sábado, 10 de septiembre de 2016

MAPA DEL MUNDO...SEGÚN TRUMP




Un mapa del mundo según la visión de Trump*

Mónica Cruz






Paul Moyse. Artist




Desde los inicios de su campaña presidencial en 2015, el estadounidense Donald Trump ha hecho declaraciones escandalosas sobre varios asuntos internacionales. Las más polémicas han sido contra México y los mexicanos, que su reciente visita al país no disipó. Su deseo de deportar a los musulmanes de Estados Unidos también ha ocasionado mucha indignación a nivel mundial. Sus comentarios poco diplomáticos sobre los asuntos de carácter internacional ofrecen pistas muy claras de su visión del mundo.

Yanko Tsvetkov, un ilustrador búlgaro, creó un mapa del mundo (que reproducimos con su permiso) con una división política del mundo según la visión. Estas son las declaraciones o las acciones de Trump que inspiraron los principales puntos en el mapa.

Canada= Debiluchos. Trump nunca se ha referido así a los canadienses, pero tampoco ha hablado bien del país. A principios de 2016, dijo que una vez electo pensaba romper el Tratado de Libre Comercio con ese país y México porque es un "tratado tonto". Muchos estadounidenses, incluyendo celebridades como Lena Dunham y Whoopi Goldberg, han pensado en mudarse a Canadá si Trump gana la presidencia. Cuando la prensa le preguntó al candidato qué opinaba al respecto, dijo: “Me encantaría que esto se hiciera realidad y que se fueran. Ahora con mayor razón debo ganar”.

Estados Unidos= Trump. Creemos que esta no requiere explicación.

México=VioladoresEl candidato dijo esto cuando anunció su candidatura en junio de 2015: “México está enviando gente que tiene muchos problemas, nos está enviando sus problemas, trae drogas, violadores, y algunos supongo que serán buena gente, pero yo hablo con agentes de la frontera y me cuentan lo que hay”.

Sudamérica= Un criadero para Miss Universo. El empresario fue dueño del certamen de 1996 a 2015. Después de sus controversiales comentarios sobre los migrantes mexicanos, las cadenas Univisión y NBC suspendieron sus contratos de transmisión del certamen. En septiembre de ese año, Trump vendió todas sus acciones de Miss Universo. Las concursantes de siete países de Sudamamérica han ganado un total de 14 títulos en la historia del certamen. Es la región con más coronas.

En medio del Océano Atlántico= Una fortaleza contra los musulmanes (construída por los padres fundadores de Estados Unidos). Dos días después de la matanza en San Bernardino (California), el candidato anunció una propuesta para bloquear el acceso de musulmanes a Estados Unidos, “hasta que nuestros representantes sepan qué hacer con ellos”, dijo. "Creo que el Islam nos odia (al Occidente)", comentó el candidato en una entrevista con Anderson Cooper de CNN en marzo de 2016.

Europa Occidental= La nueva Meca. Trump aseguró en una entrevista con el diario británico The Times en junio que la migración de refugiados sirios a Europa ocasionará "el colapso de la Unión Europea", y añadió: "En 10 años será completamente irreconocible". Un año antes, Trump dijo esto sobre los refugiados en un programa de CBS: "Esto podría ser el más grande Caballo de Troya jamás visto. El Caballo de Troya original no sería nada si muchas de estas personas resultan ser miembros de Isis (Daesh)".

Rusia= Exterminadores de Daesh. En abril de 2016, Trump publicó en su web sus propuestas para acabar con el terrorismo. Una de ellas es una alianza con Rusia y Vladimir Putin para acabar con Isis. “No siempre podemos elegir a nuestros amigos pero nunca podemos equivocarnos al reconocer nuestros enemigos”.

África del Norte y Medio Oriente=Terroristas. Algo que el candidato ha dicho en más de un discurso y entrevista es que antes de la Administración de Barack Obama (con Hillary Clinton como Secretaria de Estado), el Medio Oriente era "un oasis de estabilidad". El actual Gobierno estadounidense, según el candidato, ayudó a Daesh a convertirlo en una zona de terrorismo.

Africa Central= El hogar de Obama. En 2011, Trump comenzó una campaña para exigirle al presidente mostrar su acta de nacimiento, pues él y otros republicanos aseguran que no es un ciudadano estadounidense. Estas sospechas se basan en la nacionalidad keniana de su padre. Ese mismo año, la Casa Blanca difundió una copia del acta nacimiento del presidente que demostraba que él había nacido en Honolulu, Hawái.

China=Expertos en muros. Esto tiene que ver más con México que con China. Tsvetkov se imagina que Trump se ha insipirado en la Gran Muralla China construida por la Dinastía Ming en el siglo VI A.C. para defenderse de los hunos (por eso Mongolia, donde habitaban, sería la Asia Mexicana). Una de las propuestas del republicano para resolver la situación de migración ilegal a Estados Unidos es construir un enorme muro fronterizo y hacer que México pague por él. En su reciente visita al país, Trump dijo que no había discutido con el presidente Enrique peña Nieto sobre el financiamiento del proyecto. Unas horas más tarde, en un evento en Arizona, aseguró que México será quien pague por él. Esta contradicción, vista por los mexicanos como un insulto, ha ocasionado una crisis para el Gobierno federal.
“Me sorprendió mucho que Trump fuese invitado a México”, comenta Tsvetkov a Verne vía correo electrónico. “Sabiendo lo desconsiderado que es y lo incoherente que es su comportamiento, mi única expectativa era que humillara a su anfitrión y utilizara la visita para su propaganda xenofóbica. No entiendo por qué México no llegó a la misma conclusión”.

El mundo según Donald Trump es la más reciente adición a la serie Atlas of Prejudice (atlas de los prejuicios) que el ilustrador y cartógrafo ha realizado desde 2009. La colección incluye más de 100 mapas del mundo, de Europa y Estados Unidos con divisiones políticas basadas en los estereotipos de ciertas nacionalidades y regiones. Tsvetkov ha publicado versiones del Altas en seis idiomas y ha vendido más de 100.000 copias desde 2009.
El ilustrador dice que creó el mapa basado en la visión de Trump cuando éste propuso prohibir el acceso a Estados Unidos a todos los musulmanes a finales de 2015. “No podía parar de reír, no porque el asunto no sea grave, sino porque no podía concebir que a alguien se le ocurriera tal cosa”. A Tsvetkov también le sorprende que después de esta declaración y los comentarios de Trump sobre México, el empresario se haya convertido en el candidato presidencial republicano. “Esperaba que la gente se diera cuenta de quién es realmente: alguien que no es capaz de liderar un país, mucho menos una superpotencia”.



Traducción de la leyenda: 1. La gente que ama los rascacielos. 2. La gente que no puede construir hoteles. 3. El mundo de Donald (el empresario tiene seis complejos residenciales en Corea del Sur, tres de ellos se llaman 'Trump World'). 4. Botones de hotel. 5. Minas para anillos de compromiso.





* Creado por 
Yanko Tsvetkov,  ilustrador búlgaro basado en las declaraciones y acciones del candidato relacionados con los musulmanes, los mexicanos y todo lo que está más allá de sus fronteras / Verne : El País. España










viernes, 9 de septiembre de 2016

LITERATURA Y POLÍTICA





Literatura y política: cuando la derrota se vuelve épica

Alfredo Alejandro Calloni.













En algunos momentos muy críticos de la Historia Argentina, el pueblo se ha visto en la dramática situación de tener que elegir entre dos bandos de ideologías opuestas e irreconciliables. Esto, naturalmente, fue reflejado en nuestra literatura nacional, generando diversas obras, algunas de ellas de considerable importancia. No nos detendremos aquí a hablar del maniqueísmo en el que han incurrido algunos escritores durante el siglo XIX. La demonización del otro, presentes en Facundo, de D. F. Sarmiento, y Amalia, de José Mármol, fue una estrategia fallida. Desde el punto de vista político, hacer de una persona real y tangible un personaje demoníaco y romántico atraía más que espantaba al mundo entero. En cuanto a lo literario, la demonización de los personajes había sido un recurso muy usado por el romanticismo europeo, con lo cual, la literatura argentina no creaba nada nuevo.  
                    
Mucho más interesante es detenerse en el momento en que uno de los bandos toma el poder, se hace cargo de la hegemonía cultural, económica y social de un país, mientras el bando perdedor busca desde los márgenes abrir nuevos rumbos. Algunos autores notables, para denunciar la iniquidad de los de arriba, para desmerecer el prestigio de los dominadores y poner en cuestión su grandeza, construyeron una verdadera épica de la derrota. Perder, sí, porque no queda más remedio, pero perder de pie, erguido, casi con orgullo. Esto ha sucedido tanto en el siglo XIX como en el XX.                       
Entre 1838 y 1840, en algún lugar de La Pampa, Esteban Echeverría escribe “El Matadero”, cuento que sería publicado recién en 1871 por su amigo Juan María Gutiérrez. Echeverría jamás podría haberlo escrito en la ciudad, completamente dominada por lo que él consideraba la barbarie. En el texto, los únicos “civilizados” son los dos jinetes que aparecen al final del relato: el inglés y el unitario. Los carniceros, las negras y toda esa multitud de gente que viene al matadero para conseguir algo de carne conforman esa “barbarie” con la cual el autor quiere terminar.                            
Sin embargo, el pueblo está con el bando enemigo. Ese es el gran inconveniente. Los matarifes, las mulatas, hasta el Juez del Matadero, todos son mostrados con realismo. Así es la gente de la campaña. El héroe del cuento, el unitario, no es verosímil. Su modo de hablar es incomprensible para los federales, tanto por su contenido ideológico como por sus expresiones. Cuando discuten, no se produce ningún atisbo de comunicación. De todos modos, el héroe mantiene su dignidad y fallece antes de ser humillado. Una minoría ilustrada no puede cambiar el sistema vigente, pero puede mostrar grandeza en su derrota.  
                                                 
En 1872, con El gaucho Martín Fierro, José Hernández hizo una denuncia de las injusticias sociales ocurridas durante el gobierno de Sarmiento. Vemos, por sobre todas las cosas, el desamparo en el que vivían los gauchos, quienes eran sacados cruelmente de sus ranchos, separados de sus esposas e hijos para servir al ejército. Al igual que en el cuento de Echeverría, en este poema gauchesco también vemos la separación entre civilización y barbarie. Sin embargo, el fortísimo distanciamiento que adopta el poema con respecto al modelo de sociedad vigente, surge en los versos finales, cuando Martín Fierro le propone a su amigo Cruz ir a vivir con los indios. El problema ya no es la soledad ni la pobreza, sino la civilización que lo usa, le quita sus tierras y lo maltrata:

Ya no soy pichón muy tierno
y sé manejar la lanza
y hasta los indios no alcanza
la facultá del gobierno.

Si antes sufrían la pobreza porque el ejército no les daba dinero por el servicio que prestaban, ahora serán independientes y no necesitarán de ningún salario:

De hambre no pereceremos,
pues, según otros me han dicho,
en los campos se hallan vichos
de lo que uno necesita...
gamas, matacos, mulitas,
avestruces y quirquinchos.

La barbarie les dará aquel bienestar que la civilización no sólo no les dio, sino que les arrebató:

Allá habrá siguridá,
ya que aquí no la tenemos

El poema le está proponiendo al proletariado rural desertar del ejército, hacerse gauchos matreros e irse con los indios, aquellos que arremeten en malones para robar y llevarse algunas cautivas.                       
El discurso de Martín Fierro llegó de un modo contundente al pueblo, porque tenía un lenguaje entendible, y un mensaje que podía ser compartido por muchos. Además, la oralidad del poema hizo posible que algunos paisanos lo leyeran en voz alta, lo recitaran y cantaran en almacenes y pulperías, en medio de todo el gauchaje: de esta manera, la historia y la ideología del texto iban más allá del público alfabetizado.                 
Si el protagonista, aunque pobre y desamparado, se muestra fuerte para sobrellevar sus penurias, los poderosos son ridiculizados por su canto. En la sexta parte de El gaucho Martín Fierro se menciona de manera tergiversada el apellido del Ministro de Guerra de Sarmiento, Martín de Gainza. Hernández había escrito:

Pero esas trampas no enriedan
a los zorros de mi laya;
que esa Ganza venga o vaya,
poco le importa a un matrero 

El apellido del ministro es animalizado y feminizado. Luego, Hernández modificó el verso, para hacerlo más legible al público y puso: “que el menistro venga o vaya”. 1 De todos modos, ese político aparece mencionado en la sexta parte como “don Ganza”. Si a eso le sumamos otras palabras que hacen referencia a la política, pero distorsionadas, como “comiqué”, “candilatos” y “menistro”, vemos que esas distorsiones desmerecen a los hombres públicos que ejercen el poder. Los padecimientos de Martín Fierro provienen de la arbitrariedad e impunidad con la que actuaban los jueces de paz y comandantes de campaña, siempre hostiles con los gauchos durante esos años. Es por eso que en El gaucho Martín Fierro, Hernández nos narra la historia de un personaje que, habiendo tenido querencia, esposa e hijos, los pierde y se vuelve “matrero” por causa de la “civilización”. El poema tiene una posición confrontativa con el gobierno de la época. Muy distinta sería la posición del autor en 1879, cuando publica La vuelta de Martín Fierro. Quien gobierna el país es ahora Nicolás Avellaneda, y éste le encomienda al general Julio A. Roca la conquista del desierto.                        
En esta segunda parte del poema vemos a un Martín Fierro resignado que decide volver a la civilización y quiere trabajar. A sus hijos les aconseja: 
       
El trabajar es la ley
porque es preciso alquirir
No se espongan a sufrir
una triste situación:
sangra mucho el corazón
del que tiene que pedir

Ahora el protagonista reconoce que el dinero se ha insertado en la vida y en las relaciones sociales del gaucho. Ha dejado atrás esa época en la que su heroísmo estaba ligado a su rebeldía y a su marginalidad.


En el siglo XX también encontramos obras literarias que se han opuesto terminantemente a los modelos de sociedad predominantes. Un buen ejemplo de esto es el policial negro en Latinoamérica. El crimen es un desafío a la moral de una sociedad. Es imperioso resolverlo y castigar al culpable. En este sentido, el relato policial clásico inglés era un género tranquilizador: siempre había un detective inteligente que develaba el misterio y llevaba al culpable a la cárcel. Pero a partir de la década del ´20, con el aumento del crimen organizado en Estados Unidos, vemos que el crimen deja el margen de la sociedad para ligarse al poder y la política de esa sociedad. Ya no se trata de usar la inteligencia, sino la experiencia. De todos modos, los autores norteamericanos siempre terminaban sus obras trayendo algo de justicia. Sus héroes resolvían el caso, a pesar de vivir en sociedades corruptas. El desvío lo trajeron los autores latinoamericanos, quienes usaron el policial negro para denunciar los horrores de las dictaduras militares. El género se politiza. Ya no hay armonía entre la sociedad y la justicia, porque las instituciones amparan a los criminales, y porque las instituciones mismas son criminales. En estas obras la resolución de los crímenes se vuelve compleja. Una obra paradigmática en la Argentina es Manual de perdedores, de Juan Sasturain. En el capítulo “Un libro necesario”, el detective Etchenike está jugando al ajedrez con su amigo, “el gallego”. En esa escena el detective se niega a publicar el libro que tiene escrito sobre ajedrez y dice: 
Habría que escribir un libro útil, al alcance de todos, de instrucciones para la derrota. Eso...Porque yo no le puedo enseñar a nadie a ganar al ajedrez ni a nada. Tendría que ser una especie de recetario del perdedor vocacional. Porque hoy, ¿a quién le vas a enseñar a ganar?
Y más adelante sigue: “Hay que enseñar a perder, viejo: con altura, con elegancia, con convicción”.  
El ajedrez es un símbolo en el relato policial clásico, dado que el detective, al igual que el ajedrecista, debe usar la lógica matemática para saber qué hacer, cómo mover las piezas y prever lo que hará su adversario. Pero en la novela de Sasturain, Etchenike no domina las nuevas reglas del juego. Nunca se sabe completamente qué ocurrió ni quién cometió el crimen. La verdad se obtiene por fragmentos. La policía se involucra en negociaciones turbias, al igual que un grupo guerrillero. En los últimos capítulos, las negociaciones incluyen papeles y cuerpos. Cora, una estudiante, quiere negociar con Etchenike: “Son solamente papeles. Siempre son papeles que cambian de mano y nada más; y Vicente, claro”.        
Cuando los gobiernos son corruptos y responsables de muchos crímenes, el triunfo se vuelve vergonzoso. Sólo puede triunfar el que hizo trato con los de arriba. Etchenike, al igual que los detectives de las novelas negras latinoamericanas, es un antihéroe. En Argentina, obras como No habrá más penas ni olvido y Triste, solitario y final, de Osvaldo Soriano, Respiración artificial, de Ricardo Piglia, Operación masacre, Caso Satanovsky y ¿Quién mató a Rosendo?, de Rodolfo Walsh, parecen decirnos que en un mundo injusto, sólo pueden tener dignidad los perdedores.   



1_Ver la edición crítico genética del Martín Fierro (coordinadores, Élida Lois y Ángel Núñez, París-Madrid, Archivos, 2001).      










jueves, 8 de septiembre de 2016

LA MODA Y SUS FOTÓGRAFOS




Tras el objetivo hay un fotógrafo con una historia


Estel Vilaseca





Richard Avendon, uno de los grandes fotógrafos de moda


Tras su llamativo título (Focus. The secret, sexy, sometimes sordid world of fashion photographers), el último libro de Michael Gross no solo ofrece un entretenido fresco de las biografías de los mejores fotógrafos de moda. El escritor, forjado en las secciones de moda de The New York Times, Esquire, GQ, George o Vanity Fair, aprovecha para realizar su particular ajuste de cuentas con una industria que conoce desde las entrañas y ve languidecer: la industria de la fotografía, pero, por extensión, la de las publicaciones de moda convencionales, que ilustrada con la eterna rivalidad entre los grupos editoriales Condé Nast (Vogue) y Hearst (Harper’s Bazaar).















Muy crítico con el momento actual, en el que los anunciantes y las grandes corporaciones han tomado las riendas del negocio de la prensa, no ve muerta la moda, pero sí en cuidados intensivos. “En lugar de ser una delicada creación abarrotada de gente creativa es una gran máquina de hacer dinero”, declara. Así, su libro se convierte en una celebración, pero también una elegía a “ese momento mágico en el que las revistas estaban deseando tomar riesgos, con editores que querían ser creativos y en el que lo comercial no era el fin de todo”. De hecho, la narración arranca con la muerte en 1989 de la editora Diana Vreeland, uno de los personajes clave en la época dorada de la fotografía de moda, y el obituario que hizo Richard Avedon de esa “tía loca”, como la llamaba, que le dio la oportunidad de crecer y evolucionar como fotógrafo.



En un relato por el que pasean modelos, editores, directores de arte y fotógrafos, las anécdotas personales se cruzan con momentos clave de la historia de la moda que permiten vivir de cerca un momento que Gross considera único: “La moda corporativa puede fingir y la creatividad individual puede regresar, pero eso no se repetirá. No tienes la película, ni las cámaras, ni las habilidades técnicas, ni el mercado, ni las maravillosas revistas dirigidas por editoras excéntricas”.

Bert Stern





Martin Munkácsi





A lo largo de sus 400 páginas, el autor aprovecha para reivindicar el papel de las fotógrafas, silenciado de forma injusta por el paso del tiempo. Si la historia oficial cita a Martin Munkácsi como el primer fotógrafo que introdujo la acción en la moda, Gross recuerda a Toni Frissell, quien empezó a tomar imágenes al aire libre tras preguntarse: “¿Por qué toda la moda tiene que ser fotografiada en un estudio?”.




                                         Toni Frissell
  









El libro puede verse también como un compendio de biografías, pues repasa en detalle las vidas de Richard Avedon o de Bert Stern, de quienes revela facetas inéditas: “Hay sorpresas en la historia de Avedon. Descubrir que era secretamente bisexual y que buena parte de su trabajo fue motivado por una sexualidad confusa es algo muy interesante”.

Richard Avedon

Más allá de la anécdota, Gross se esfuerza en no juzgar a sus personajes, sino utilizarlos para contar con ritmo el espíritu de una época. Emplea al polémico Terry Richardson, hijo de Bob Richardson, uno de los grandes fotógrafos de moda de todos los tiempos, como punto y final y conector entre ese pasado reluciente y una actualidad en la que la moda se ha convertido en puro espectáculo. 

Terry Richardson

Gross destaca en especial que su volumen le ha permitido unir a padre e hijo en una historia única: “Hay una cita maravillosa en el libro en la que Bob Richardson dice: ‘Terry es mi venganza”.


Bob Richardson












Consciente de la dificultad de adivinar qué viene después, Gross se ha limitado a dejar testimonio de aquello que terminó, pero no pierde la esperanza y mira al futuro con optimismo: “En algún sitio hay un chico con su móvil tomando fotos y subiéndolas a Instagram que será el próximo Richard Avedon”.











martes, 6 de septiembre de 2016

LA POESÍA







Entrevista a Ben Lerner*



''La poesía es percibida como una amenaza''
   Eduardo Lago











Ben Lerner (Topeka, Kansas, 1979) irrumpió en la escena literaria estadounidense con una novela de insospechada frescura y agilidad:Saliendo de la estación de Atocha(2011). Traducida a numerosos idiomas, además de ser un gran éxito de crítica, tuvo excelentes ventas y, fue saludada por sus colegas de oficio, en especial los narradores más jóvenes, como una aportación que daba nueva energía al género novelístico. 
Saliendo de la estación de Atocha se abrió paso de manera espontánea, y aunque lo que saludó el mundo fue la aparición de un narrador distinto… en realidad no se trataba sino de la cristalización de un trabajo que sólo está al alcance de un poeta. Es lo que Ben Lerner se sigue considerando desde sus inicios. Lo demás es una derivación de la pasión obsesiva que despierta en él cuanto guarda relación con la poesía. Por poner un ejemplo: el título de esa primera novela está tomado de un verso de John Ashbery, uno de los grandes poetas norteamericanos de nuestro tiempo, por quien Lerner siente profunda admiración. El misterio, la extrañeza, la magia, la frescura inexplicable, la alegría primordial que transmite la obra de poetas como Ashbery están en la base de la manera de novelar de Lerner, que es también un agudo ensayista. 
Su segunda novela, la delicada y elusiva 10:04 (2014), protagonizada, como la anterior por un poeta, corroboró el talento de su autor. El pasado mes de mayo, Lerner publicó un librito de exiguas dimensiones cuyo objeto es dilucidar el papel de la poesía en el conjunto de la cultura, sólo que lo hace desde una premisa insólita: la poesía despierta entre la gente un sentimiento de rencor. El título del ensayo, Hatred of poetry (El odio a la poesía), no admite dudas al respecto.

Pregunta. ¿No cree que el término “odio” es un poco exagerado? ¿De verdad cree que la gente odia la poesía?
Respuesta. Lo hago con intención de provocar. Mucha gente es totalmente indiferente a la poesía. Lo que pasa es que teniendo en cuenta el lugar marginal que ocupa la poesía en la cultura resulta chocante que provoque un rechazo tan vehemente en tanta gente, mucho mayor que otras manifestaciones artísticas, como la música experimental.

P. ¿A qué cree que se debe esto?
R. La poesía hace que la gente se sienta excluida; la perciben como una suerte de amenaza, de ahí que la reacción sea tan intensa y esté tan teñida de ansiedad. En el sentido que sea, siempre tiende a despertar emociones extremas.

P. La poesía es una forma primordial de expresión en la historia de los pueblos y las civilizaciones, desde la India hasta Grecia. Surge incluso antes que la aparición de la escritura. ¿Qué dice eso acerca de su poder?
R. Aunque hay algo de verdad en esto, pero la caracterización que acaba de hacer tiene mucho de ficción. Nos sentimos cómodos idealizando el pasado, evocando una edad de oro, cuando todos los objetos tenían valor y presencia poéticas, tras lo cual vino la caída. Creo que el odio a la poesía, la decepción que causa siempre el contacto real con el objeto que llamamos poema, se debe a que por detrás hay un sentimiento que nombra una huida trágica. La poesía es algo que todavía sigue vivo entre nosotros de muchas maneras, pero se ha distanciado de los humanos, está muy lejos de lo que una vez fue.

P. Hay mucha gente que se siente profundamente conmovida por la poesía. Usted mismo cuenta en su libro que hace tiempo dirigió una revista de poesía y que recibía cartas de presidiarios o de enfermos terminales que le suplicaban que publicara sus poemas, que querían hacer llegar al mundo desesperadamente antes de morir.
R. He ahí algo verdaderamente revelador, porque se trata de mala poesía, algo a lo que presto atención en mi libro, en el que no sólo exploro lo que aceptamos como gran poesía. Hay una profunda asociación entre la poesía, la afirmación del yo y la necesidad de reconocimiento.

P. ¿Qué nos aporta la poesía? ¿Qué hay en ella que ninguna otra forma de expresión artística nos consigue dar?
R. La poesía es el espacio en el que el lenguaje está sometido a la más alta presión que cabe concebir, más que ningún otro medio de expresión verbal. En un poema todo está cargado de significado. Puedo reclamar casi cualquier cosa como poesía. Cuando se invita a que algo sea aceptado como poema se posiciona una composición particular, sea de la clase que sea, contra un trasfondo cultural sumamente complejo. La Poesía, con mayúscula, se sitúa contra el espectro de una serie muy profunda de sentimientos: amor, esperanza, decepción, rabia, exigencia de individualidad y universalidad. Materialmente, su rasgo constitutivo como forma artística pueden ser características como el corte de línea que es el verso, la estructura fónica, los paralelismos, la manera de invocar el silencio, toda una serie de pautas preconceptuales que realzan la experiencia lingüística logrando efectos como producir imágenes que corresponden a una música imposible. La poesía logra cosas como que lo que no se puede decir esté presente.

P. ¿Diría, con Harold Bloom, que es una forma de conocimiento?
R. La poesía no es un objeto lo suficientemente estable como para hacer semejantes aseveraciones. Me gusta más la idea de Robert Kaufman según la cual el valor de la poesía estriba en que estira el lenguaje más allá de su uso ordinario, abriéndose a la posibilidad de experiencias nuevas.

P. En una época en la que cada vez se lee menos y la literatura es una especie amenazada, ¿la poesía no sería el género más afectado?
R. Al revés, la poesía tiene más posibilidades de sobrevivir que otras prácticas literarias gracias a las editoriales independientes y a las pequeñas publicaciones. Su dependencia del mercado es mucho menor. Hay formas muy novedosas de poesía que están fuera de los circuitos y los canales comerciales de distribución normales. Por otra parte, hay casos muy interesantes, de gente que se autopublica y logra un gran éxito, como el libro de haikus (de Tyler Knott Gregson, autor de Cazadores de la luz), que vendió 120.000 ejemplares, o Citizen, de Claudia Rankin, que ha vendido mucho más que mis novelas. Lo interesante de todo esto es que, aunque no sepamos definirla, la poesía es algo que nunca desaparece de nuestro horizonte vital, siempre está cerca de nuestras zonas de mayor potencia creativa. Si pensamos en el hip-hop como poesía —y hay toda clase de razones para hacerlo— entonces no hay ningún motivo para lamentar su falta de poder comercial.

P. En su libro presta mucha atención a Whitman, el gran poeta de la democracia norteamericana. ¿Puede hablar de su relevancia en relación con el escenario delirante de la actual campaña electoral de su país?

R. Whitman puede resultar embarazoso, a veces de manera jocosa, pero también en un sentido muy profundo. Sus esfuerzos por ser la Voz de América pueden llegar a ser ridículos, o dar vergüenza ajena, como cuando pretende hablar a la vez en nombre del amo y del esclavo, o cuando celebra los esfuerzos de los trabajadores mientras canta tumbado debajo de un árbol. Pero sobre el momento de locura que vive hoy este país, lo curioso es que la influencia de Whitman en la retórica de los políticos norteamericanos es inmensa. Por detrás de la retórica asesina de los discursos de los políticos blancos en la línea de Trump, se escucha la voz de Whitman. La oratoria política es en buena medida responsable de la bancarrota política que padece este país, y en ello juega un papel la práctica lingüística de Whitman. Cuando recita los nombres de los distintos estados de la Unión, lo hace como si corrieran el peligro de ser expulsados del federalismo de su sintaxis. Whitman es una figura en potencia radical, pero cuando los políticos se apoderan de ella la pervierten. La grandeza de Whitman está en su capacidad para encarnar todas las contradicciones del cuerpo político y social, sólo que en potencia. A la hora de la verdad tanto Trump como Clinton ofrecen una versión degradada de su retórica.




* El País ( España)








lunes, 5 de septiembre de 2016

TERESA DE CALCUTA : SU LADO OSCURO







El lado oscuro de la madre Teresa de Calcuta 













La madre Teresa, canonizada este domingo por el papa Francisco, es sin duda la figura católica más respetada y admirada en la historia de India. Sin embargo, desde los noventa varias voces se han alzado para criticar su lado oscuro, “que ni en Occidente ni en India se quiere oír porque nadie quiere saber que su icono de la compasión, premio Nobel de la Paz, era una fanática religiosa amiga de dictadores, ricos y corruptos. A los pobres les pidió resignación y los ayudó a morir, pero sin darles cuidado profesional”, dice Aroup Chatterjee. Este doctor de Calcuta residente en Londres ha sido su crítico más consistente. Escribió el libro Mother Teresa The Final Veredict (Madre Teresa, El Veredicto Final) y estuvo detrás del documental Hell´s Angel (Angel del Infierno), del reconocido periodista anglo-estadounidense Christopher Hitchens, que en 1994 expuso por primera vez a nivel mundial la otra cara de la monja. 



Aunque la religiosa siempre aseguró que no hacía política, dio su reconocimiento, entre otros, al dictador de Haití Jean-Claude Duvalier o al régimen totalitario de Enver Hoxha, en Albania. También recibió algunas donaciones que fueron muy criticadas, como las de Charles Keating, que fue encarcelado por el mayor fraude financiero en la historia de Estados Unidos hasta finales de los ochenta. Cuando Keating ingresó en prisión, lejos de devolver el dinero que le había entregado (al menos millón de dólares —896.300 euros—), la madre Teresa intercedió ante el tribunal pidiendo misericordia. 
Chatterjee afirma que es imposible saber las donaciones que ha recibido la congregación de las Misioneras de la Caridad, fundada por Teresa de Calcuta, pero asegura que son millones y millones de dólares. “Con esa fortuna podría haber ayudado a vivir mejor a los enfermos”, dice. El doctor considera que Teresa de Calcuta dedicó su vida a expandir el catolicismo más fundamentalista, pregonando el culto al sufrimiento. “A los moribundos no se les daba ningún analgésico fuerte, incluso en los casos más extremos, y los cuidados no eran profesionales, carecían de la más básica higiene, sufrían condiciones de tortura”. Reconoce que la situación ha mejorado en los últimos años, pero recalca que todavía es pésima. 
La madre Teresa también encabezó la cruzada del Vaticano contra el aborto y los anticonceptivos. En su discurso de aceptación del Nobel en 1979, declaró que “el más grande destructor de la paz hoy es el llanto del inocente niño no nacido”. 
Aunque la madre sólo ayudaba a los creyentes a acercarse a su dios, cualquiera que fuera, en privado aceptó que había convertido a más de 29.000 personas que murieron en su centro, cuenta el doctor. En un vídeo, la religiosa explica que les bautizó “para que San Pedro los deje entrar al cielo”. Y concluye que “es muy bonito ver a la gente morir con tanta alegría”. 
Otro de sus críticos es el cubano-estadounidense Hemley González, que en 2008 fue voluntario. “Iba a viajar por la India y decidí hacer labor social. La marca de la madre Teresa es tan fuerte, que aun sin ser religioso, fue lo primero que se me ocurrió. Me di cuenta de que se trataba de una violación sistemática a los derechos humanos y de un escándalo financiero”, asegura. Cuenta que vio cómo las agujas solo eran lavadas con agua para ser usadas de nuevo y que a los enfermos se les daban medicinas caducadas. 

Los voluntarios no tenían preparación, según dice González. “Uno de ellos le dio de comer a un paralítico que se atragantó y murió. Yo estuve en la cremación de 12 personas, algunas de las cuales creo que pudieron haber sobrevivido”, afirma González todavía consternado. En su opinión, los misioneros no son amigos de los pobres, sino promotores de la pobreza. Al regresar a Miami, juntó dinero para fundar la ONG Responsible Charity Corp. Dice que sus cuentas son transparentes, que en 2014 su presupuesto fue de 65.000 dólares (unos 58.200 euros). “Las misioneras podrían hacer mucho más con todo lo que reciben”. Las Misioneras de la Caridad han rechazado responder a las preguntas de EL PAÍS. 
El reconocido “racionalista” Debasis Bhattacharya apunta que la madre Teresa hacía sufrir a los pobres para poder recibir el amor de Dios. “Pero ella nunca esperó. Cuando estuvo enferma acudió a servicios de salud modernos y costosos”. Del primer milagro que le reconoció el Papa, la cura de un tumor a Mónica Besra, asegura que fue una mentira diseñada: “Su tumor no era por cáncer, sino por tuberculosis. Se curó porque le fue diagnosticado y tratado en el hospital”. 

Los críticos de la madre saben que todavía son pocos quienes quieren escucharlos. Pero se felicitan de que los medios empiecen a hacerse eco de críticas a la madre Teresa. “A las ONG se les exige transparencia y profesionalidad. ¿Por qué a las Misioneras de la Caridad no? A 20 años de la muerte de la madre Teresa hacen más daño que ayuda”, dice González.












El País. España.











viernes, 2 de septiembre de 2016

PADRES



Padres

Leila Guerriero












Ayer vi a una mujer en el metro. Tironeaba del brazo de una nena y gritaba: “¡Caminá, pelotuda! ¡Idiota! ¡Caminá!”. Cuando veo cosas así, y las veo a menudo, puedo sentir cómo ese cerebro infantil se llena de esporas venenosas que, en pocos años, florecerán transformadas en traumas, furia contra los otros, brutalidad. ¿Para qué sirve un padre? ¿Para hacer qué con la carne que parió? 

Mis padres tenían, sobre la cama, un cuadro con una frase cursi de Khalil Gibran: “Los hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida”. Mi padre me enseñó a pescar, a hacer el fuego, a leer, a limpiar pinceles con aguarrás, a escuchar a Beethoven. Me dijo así se mata a un pez cuando se lo saca del agua, así se pela un pato, así se sobrevive a la pérdida, así a un hombre peligroso, así se juega con fuego. Me daba de beber vino caliente cuando volvíamos del campo. El otro día practicamos tiro usando de blanco unas monedas. Él, casi orgulloso, contemplando la que yo había agujereado, me dijo: “Siempre fuiste mejor que yo”. Mi madre me enseñó a leer poesía, a estudiar, a levantar el ruedo, a tener la paciencia de la prolijidad, a cocinar, a decir buen día, perdón y gracias, a montar una casa, a vivir sola, a estar sola, a conducir (con una camioneta que tenía la rigidez de un tractor y que ella manejaba con la falda haciendo un pliegue tan femenino entre sus muslos que daban ganas de aplaudir). “Ay, —decía mientras me enseñaba—, tenés tanto sentido de la coordinación, sos tan segura, tan serena”, aunque todo eso era, por supuesto, mentira. No sé si mis padres fueron buenos padres. Pero, si pienso en ellos, podría citar esa parte de la Illiada en la que Héctor, al despedirse de su hijo antes de ir a la batalla, dice: “Que algún día se diga de él cuando suba del combate: ‘Helo ahí, es mucho más valiente que su padre”. Es una carga pesada. Pero, al menos, no es una promesa de aniquilación.