jueves, 11 de julio de 2013

RASTREANDO EL TIEMPO



Camilo José Vergara, el fotógrafo del declive americano





Transformación de la antigua estación de ferrocarril de Michigan, en Detroit, desde 1993 hasta 2001.



                         Edificio de la antigua biblioteca pública de Camden, Nueva Jersey, captado por Vergara en 1992.



Misma imagen de la biblioteca en 1994. . Con su técnica de 'refotografía', Vergara regresa al mismo edificio cada año para captar su transformación.


           Imagen de la biblioteca en 2000. La facha está mucho más desvencijada y el deterioro es evidente.



Este es el aspecto de la biblioteca en la actualidad, 2013. "Mi trabajo probablemente sea el causante de que ahora exista una reja frente al edificio, pero éstas no han hecho nada para evitar que se caiga a pedazos", sostiene Vergara.


Entre los escombros del interior de la biblioteca pública de Camden se ha abierto paso la naturaleza. Esta foto, una de las más conocidas de Vergara, ha provocado que la ciudad no derribe el edificio, según el fotógrafo.



El artista de origen chileno, Camilo José Vergara recibe la medalla nacional a las Humanidades por su trabajo documentando la decadencia urbanística de las principales capitales de EE UU.

Durante más de 40 años, el fotógrafo de origen chileno Camilo José Vergara se ha dedicado a documentar con su cámara la decadencia urbana de las grandes ciudades y las capitales del cinturón industrial de Estados Unidos. De manera paulatina, Vergara ha regresado a los barrios más deprimidos de Detroit, Baltimore, Camden, Nueva York o Los Ángeles, para capturar la transformación de una fachada concreta, de la esquina de una calle, de una biblioteca y, a través de esa evolución, constatar cómo la desigualdad se muestra en los edificios tanto como en las personas.

Ese trabajo -expuesto en la Biblioteca del Congreso, el Nuevo Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York o el museo Paul Getty- le ha valido el reconocimiento de la Casa Blanca que ha otorgado a Vergara la medalla nacional a las Artes y a las Humanidades, un prestigioso galardón que se otorga cada año a 24 representantes de ambas ramas (12 y 12) que el presidente de EE UU, Barack Obama, entregará este martes al fotógrafo. En una conversación telefónica desde Nueva York, donde Vergara reside desde que llegara a la ciudad a estudiar Sociología a mediados de los 60, éste subraya la importancia del premio por habérsele concedido en la vertiente de humanidades y no artística. “Yo soy un fotógrafo distinto a los otros, a mí me dan la medalla por la especialidad de humanidades, porque mi responsabilidad es fotografiar la historia de los barrios arruinados, que se están cayendo a pedazos, donde la inversión es cero y cuyos habitantes los están abandonando”, cuenta.
Mi trabajo no consiste en tomar imágenes de cosas bonitas. Yo no creo belleza, yo creo historias”
La fascinación por ahondar en los contrastes urbanos de Vergara nace de su experiencia personal antes que de su interés académico por la sociología, reconoce el fotógrafo. “Mi padre era de una familia muy rica que se las arregló para perder todo lo que tenía y a nosotros nos mantenían los parientes ricos, de modo que, desde pequeño, mi visión fue que las cosas siempre iban a empeorar”, señala. Esa perspectiva pesimista se reafirmó en el documentalista cuando llegó a Estados Unidos. “Visité las capitales del Medio Oeste y me pregunté cómo podía ser posible que los americanos que habían construido esas ciudades tan fantásticas, con unos edificios tan perfectos, los hubieran dejado destruirse”.
Precisamente por haber recogido el “espíritu imperecedero que brilla en la decadencia” y por haber sabido “reflejar la cultura vibrante y en constante cambio de nuestras comunidades” es por lo que la Casa Blanca ha concedido a Vergara la medalla nacional. El fotógrafo se sorprende de esa visión positiva que subraya la presidencia y aunque no reniega de ella, llama la atención, fiel a ese sentimiento trágico de la vida que lo acompaña desde su niñez, en la parte oscura del sueño americano. “Es cierto que en la historia de EE UU hay un espíritu de adaptación y de superación, pero no lo es menos que hay mucha gente que se pierde, las cárceles están llenas, hay muchos que mueren antes de lo que debieran... Para mí, lo importante es mostrar el lado físico de todo esto. Los árboles, los muros, las escuelas, las carreteras también nos hablan de manera elocuente de la realidad”, señala.


Con su trabajo Vergara pretende provocar un diálogo sobre el espacio urbano en las ciudades y el reflejo de la sociedad que ello supone. Sus fotografías de una biblioteca abandonada en Camden (Nueva Jersey) -una de las ciudades más pobres de EE UU- en cuyo interior han echado raíces varios árboles, empujaron a las autoridades a no derribar el edificio y a protegerlo con una valla. “Mi contribución tal vez tenga que ver con que la reja esté allí, pero el Ayuntamiento no ha hecho nada para impedir que la biblioteca se caiga a pedazos”, se lamenta el fotógrafo.







Evolución de la esquina donde se erigía el Exchange Bank en Harlem (Nueva York), desde 1997 hasta 2013. Otro ejemplo de la 'refotografía' de Vergara.




Fuente El País . España






miércoles, 10 de julio de 2013

HISTORIA...S





Descolonizar


 *











Muy pronto se sabrán los detalles: la operación Massa es una cortina de humo. Encuestas, declaraciones, proclamas, secretitos: todo con tal de hacernos mirar para otro lado. Y lo mismo pasa con las internas, y con el fiasco del Cedín, y con el precio de los panes y los peces, y con la huelga de camiones, y con ciertas denuncias –porque hasta los más impensables están confabulados–, e incluso, se rumora, con algún choque de trenes o planetas: distracciones que suscita el gobierno para que no miremos lo que sí le importa.
Es que es ahí donde se juegan su futuro, su legado, sus diez líneas en los libros de historia, y no quieren arriesgar otro fracaso: necesitan controlar cada momento del proceso. Empezaron, como suelen, de a poquito: es su costumbre ir paso a paso, escondiendo baraja. Pero la semana pasada dieron el primer golpe: con el derribo de la estatua iniciaron las operaciones.
Por supuesto, van a avanzar despacio: ya emprendieron la demonización de Colón –so pretexto de que es culpable de un genocidio del que no tuvo ni idea, tan culpable como Einstein de la bomba de Hiroshima–, pero hay que reconocer que es un albur difícil, porque todos aprendimos que fue un gran hombre, uno de los pocos que cambiaron la historia del mundo. Así que, como creen que los argentos nos regimos básicamente por símbolos e imágenes y figuritas varias –y los argentos no conseguimos desmentirlo–, se cargaron su estatua para poner la de una señora que peleaba junto a su marido hasta que se murió –él– y entonces –ella– mandó batallas sola.
Después vendrá el segundo paso, ya inminente, del proceso de descolonización: la creación de un Instituto Recaudador de Historia Querandí –sponsoreado por la Barrick Gold, Monsanto y WalMart y dirigido por el insigne masajista Pancho O’– para recuperar la tradición injustamente olvidada y escandalosamente pisoteada y aterradoramente masacrada de los habitantes originales de esta bendita ciudad de Buenos Aires. E ir acumulando –quien dice acumulando dice produciendo– saberes, recuperando su lengua, reviviendo sus costumbres, difundiendo su Memoria para que esos bellos relatos se hagan carne en las tandas de la televisión, hasta que un día glorioso la señora presidenta salga por la televisión, justo antes de cerrar la televisión, y diga, en querandí ligeramente culterano –todavía subtitulado, por supuesto–, que el castellano, la lengua del imperio, parla de la invasión, jergón del genocidio, queda de ahí en más prohibido y olvidado y que todos los que no hablen querandí no hablen hasta que aprendan y se conviertan en argentinos verdaderos. Y solo los observadores más avezados verán esa perturbación levísima en su cara cuando diga argentinos, porque la doctora es una doctora exitosa y leída y sabrá que argentinos es una palabra extraña a nuestro sentir nacional querandí alguito pampa medio comechingón casi diaguita, una palabra que viene del griego a través del castellano, un vocablo con las manos repletas de sangre. Pero peor es Cristina, pensará, porque el que no se consuela es porque no se consuela –y en ese mismo acto anunciará que, primera de todos y todas, se cambia el nombre por Salmuncu.
Y a partir de ese día todo será felicidad. Tendremos una historia, tendremos una coherencia, tendremos un idioma propio que no habla nadie más, tendremos un futuro realmente anclado en un pasado que, si bien no parece tan nuestro, haremos nuestro a golpe de relato.
Para lo cual habrá que soportar, como en toda revolución, ciertas inmolaciones –de otros: los cuerpos del estado ex estado deberán, por ejemplo, liquidar de una vez por todas a Félix Díaz, el qom batiente desdeñado, que podría sugerir al gran público que todo el proceso es una mascarada. Nadie debe siquiera sospecharlo, y su muerte no es un precio demasiado alto para que no mengüe la confianza en tan gran cambio.
Y todos tendremos que hacer, se dice, ciertos sacrificios: desechar toda rueda, cualquier rueda, porque antes de que llegara el hideputa de Colón tal cosa no existía en América; dejar de comer carne de vaca o cordero o cerdo o pollo porque sin el masacrador genovés esos pobres no habrían terminado muriendo en estas tierras; recuperar las costumbres nómades que tan poco nos gustó perder y hacer, en magna gesta cívica, la mayor hecatombre de caballos: millones de caballos degollados, un paraná de sangre purificadora –porque, ya lo sabemos, ese animal extraño fue la vanguardia y herramienta del imperio.
Habrá, a cambio, placeres indudables: devoraremos con fruición mulitas y carpinchos, nos vestiremos con cueros de vaya a saber qué, nos sacudiremos por fin la lacra del cristianismo genocida, nos cambiaremos los nombres por nombres querandíes y la confusión que seguirá será ocasión de noches fastas. Seremos, por fin, felices, auténticos, tan cerca del principio. Algunos lo encontrarán acaso peliagudo –extrañarán el idioma, la pasta de la mamma, algún gefiltefish, las canciones de los redondos o los rolling, el vino, el código civil, los goles de boquita–; otros lo gozaremos tanto –aunque debo confesar que a veces me gustaba eso de ser hijo de gallegos, rusos y polacos. Y la doctora –convertida en khaleesi calchaquí– habrá encontrado por fin la razón de su vida.
No falta mucho. El derribo de la estatua de Colón fue más que el primer signo: fue la campana de largada. Ya podemos proclamar que esa historia y esa cultura que trajo el invasor no son las nuestras y que debemos repudiarlas, bajarlas de su pedestal. Y que, dentro de nada, todos originarios, tremendos querandíes invencibles.

(NdelT: por si alguien consiguió no enterarse: hace unos días, tras una pelea con el gobierno de la ciudad de Buenos Aires y pese a la orden judicial de no innovar, la presidenta de los argentinos decidió retirar de su lugar frente a la Casa de Gobierno la estatua de Cristóbal Colón, acusado de genocida, y reemplazarla por una de Juana Azurduy, coronela del ejército boliviano en el siglo XIX.)





lunes, 8 de julio de 2013

PARADOJA





Historia

Alejandro Schleh












Como el terreno
el tiempo se va arando
en los surcos duerme
con su forma la historia,
en un letargo espera, 
de los hechos de los hombres
luego crece, la semilla,
germina lo preñado
y ella como cuento

Vale más el mito 
que el viejo documento.

Dialéctica de las contradicciones
síntesis paradojales
movimiento y diálogo
de los actores,
más, lo oculto, 
crecen vecinas como los pastos
las ambivalencias vigorosas.













JUGUEMOS



Jugar para sentirnos vivos

  












Cuando le preguntaron a Gabriel García Márquez sobre la educación de los niños dijo: “Lo único importante es encontrar el juguete que llevan dentro”. Cada niño tiene uno distinto y la clave consiste en descubrir cuál es su juguete personal. Hablaba desde su propia experiencia. García Márquez era un mal estudiante hasta que un profesor le ayudó a encontrar su propio juguete: las palabras, con las que más tarde crearía sensaciones inolvidables para sus lectores.
Jugar es fluir, según el doctor croata Mihaly Csikszentmihalyi (lo sé, impronunciable para un latino), director del “Quality of Life Research Center” de la Claremont Graduate University en California. En su best-seller “Flow” explica que cuando jugamos entramos en un estado de flujo, es decir, en un estado en el que el tiempo pasa sin darnos cuentas, nos olvidamos de los problemas y nos centramos solo en lo que hacemos. Gracias a las experiencias en dichos estados, ganamos confianza en nosotros mismos y desarrollamos habilidades. Así ocurre con el juego y no solo en los humanos, sino también en otros animales con los que compartimos la Tierra. Cuando el resto de mamíferos juegan están entrenando para la caza, al tiempo que se socializan e interiorizan las reglas de su grupo. Por ello, jugar es una manera de madurar y de aprender. Ahora bien, no todos los juegos tienen el mismo impacto.
Si entendemos el juego como una experiencia agradable, este puede ser de cuatro tipos, según el antropólogo francés Roger Caillois:
  • Juegos competitivos (agon): La palabra competición proviene del latín competire, que significa “buscar juntos”. Se vive como experiencia de flujo cuando nos enfocamos fundamentalmente en la actividad y no tanto en el resultado que vamos a alcanzar. Un ejemplo de ello son los atletas. Si estos entrenan solo por la posición en el pódium fluirán mucho menos (y tendrán peores resultados) que si lo practican por el disfrute que les genera.
  • Juegos de imitación (mimesis): Engloba todas las actividades que crean realidades alternativas, como el baile, el teatro o las artes en general. Construir otras realidades nos lleva a hacernos sentir más de lo que somos realmente, lo que nos amplifica nuestro potencial y por qué no, nuestras fortalezas.
  • Juegos de azar (alea): Son agradables en la medida que permiten crear una ilusión de control del futuro… aunque, por supuesto, racionalmente sea discutible. Pero está claro que el juego no es precisamente un tema “racional”.
  • Juegos de vértigo (ilinx): Bajo este epígrafe incluimos todas las actividades que alteran la conciencia y que nos hacen percibir la realidad de un modo diferente, como el alcohol o las drogas, por ejemplo. Aunque aparentemente expandan la conciencia, acabamos perdiendo el control sobre nosotros mismos… de ahí, que sean juegos peligrosos donde no solo no se fluya sino que además podemos quedar atrapados.
Pues bien, a través de la competición, el azar o la creación de realidades alternativas descubrimos y exploramos posibilidades personales y de nuestro entorno. Sin embargo, a pesar de la importancia del juego no siempre se ha fomentado. Ni tan siquiera se ha dado espacio en la educación (al menos en mi época) y ni mucho menos en el trabajo. Parece que jugar esté mal visto a determinadas edades o que tengamos que ir “de serios” por la vida. El trabajo se vive como un lugar de esfuerzo cuando realmente no es incompatible con disfrutar. Y no es de extrañar que empresas tremendamente creativas como Google sepan crear espacios donde los profesionales jueguen; o que los mejores líderes logren esfuerzo en sus equipos al tiempo que estos disfrutan con sus trabajos. Igual sucede en el mundo de las relaciones personales. Estas se convierten en cárceles cuando dejamos de vibrar en ellas. El precio de anular ese potencial es demasiado alto para nosotros.
Una propuesta para un nuevo lema: Reivindiquemos nuestra capacidad interior para jugar. Y no es difícil. A ningún niño hay que enseñárselo. Nacemos con ese potencial y simplemente hemos de recordarlo o como diría García Marquez, encontrar nuestro juguete. La vida no siempre es tan solemne como la pintamos y una manera de relativizar los problemas y superar, incluso, nuestros miedos es sabiendo ser amables con esa parte de nosotros que se atreve a explorar, a crear, a expandirse. Por ello, si queremos sentirnos vivos, juguemos.

Recetas:
  1. Responde a la pregunta: ¿Y tu juguete cuál es? Identifica qué tipo de juegos te gustan y por qué: ¿es para competir, para sentir control, para experimentar otras realidades?
  2. Reflexiona sobre tu capacidad de jugar y de disfrutar con lo que haces, en especial, en el mundo laboral o en tus relaciones personales. Si tuvieras que darte una puntuación, ¿cuál sería?
  3. Por último, piensa qué tipo de dificultades o barreras puedes ponerte para disfrutar aún más de lo que haces. ¿Te concedes la libertad de jugar?
 Fórmula:
Jugar es una manera de madurar, de aprender y de sentirnos vivos.





El Laboratorio de la felicidad











sábado, 6 de julio de 2013

FRIDA



Frida en diez citas célebres *





1. «Pies, ¿para qué los quiero si tengo alas para volar?», cita extraída de su diario.


2. «A veces prefiero hablar con obreros y albañiles que con esa gente estúpida que se hace llamar gente culta»



3. «Hay algunos que nacen con estrella y otros estrellados, y aunque tú no lo quieras creer, yo soy de las estrelladísimas», frase extraída de su carta enviada en 1927 a su novio Alejandro Gómez Arías.




4. «Pinto autorretratos porque estoy mucho tiempo sola». «Me pinto a mí misma, porque soy a quien mejor conozco».



5. «Intenté ahogar mis dolores, pero ellos aprendieron a nadar»


6. «Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior»



7. «¿Qué haría yo sin lo absurdo y lo fugaz?».




8. «Árbol de la esperanza, mantente firme», frase extraída del título de su cuadro pintado en mayo de 1927.




9. «Doctor si me deja tomar este tequila le prometo no beber en mi funeral»



10. «Yo solía pensar que era la persona más extraña en el mundo, pero luego pensé, hay mucha gente así en el mundo, tiene que haber alguien como yo, que se sienta bizarra y dañada de la misma forma en que yo me siento. Me la imagino, e imagino que ella también debe estar por ahí pensando en mí. Bueno, yo espero que si tú estás por ahí y lees esto sepas que, sí, es verdad, yo estoy aquí, soy tan extraña como tú.»








*HOMENAJE. Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, más conocida como Frida Kahlo (Coyoacán, 6 de julio de 1907 – Coyoacán, 13 de julio de 1954)

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jueves, 4 de julio de 2013

MISS LIBERTY



Miss Liberty reabre sus puertas el Día de la Independencia






La Estatua de la Libertad fue inaugurada más de un siglo después de que Thomas Jefferson y los cuatro padres fundadores, firmaran el cuatro de julio de 1776 la Declaración de Independencia que establecía la escisión de las 13 colonias del Reino Unido, y el nacimiento de Estados Unidos. La Estatua, construida en Francia y diseñada por Frédéric Auguste Bartholdi, llegó por partes en barco hasta Nueva York, donde fue instalada en un islote al sur de Ellis Island, el puerto de entrada de millones de inmigrantes a la ciudad.
En la mano derecha, firmemente alzada, Miss Liberty levanta una antorcha, ese faro cuya tenue luz fue criticada en la prensa de la época, tras su inauguración en octubre de 1886. En la izquierda la icónica dama neoyorquina sostiene una tabla donde está inscrita la fecha de independencia, cuyo aniversario se celebra hoy, 4 de julio, con la fiesta nacional del Día de la Independencia. A las tradicionales barbacoas, fuegos artificiales y desfiles, se suma en esta ocasión la reapertura al público de Liberty Island y de la estatua. No es probable que los 300 visitantes que compraron las entradas con un mes de antelación, puedan leer las palabras, pero pueden estar dentro de las entrañas y tener acceso al interior de la corona del monumento.
Cerrada intermitente en la última década, el calvario del monumento a la Libertad arrancó con los atentados a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001. El terrorismo limitó, en este caso literalmente, el acceso a la Libertad. Se decidió entonces cerrarla a las visitas por miedo a que se produjeran atentados. En 2004 quedó reestablecido el servicio de ferries que traslada a los visitantes desde la punta sur de Manhattan y desde Nueva Jersey hasta el islote y se permitió el acceso al pedestal. La administración Obama presionó para que en 2009 la estatua quedara totalmente abierta, aunque con un número muy limitado de visitas. Dos años después, el islote y Miss Liberty quedaron de nuevo clausurados, en esta ocasión para acometer obras que dotaran al monumento de escaleras de emergencia y otras infraestructuras que pusieran al día la seguridad. El octubre pasado se abrieron las puertas de la remozada estatua, tan sólo un día antes de que el Huracán Sandy asolara el islote. “Quedaron dañados el embarcadero y las zonas de acceso, la estatua en sí, no”, explica en conversación telefónica John Harlan Warren, portavoz del Servicio de Parques Nacionales, organismo del que depende este monumento. “En Ellis Island los daños fueron mayores y por eso sigue cerrada al público”
Apenas siete meses después del paso de la tormenta, se reinicia el servicio de ferries a Liberty, gestionado por una empresa privada Statue Cruises. Aunque el acceso al monumento es en principio gratuito, dado que ninguna otra embarcación está autorizada a fondear, la única forma de llegar es por medio de estos barcos privados, que cobran entre 17 y 20 dólares a los adultos dependiendo del nivel de acceso (las entradas más caras son las que permiten subir hasta la misma corona). Desde hoy, celebración del Día de la Independencia, y hasta el dos de septiembre, el servicio de barcos será diario desde las 8.30 am hasta las 4.30 pm con una frecuencia de 15 minutos desde Manhattan y de 30 desde Nueva Jersey. Se estima que mañana cerca de 15.000 personas usarán este servicio.
El ascenso por la Libertad no está exento de dificultades, físicas más que metafóricas en este caso. Las entradas deben ser compradas con antelación por Internet o por teléfono y son nominales; en las terminales de Manhattan y Nueva Jersey se debe atravesar un control de seguridad; se debe mostrar un documento de identidad que muestre el mismo nombre que en la entrada; y aquellos que suban hasta la corona deberán dejar sus enseres en taquillas (previo pago de dos dólares) para emprender el ascenso por los 377 escalones, con tan sólo una cámara de fotos y medicamentos en caso que los necesiten. Una vez superados los escalones, dentro de los pies de la estatua, se puede tomar un ascensor para llegar a la corona. Los niños menores de cuatro años no pueden subir. “La escalada es dura y no carece de riesgos físicos”, advierte la página web, que desaconseja el plan a aquellos que padezcan vértigo, claustrofobia, problemas cardíacos o respiratorios.








miércoles, 3 de julio de 2013

UNA PERLA





La Peregrina

(o el modo en que Richard Burton conquistó a LizTaylor)



Por: 







La perla Peregrina es tan bella como maldita. Eso dice la leyenda, que  quien la posea, morirá lentamente y con dolor. A Richard Burton esto  no le importó demasiado y, aturdido ante semejante pieza, la compró por 37.000 dólares y se la regaló a su enamorada, Elizabeth Taylor, que apareció divina con ella en Ana de los mil días. Este es sólo un eslabón más del largo recorrido de esta joya, que fue encontrada por un indio en aguas panameñas en el conocido Archipiélago de las Perlas en 1515. Tiene forma de pera, un tamaño espectacular y un peso de 30, 5 quilates. Características que quitan el hipo.  Y una vida de lujo y ambición.
La profesora Carmen Mena García, catedrática española de Historia de América, desglosa el recorrido de esta perla en la isla de Taboga.*

 El Archipélago era por aquel entonces una de las reservas más importantes del Pacífico y una  fuente de perlas que parecía interminable,  algo que los lugareños no valoraban demasiado: las utilizaban para decorar sus remos o las asaban junto a las ostras, a las que estimaban mucho más. Llegaron los españoles y no dudaron en explotar el negocio. De esa manera utilizaban a los indios Kueva del lugar para que bucearan y encontraran estos pequeños y blancos tesoros con forma de lágrima. Llegó hasta tal punto la ambición española, que obligaron a los indígenas -mano de obra barata- a sumergirse  por aguas plagadas de tiburones más de lo que permite el cuerpo humano para encontrar más y más joyas. En pocos años, los Kueva empezaron a morir por diferentes causas y su población se redujo un tercio.
Pero lo cierto es que el expolio de este botín tampoco supuso ningún problema entre indígenas e invasores. Todos pensaban que estafaban a  los contrarios. “¿Y quién engañaba a quién?, pregunta la catedrática. “En realidad tenían un trato: los españoles se llevaban las perlas y los indios se quedaban las ostras, y todos pensaban que estaban timando a los demás”, cuenta  Mena García entre cigarrillo y cigarrillo apostada en el único chiringuito de la zona, intentado engañar al calor sofocante de Taboga, a 20 kilómetros de Panamá.
La Peregrina apareció de esta manera, con un indio que la rescató de las profundidades del mar. Acabó en manos de un comerciante español, Pedro del Puerto, por 1.200 pesos. Y, de la noche a la mañana, se convirtió en una especie de Gollum en El señor de los anillos. Estuvo noches sin dormir preocupado por su tesoro,  y ante semejante sinvivir terminó vendiendo la joya a Pedrarias Dávila, el ejecutor de Balboa, que pudo -antes de morir- dibujar la perla y mandarla estampada en una carta a la Corona española.
La bautizaron como La perla rica y empieza así su largo peregrinaje. En manos de la mujer de Pedrarias llegó años después a España, y acabó comprándola Isabel de Portugal. A partir de entonces la joya estará vinculada a la Corona y será una de las perlas más pintadas de la historia. Tiziano, Velázquez, Antonio Moro... Todos sucumbieron ante su belleza. Pasó por manos de María Tudor, regalo de Felipe II, y se convirtió en objeto de deseo de la realeza de la época. Margarita de Austria, Isabel de Borbón o María Luisa de Parma disfrutaron de su belleza a lo largo de los siglos, hasta que José Bonaparte ordenó que le entregasen las joyas de los Borbones españoles.
Napoleón III la vendió en 1848 al marqués de Abercom por problemas económicos y la familia de este se la ofreció en 1914 al rey Alfonso XIII, pero no la quiso. Terminó en manos del millonario americano Judge Heary y pasó a las de otro magnate, Henry Huntington. 

Tras pertenecer a dos coleccionistas llegó por fin al cuello de Elisabeth Taylor, que lo incorporó a un collar renacentista diseñado por la prestigiosa joyería Cartier, lo que revalorizó aún más el tesoro panameño. Cuando murió la actriz en 2011, la sala Christies la subastó por 12 millones de dólares , el récord mundial para una joya. Ahora resulta imposible saber el nombre de su dueño. "Pocas joyas ocultan una historia tan fascinante", reflexiona Mena. Lo único claro en estos momentos es que la perla más famosa de Panamá continúa su incansable peregrinaje.


*La isla de Taboga o simplemente Taboga, es una isla que se encuentra en el Golfo de Panamá, a unos 20 km de la ciudad dePanamá. Se conoce con el calificativo popular de Isla de las Flores, por su exuberante vegetación tropical, florecida casi todo el año

martes, 2 de julio de 2013

DESMESURA





Colón y su monumento




















La remoción del monumento de Colón frente a la Casa Rosada despierta todavía roces y acrecienta la disputa instaurada entre el gobierno nacional y de la ciudad en torno a la obra del colonizador y su destino en el corto plazo.Lo cierto es que la estatua del descubridor de América aún no tiene un rumbo concreto en lo que respecta a su restauración ni tampoco a su futuro emplazamiento. El Gobierno pretende llevarlo a Mar del Plata.Sin embargo, un fallo judicial impide su remoción y traslado. Según se indicó de manera oficial, la estatua se removió "para realizar una restauración" . En paralelo, el gobierno porteño se negó a la mudanza, insistió con que el Ejecutivo nacional no tiene permiso para hacerlo y adelantó que recurrirá a la Justicia para reclamar e impedir nuevos atropellos.Según se ha publicado  la obra de remoción costó, por lo menos, 84.536 dólaresy la cifra podría ascender mucho más. Así figura en el presupuesto entregado por una semana de trabajo a las grúas.
Reclamo de las entidades italianas. Las siete entidades italianas que promovieron el recurso de amparo para evitar su traslado a Mar del Plata pedirán a la Justicia que ponga fin a la manipulación de la estatua mediante una medida cautelar. Así, solicitarán que "se ordene la inmediata reposición de las piezas del monumento que han sido removidas al predio de la plaza Colón y que cualquier reparación urgente que deba realizarse se efectúe únicamente en dicho lugar".


El Monumento a Cristóbal Colón se encontraba situado en la ciudad de Buenos Aires, en el Parque Colón, entre la Casa Rosada y la circular Avenida de la Rábida. Fue retirado el día 29 de Junio de 2013 por el gobierno argentino, en una medida que ha causado controversias.Su construcción fue impulsada por un próspero inmigrante italiano, Antonio Devoto, como obsequio de la colectividad de ese país a la República Argentina en el Centenario de la Revolución de Mayo.
Obra del escultor italiano Arnaldo Zocchi, la piedra fundamental se colocó el 24 de mayo de 1910 y fue inaugurada en 1921.El peso total del monumento es de 623 toneladas y su altura de 26 metros. La columna central está hecha en un solo bloque y sostiene la estatua de Cristóbal Colón, de 38 toneladas de peso y 6,25 metros de altura, esculpida en el famoso mármol de Carrara. La totalidad del monumento fue realizada en Italia y fue desarmado para transportarlo hasta Buenos Aires donde el propio Zocchi se encargó de dirigir la obra de montaje.
En su base hay grupos escultóricos inspirados en los versos de Medea, la obra de Sófocles, que representan a “La Ciencia”, “El Genio”, “El Océano” y “La Civilización”. Hay además imágenes relacionadas con la vida de Colón junto a unas alegorías que representan “La Fe” y “El Porvenir”. Una puerta en su base lleva hacia una habitación circular que iba a albergar un museo dedicado al navegante pero que nunca se realizó (desde Italia había llegado una piedra de la casa natal y una parte de columna romana para que formaran parte del mismo).
En su superficie conserva huellas de los proyectiles disparados durante al bombardeo a la Plaza de Mayo de 1955. Wikipedia.( Fragmento) 


lunes, 1 de julio de 2013

ESPEJITO, ESPEJITO


Usted puede ser un narciso

Neurólogos de Berlín asocian el trastorno egótico al déficit de neuronas en el cerebro emocional


Javier Sampedro








Usted puede ser un narciso. La frase acertará con uno de cada 100 lectores, porque esa es la proporción de la población que muestra ese fastidioso rasgo de carácter. O mejor, que sufre ese trastorno de la personalidad (NPD, por Narcissistic Personality Disorder). Y de ser así lo más probable es que tenga usted un marcador físico identificable por cualquier neurólogo: una reducción de la materia gris en una parte de su cerebro llamada ínsula y que es esencial para la empatía, o identificación con el otro. El único otro con el que sería usted capaz de identificarse sería usted mismo.

 Con su propio mecanismo.Los narcisistas habrán existido desde que surgió la especie humana hace 100.000 años, pero solo llevan ese nombre desde que se lo puso el médico y activista británico Havelock Ellis (1859-1939), cuya obra mayor, Estudios sobre la psicología del sexo, se publicó en siete volúmenes a lo largo de 30 años y fue censurada con saña por la ortodoxia victoriana de la época. El nombre, naturalmente, remite al mito griego de Narciso, el tipo que acabó muriendo ahogado de tanto mirar su reflejo en el agua.
El psiquiatra Stefan Röpke y sus colegas de los departamentos de psicología clínica, neurociencia afectiva, neuroimagen y psiquiatría de la Universidad Libre de Berlín, presentan sólidas evidencias en el Journal of Psychiatric Research de que los narcisistas —o pacientes de trastorno de la personalidad narcisista (NPD), por emplear el término técnico— muestran una reducción de la materia gris en la ínsula y otras zonas relacionadas del córtex cerebral, la sede de la mente humana.
El narcisista se caracteriza por “muestras ubicuas de grandiosidad, necesidad de admiración y falta de empatía”, según la definición estándar de la Asociación Americana de Psiquiatría. Es una persona absorta en sí misma, convencida de su propia importancia más allá de toda duda razonable y con una necesidad patológica —literalmente— de recibir muestras de admiración y toda clase de atenciones de los demás. ¿Ya siente usted sudores fríos? 
 La ínsula es una región del córtex (o corteza) cerebral, la capa más exterior de nuestro cerebro, y la que se pliega en surcos y convoluciones para hacer sitio a nuestras grandes demandas cognitivas. Si estuviera extendido mediría lo que una de esas servilletas grandes de los restaurantes de tres dígitos, y no tendría mucho más espesor.La ínsula está precisamente enterrada en el puro fondo del surco más profundo del cerebro, la cisura de Silvio (o surco lateral), que siempre muestran los dibujos del cerebro. Es el límite posterior del lóbulo frontal, la parte de este órgano que más ha crecido durante la evolución de los homínidos: las redes neuronales que nos hacen humanos. Por estudios anteriores se sabe que la ínsula está implicada en la consciencia —y en la autoconsciencia, que viene a ser la capacidad de reconocerse en un espejo—, la percepción, la cognición y la experiencia interpersonal. Eso incluye la empatía, o facultad de identificarse con el otro, de ponerse en su pellejo.


De El País. España