viernes, 4 de julio de 2014

CERDEÑA



Cerdeña, una isla de cuento

David Cabrera



La primera impresión al aterrizar en el aeropuerto de Alghero, en la isla italiana de Cerdeña, es la de haber llegado a un lugar olvidado. La terminal es muy pequeña, no hay demasiado movimiento de pasajeros y en el exterior solo unos pocos taxis. No parece un destino turístico de masas. Y, la verdad, no lo es. Sus habitantes se han guardado, con muy buen criterio, de vender a precio de saldo las infinitas virtudes de su tierra.



Los sardos son amables y hospitalarios de verdad. No son ni excesivamente confianzudos ni están hastiados de los extranjeros hasta la grosería. Aman su tierra, pero saben compartirla a sabiendas de lo que es capaz el turismo incontrolado. Gracias a esta sana mentalidad, la isla ha sufrido muy pocas transformaciones. La más dolorosa, quizá, la de Porto Cervo, un enclave con puerto deportivo, un tanto estrafalario, destinado a millonarios en la Costa Esmeralda.


Porto Cervo



Pero esto no deja de ser una excepción en una isla muy bien cuidada y con una gran riqueza natural. Entre sus muchos atractivos, el principal reclamo turístico son sus playas y calas de aguas de color turquesa y fina arena blanca como la de Berchida, en la costa noreste. Rodeada de un entorno natural de cuento: verdes prados, floridas colinas, ovejas pastando y con el agroturismo Su Meriacru: una casa de piedra en mitad del campo que encarna a la perfección aquello que dijo la escritora Grazia Deledda de que en Cerdeña están, aun hoy día, “las casas de las hadas”.





Berchida

Otra gran playa es Tentizzos, en el noreste, con rocas de aspecto lunar e inusual belleza. Se llega por una de las carreteras más bonitas de Cerdeña, la provincial que une Alghero con Bosa y que transcurre entre acantilados. También en el norte encontramos Rena Majore, de arena blanca, recogida y entre pinares, muy cerca deSanta Teresa de Gallura. Agradable pueblo costero de donde parten los barcos que unen la isla con Córcega y próxima al espectacular Sea Lounge de Cala Spinosa, un lugar ideal para tomarse un cóctel y disfrutar de sus apocalípticos atardeceres.


Tentizzos

Bossa




Cagliar








Pero la isla tiene mucho más que ofrecer además de playas de fábula, con lugares tan hermosos como el casco histórico de Alghero o el de Cagliari. Para visitar Cagliari, la capital, nada como seguir las impagables instrucciones del libro Forse non fa, subtitulado Diez errores a evitar en Cagliari, de Celestino Tabasso. Una de las zonas más bonitas, si no la más, es el barrio del Castillo, que arranca en el Bastión y se pierde por estrechos callejones empedrados hasta lo alto, con el Duomo como punto más elevado. Cuenta, además, con una divertidísima vida cultural y nocturna. Abundan los talleres de artistas, bares como el Libarium Nostrum, con vistas de impresión, y clubes como el Muzak, el más cool de la ciudad. Más allá de este barrio hay que atender a muros y fachadas, en especial a los trabajos de Tellas y sus naturalezas abstractas, o a los de Crisa, autor de muchos murales en la capital, pero también del que decora la fachada trasera de la nueva sede del MAN, el museo de arte contemporáneo de Nuoro, en el centro de la isla.

Alghero 




Bastioni Alghero


Nuoro es un lugar extraño, depositario de la resistencia cultural sarda, cogollo museístico de la isla y poseedor de una rara condensación de artistas. Con escritores como la Nobel Grazia Deledda (1871-1936) y escultores como Francesco Ciusa (1883-1949). Aquí se encuentran los mejores museos de Cerdeña: Etnográfico, Arqueológico, MAN y Tribu. Este último abierto en un antiguo tribunal en lo alto de la ciudad, centrado exclusivamente en el arte sardo y con la extraordinaria muestra permanente dedicada a Ciusa. En la ciudad cabe visitar, además, la curiosa Piazza Sebastiano Satta, inclinada y sin figura central, diseñada por Costantino Nivola en honor al escritor local.
Nuoro

Cagliari

Esta pasión por los museos y el arte se extiende a los pequeños pueblos de montaña cercanos, como Orgosolo, lleno de inquietantes murales de contenido político y social, u Orani, con el moderno Museo Nivola. Una influencia que llega ya con ecos lejanos a la otra gran ciudad de la isla, Sassari, donde destacan el centro cultural artístico autogestionado Ex-Q, abierto a toda la población en una antigua comisaría, y espacios expositivos como LEM o Wilson.
Orgosolo: Murales


Pocos kilómetros separan a Sassari del aeropuerto de Alghero, y aunque quede mucho por conocer, lo único seguro es que Cerdeña nos dejará un sabor a felicidad posible y la siempre reconfortante esperanza del regreso.

Alghero





Texto: El Viajero. El País. España.


No hay comentarios:

Publicar un comentario