
Distopías alucinógenas que mezclan tecnología y naturaleza, pasado y presente, imágenes surrealistas y precisas realidades, tradición y modernidad, mitología y ciencia ficción... Victo se siente a sus anchas en estos mundos posibles que extrae de una imaginación siempre en marcha, como sus ilustraciones, fluidas y fuertemente dinámicas. Existe un claro componente poético en sus ilustraciones, en la elección de puntos de vista diferentes, en los escorzos y perspectivas aéreas poco habituales.

Ilustración para el relato The Casserole de Thomas McGuane, publicado en The New Yorker Fiction.

Ilustración para el artículo El mejor de los mejores, publicado en PLANSPONSOR!


Ilustración para la portada de COMPUTER WORLD sobre la fuga de cerebros de programadores COBOL.

Cubierta para Beyond the Door, el primer libro de la serie Time out of Time, de Maureen Doyle. McQuerry.

Ilustración para el relato A Window or Small Box de Jedediah Berry, publicado en Tor.com.

Ilustración para el artículo El nuevo escáner de pastelería japonés, publicado en WIRED.

Estrella de la muerte china, portada para The New York Times Sunday Review.
En sus sueños más húmedos, Victo se imagina dedicándose a la ilustración tan apasionadamente como ahora (y ganándose la vida con ello) aún a los ochenta años. Es exigente: “No es difícil hacer una o dos obras de calidad; lo difícil es hacer buen arte durante treinta o cuarenta años seguidos”, dice, y a eso aspira. A eso y a no estancarse, porque lo del estilo, para ella, está sobrevalorado: “Un buen estilo es simplemente aquel con el cual el artista se siente más cómodo, el que le sale de manera más natural, nada más”. Victo desea experimentar con el suyo tanto como le plazca, en vez de seguir repitiendo ad infinitum la fórmula que gusta para mantenerse en una buena posición. Actitud ésta que, como artista que vive del mercado, la honra.


Todas las imágenes cortesía de Victo Ngai. Todos los derechos pertenecen a la autora.
Más información en su Tumblr y su web.




Del blog Ilustrados. El País España










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