miércoles, 21 de febrero de 2024

FLAMING JUNE

 

Una broma artística colosal – Flaming June en la Royal Academy


Jonathan Jones








Erótica irónica... Flaming June ( Junio Llameante) de Frederic, Lord Leighton, estará en la Royal Academy of Arts de Londres hasta enero de 2025. Fotografía: Guy Bell/REX/Shutterstock






Una obra inteligente y excitante que ofrece emociones visuales sencillas. ¡Mira todo ese color naranja! ¡Observa el pezón! – La pintura icónica de Frederic Leighton está de regreso en el Reino Unido mientras se repara su casa en Puerto Rico


Algunas obras de arte son icónicas desde el momento de su creación, como la Mona Lisa o las latas de sopa de Warhol. Otros se vuelven famosos de maneras más retorcidas. Frederic, el cuadro Flaming June de finales del siglo XIX de Lord Leighton fue olvidado y perdido durante gran parte del siglo XX, y cuando apareció en la década de 1960 nadie lo quería excepto Andrew Lloyd Webber, quien afirma que intentó pedir prestado £50 a su abuela para comprarlo, y el Museo de Arte de Ponce en Puerto Rico, que saltó donde el joven Lloyd Webber fracasó. Ahora prestará su tesoro a la Real Academia durante casi un año. La RA ha anunciado este préstamo como un regreso triunfal de una obra maestra británica, y también ha sido exhibida con gran entusiasmo por otros museos de todo el mundo, siendo por fin un éxito de la noche a la mañana.

Es fácil ver por qué fue un éxito cuando se mostró por primera vez en la Royal Academy en 1895: permitió a los victorianos disfrutar de un furtivo pico sensual. El junio llameante es supuestamente un símbolo del verano. Con su cabello rojo y su prenda de fuego, una modelo se acurruca en un asiento de mármol, permitiéndonos mirarla con los ojos cerrados. Los espectadores respetables no podrían criticar su suave esteticismo. Pero aunque el Dr. Jekyll lo aprobó con aire de suficiencia, cualquier Sr. Hydes que visite la exposición podría notar el pezón que es claramente visible a través de su vestido, y la forma en que la tela ajustada y brillante revela la amplitud carnosa de su muslo levantado.Leighton juega un doble juego, el máximo hipócrita victoriano. Él da la vuelta a las respetables convenciones de su tiempo al usar la cubierta de su modelo no para ocultar sino para acentuar las curvas de su cuerpo acrobático mientras ella se retuerce en una cómoda y sinuosa espiral humana. Es una broma artística colosal: al final de una vida de gran éxito, en la que fue nombrado Lord poco antes de su muerte, Leighton se ríe de lo que son la desnudez, el cuerpo y la sensualidad.

Una cosa que no son los cuerpos artísticos, nos incita a hacernos ver, son formas humanas vivas. La RA enfatiza muy bien este punto al mostrar su célebre pintura junto con moldes de su colección que alguna vez fueron utilizados por los estudiantes para dibujar el cuerpo como un hecho artístico en lugar de biológico. El Torso Belvedere, un tronco musculoso sin extremidades ni cabeza, y el Laocoonte, en el que serpientes gigantes estrangulan la vida de un padre y sus hijos pequeños, se alzan colosalmente. Una pintura atribuida a Zoffany muestra a estudiantes de arte del siglo XVIII dibujando asiduamente estas réplicas.

Leighton emerge en este interesante encuentro como uno de los últimos grandes ejemplos de esa tradición “académica” en la que se aprendió a ver el cuerpo humano a través de la lente del arte clásico. Flaming June está inspirado en una obra maestra de piedra fría, la estatua de la Noche de Miguel Ángel en la Sacristía Nueva de Florencia. Es de esta escultura de una mujer con la pierna derecha levantada para enfatizar una poderosa cadera que Leighton obtiene la pierna igualmente elevada que sobresale a través de una diáfana naranja.


Inspiración... La noche de Miguel Ángel (1524-31). Fotografía: Alfredo Dagli Orti/Shutterstock


Ninguno de los artistas estaba necesariamente interesado en cuerpos femeninos fuera de sus posibilidades artísticas. La Noche de Miguel Ángel tiene dos pimientos morrones pegados en su pecho, muy separados a modo de senos. Y no deberíamos hacer suposiciones sobre la sexualidad de Leighton, que vivía solo en su casa con sus exuberantes azulejos de estilo norteafricano.

De hecho, la exhibición de la Royal Academy comienzó con un elenco de The Sluggard, un desnudo masculino particularmente sensual de Leighton. Es un joven miguelangelesco que se estira y bosteza, mostrándonos inconscientemente su cuerpo desnudo mientras lo hace. Excepto en el elenco de tamaño natural de la colección RA, una hoja de decencia reemplaza sus genitales, que estaban felizmente expuestos en el original.


Inconsciente... El perezoso (menos hoja de parra) de Lord Leighton (1890). Fotografía: Imágenes del patrimonio/Getty Images

Este presidente de la Real Academia puede haber sido gay o bisexual, o puede haber evitado todos los enredos para sublimar sus complejos deseos en arte, que es lo que Flaming June parece proclamar. Es arte por el arte, una pintura genial e ingeniosa que excita la vista y deja al cerebro libre para admirar el meticuloso arte de Leighton. Es como si el padre del arte conceptual, Marcel Duchamp, hubiera colaborado con un hábil pintor de figuras para crear una pieza de erotismo irónico.

¿Es una obra maestra? No, obviamente no. A nuestra época del simulacro le gusta porque funciona muy bien en la reproducción: es tan suave y clínico como una fotografía. Los pintores victorianos de éxito como Leighton eran expertos en dar a su arte la claridad de la cámara, tan popular en Gran Bretaña desde la década de 1850 en adelante. A pesar de todas sus alusiones al arte elevado, Flaming June es una obra populista, completamente inequívoca y nada poética: una pintura eficiente que produce un impacto instantáneo y brinda una rápida inyección de gratificación visual. Bebe esa naranja. Fíjate en ese pezón.

No tiene alma en absoluto. En este ejercicio virtuoso, Leighton no revela nada de sí mismo ni deja nada a la imaginación ni al corazón. Es un cliché llamar “fríos” a los desnudos clásicos, pero realmente sentí el frío al mirar Flaming June. Como una velada inglesa a principios de verano, no es todo lo que promete.


En la Royal Academy de Londres, hasta el 12 de enero de 2025.

 

martes, 20 de febrero de 2024

YOKO ONO, MADRE DEL ARTE CONCEPTUAL




 Yoko Ono sin John Lennon: el país de los Beatles reivindica a la madre del arte conceptual




Yoko Ono en la instalación Half a Romm (1967)





La Tate Modern de Londres ha inaugurado esta semana la mayor exposición sobre Yoko Ono de todas las celebradas en Reino Unido.

En 1966, Yoko Ono era una de las artistas más conocidas de la vanguardia neoyorquina cuando John Lennon entró en la galería Indica de Londres, cogió una de las obras de su exposición, Apple, una simple manzana verde sobre un pedestal de metacrilato, y le dio un mordisco para provocar a la autora.


Apple


Fue el pequeño Génesis de una historia tan conocida como la de Adán y Eva. Enamorados desde ese primer encuentro, Yoko Ono y John Lennon formaron una de las parejas más icónicas del siglo XX y, tras la separación de los Beatles cuatro años después, un dúo cuya popularidad tendría un efecto paradójico en la carrera de Ono, famosa en todo el mundo pero obviada a menudo como artista conceptual.

Ahora, una nueva exposición en Londres reivindica su importancia en el desarrollo de este movimiento. Abierta en la Tate Modern hasta septiembre, Yoko Ono: Music of the Mind repasa en la ciudad que cambió su vida las siete décadas de su carrera mediante unas doscientas de sus obras, Apple incluida, lo que constituye la mayor exposición sobre el arte de Yoko Ono de todas las que se habían celebrado en Reino Unido.

La retrospectiva arranca en 1955 con Lighting Piece, consistente en una nota con la siguiente “instrucción” mecanografiada en inglés: “Enciende una cerilla y mírala hasta que se apague”. Data de la época en la que Yoko Ono estudiaba música y poesía en la escuela de arte Sarah Lawrence de Nueva York, pero en la exposición se explica que esa idea suya de que un pensamiento podía constituir una obra de arte por sí mismo germinó en Tokyo a raíz de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, cuando junto a su familia Yoko Ono fue evacuada al campo.

La artista tenía 12 años y solía tumbarse junto a su hermano Keisuke a mirar las nubes, imaginando suculentos menús para consolarse por la escasez de comida que provocó la guerra. “Quizá fue mi primera obra de arte”, dijo una vez. Años después, en 1961, Yoko Ono mostró en Nueva York otras de sus instrucciones en la que fue su primera exposición individual, Instruction Paintings.
Las obras consistían en una serie de “pinturas” expuestas junto a las instrucciones a partir de las que las había creado y que el público podía llevar a cabo luego por sí mismo (por ejemplo un lienzo en el que iban cayendo unas gotas de agua). Pero cuando un año más tarde las expuso en Tokyo, Ono prescindió de los lienzos y se limitó a mostrar las instrucciones, manuscritas esta vez en japonés por su primer marido, el compositor Toshi Ichiyanagi.

“Clava un clavo en un espejo, un trozo de cristal, un lienzo, una madera o un metal cada mañana. La pintura acaba cuando la superficie esté cubierta de clavos”, dice una de las más conocidas.

Esto que ahora puede parecer una simpleza fue clave para el desarrollo del arte conceptual. “Al considerar que una obra de arte podía existir solo como idea Yoko Ono cambió la historia de este movimiento. Fue un giro muy radical que alteró la relación entre las obras de arte y el público: para ella, era el espectador quien completaba las obras en su mente”, explicaba este martes la curadora Juliet Bingham durante una visita guiada para la prens
Un vídeo con fotos inéditas expuesto junto a Instruction Paintings muestra a Yoko Ono realizar algunas de esas instrucciones en el loft que en 1960 alquiló en la calle Chambers de Manhattan, escenario de unas sesiones de arte y música experimental que visitaron personalidades como Marcel Duchamp o Peggy Guggenheim.

Ono estaba ligada en esa época al grupo Fluxus, una irreverente comunidad de artistas promovida por el lituano George Maciunas (dueño de la galería que expuso sus instrucciones por primera vez) y llamada así en alusión a su propósito de “fundir” (to flux) las distinciones entre la vida y el arte y entre los artistas y aquellos que no estaban considerados artistas. En la práctica, eso se tradujo por ejemplo en la celebración de unos conciertos en los que se incorporaban sonidos cotidianos como, por mencionar uno que se ha incluido en la exposición de la Tate, el ruido de la cisterna de un retrete (Toilet Piece) que este martes interrumpía constantemente las explicaciones de la curadora.


Yoko Ono durante una de las representación de la performance Cut Piece (1964)

Fue durante uno de esos conciertos cuando en 1964 Ono representó por primera vez una de sus perfomances más célebres e influyentes, Cut Piece, permaneciendo inmóvil de rodillas sobre el escenario del Yamaichi Hall de Kyoto mientras los espectadores cortaban pedazos de su ropa con unas tijeras.
Ese mismo año Yoko Ono también publicó su famoso Grapefuit, un libro con unas 300 de las instrucciones que llevaba componiendo desde sus años en la escuela Sarah Lawrence.

“Imagina mil soles en el cielo al mismo tiempo. Déjalos brillar una hora. Luego, deja que se fundan lentamente en el cielo. Prepara un sandwich de atún y cómetelo”, indica en una.


Una de las “instrucciones” de Grapefruit, concebida en 1953 
y publicada en 1964

John Lennon no aparece hasta la mitad de la exposición. Entre 1966 y 1971, Yoko Ono centró su carrera en Londres, iniciando una nueva fase objetual de su arte con sus exposiciones en la Indica Gallery. De este periodo se han incluido además de Apple obras como White Chess Set, un tablero de ajedrez pintado completamente de blanco en el que se invitaba a los visitantes a jugar “hasta que recuerdes cuáles son tus piezas”; o Painting to Hammer a Nail, una “pintura” en la que el público podía hacer realidad la instrucción de 1961 de usar un martillo para cubrirla de clavos.

Esta última fue otra de las obras que más llamó la atención de John Lennon en aquel primer encuentro con la que sería su mujer, a quien como recordó en una ocasión la propia Yoko Ono le pidió permiso para fijar uno de los clavos en la superficie. “Le dije que podía hacerlo si pagaba cinco chelines, pero en lugar de eso me preguntó qué me parecía si usaba un clavo imaginario. Pensé: vaya, este tipo juega al mismo juego que yo”.


Yoko Ono con un martillo de cristal

El noviazgo de Yoko Ono con el Beatle coincidió con el apogeo de la guerra de Vietnam y la llevó a una etapa más política en la que, según Juliet Bingham, empezó a usar la fama de Lennon como “un amplificador” de su pacifismo.

Así, en junio de 1968 Yoko Ono y John Lennon hicieron su primera aparición pública como pareja a propósito de Acorn Event, una performance para pedir la paz en la que plantaron dos bellotas en las ruinas de la catedral de Coventry, bombardeada por los nazis.
Un año después, se casaron en Gibraltar y convirtieron su luna de miel en su perfomance más famosa, Bed Piece, una protesta contra la guerra de Vietnam en la que, durante toda una semana, permanecieron en su cama del hotel Queen Elizabeth de Montreal (hicieron lo mismo en el Hilton de Amsterdam) dando entrevistas, recibiendo a amigos y componiendo himnos pacifistas como la famosa canción Give Peace a Chance.

Ese año el matrimonio también dio su primer concierto como Plastic Ono Band, un grupo de música experimental inspirado en los conciertos de Fluxus en el que participaron otros músicos famosos como Eric Clapton.

Mientras, las tensiones entre los Beatles habían ido en aumento. En 1970, el grupo se separó y muchos fans empezaron a culpar a Yoko Ono de la ruptura, una fama que todavía acarrea.
“Fue como ir a la cárcel sin haber hecho nada malo. Al final llegué a la conclusión de que debía usar todo ese odio y convertido en amor”, declaró una vez.



La obra Refugee Boat “acabada” por el público de una exposición previa


En los años siguientes, Yoko Ono siguió abordando temas sociales como el feminismo a través de trabajos como Fly, un vídeo grabado en 1971 en el que exploró la vulnerabilidad femenina a partir de las imágenes de una mosca posándose sobre el cuerpo desnudo de una mujer. Tras el asesinato de Lennon en 1980 también se interesó por el movimiento antinuclear o, más recientemente, la crisis de los refugiados, un tema presente en la exposición mediante Refugee Boat, consistente en una barca varada en una sala totalmente blanca en la que se invita a los visitantes a escribir mensajes con pinturas azules hasta que queda inundada de este color.  

Sin embargo, en el terreno en el que más prolífica fue Ono desde que Lennon se cruzó en su camino es en el musical.
La artista no solo grabó varios discos con Lennon (como Double Fantasy, premiado con el Grammy al mejor álbum de 1981) sino también otros en solitario como Rising, lanzado en 1995. Entre sus canciones más famosas destacan el himno feminista Sisters, O Sisters, incluido en uno de los discos de Plastic Ono Band, o Walking on Thin Ice, la canción que estaba grabando con Lennon el día de su muerte.

También Imagine, un canción que, como reconoció el propio Lennon y dictaminó en 2017 la asociación de la industrial editora musical estadounidense NMPA al reconocerla como su cocreadora, no existiría sin esas obras que Yoko Ono empezó a ensayar de pequeña, bajo el cielo del Japón de la guerra.

“Imagine there's no heaven / It's easy if you try / No hell below us / Above us, only sky”. Su instrucción definitiva.





























































lunes, 19 de febrero de 2024

POEMA


Epílogo I

Anna Ajmátova













He entendido cómo los rostros se vuelven huesos,
cómo acecha el terror debajo de los párpados,
cómo el sufrimiento inscribe sobre las mejillas
las duras líneas de sus textos cuneiformes,
cómo los lucientes rizos negros o los rubios cenizos
se vuelven plata deslustrada de la noche a la mañana,
cómo las sonrisas se esfuman de los labios sumisos,
y el miedo tiembla con una risita entre dientes.
Y no sólo ruego por mí,
sino por todos los que permanecieron afuera de la prisión
conmigo en el amargo frío o en el ardiente verano
debajo de este insensato muro rojo.























viernes, 16 de febrero de 2024

ALEXEI NAVALNY IN MEMORIAM

 

Otro día sombrío en la Rusia de Putin






Los manifestantes frente a la embajada de Rusia en Varsovia sostienen un retrato de Alexei Navalny, "el último de una larga lista de críticos y disidentes cuyas vidas han terminado prematuramente". Fotografía: Sergei Gapon/AFP/Getty Images






El líder de la oposición fue encarcelado tras regresar valientemente a Rusia. Ahora es el último nombre de una larga y sombría lista de activistas y disidentes muertos.


"A medida que me hice más famoso, estaba seguro de que mi vida se volvió más segura... Sería problemático para ellos simplemente matarme", dijo una vez Alexei Navalny a un cineasta, y añadió secamente: "Estaba muy equivocado". Sin embargo, el anuncio oficial de la muerte de este hombre de 47 años, que siguió siendo el oponente más destacado de Vladimir Putin incluso tras las rejas, fue profundamente impactante. Muchos temían que muriera en la notoriamente brutal colonia penal del Ártico donde estaba encarcelado. Pocos lo esperaban tan pronto o tan repentinamente, tal vez por su espíritu aparentemente indomable. Parecía gozar de una salud razonablemente buena, aunque demacrado, cuando habló por videoconferencia en una audiencia judicial el jueves y se burló alegremente del sistema.


Según las autoridades, el viernes “enfermó después de un paseo”. Es poco probable que la investigación oficial arroje luz más convincente sobre su abrupta muerte. Sus partidarios y funcionarios occidentales se apresuraron a calificarlo de asesinato, ya sea rápido o lento: a los efectos duraderos del envenenamiento con novichok de 2020, que lo dejó en coma, fueron seguidos por malos tratos en prisión.


28 de abril de 2021. Trabajadores pintan sobre un graffiti que representa a Navalny en San Petersburgo. El texto dice "El héroe de la nueva era".Fotografía: Anton Vaganov/Reuter

El humor, el carisma y la energía de Navalny le valieron el apoyo de los jóvenes rusos, junto con sus videos enormemente populares que alegan niveles asombrosos de corrupción en el círculo de Putin y luego exploran su propio envenenamiento . Pero ahora parece, en cierto sentido, típico: es el último de una larga lista de críticos y disidentes cuyas vidas han terminado prematuramente, en casa o en el extranjero. (Existe una preocupación constante por otro activista encarcelado, Vladimir Kara-Murza , quien ha dicho que ha sobrevivido a dos intentos de envenenamiento). El exilio no habría sido garantía de seguridad, pero regresar después del tratamiento por el ataque de novichok fue un acto de inmenso coraje.

El silenciamiento despiadado y generalizado de la oposición ha garantizado que el resultado de las elecciones del próximo mes no esté en duda. Putin ya es el líder ruso que lleva más tiempo en el poder desde Joseph Stalin y ha reescrito las reglas constitucionales para poder mantener el poder hasta 2036. Hay pocos obstáculos que lo limiten. Él cree que la marea está cambiando a su favor en Ucrania. Estados Unidos parece cansado, débil y dividido, y los trumpistas lo adulan.

Donald Trump ha dicho que "alentaría" a Rusia a atacar a los países de la OTAN que no hayan cumplido su promesa de gasto. Es poco probable que le preocupe la advertencia de Joe Biden en 2021 de que la muerte de Navalny en prisión probablemente tendría consecuencias devastadoras para Rusia.

En el pasado, la muerte de críticos del Kremlin fue seguida de indignación en el extranjero, pero se tomaron medidas limitadas. Esta vez el desafío es diferente: el presidente ruso ya está sancionado hasta la médula y acusado por el tribunal penal internacional por Ucrania, aunque esto puede aumentar la discusión sobre la entrega de activos rusos congelados a Kiev. Es poco probable que los Estados que no se rebelaron contra Rusia por la invasión de Ucrania cambien de opinión debido a la muerte de Navalny.


Si bien la pena y el dolor, por supuesto, los sienten principalmente sus familiares y amigos, este es un momento sombrío para su nación. Su muerte subraya la aparente inutilidad de desafiar el status quo. Sin embargo, también pone de relieve la podredumbre que hay en el corazón del régimen. Tras la represión en Rusia, su equipo ha seguido luchando por su causa desde el exterior. Antes del regreso de Navalny a su tierra natal, el mismo cineasta grabó el mensaje del activista a sus seguidores: si lo matan, “no se les permite rendirse”.






























CARTIER Y SU ANILLO TRINITY

 

El anillo con el que Jean Cocteau declaró su pasión por Jean Marais



El poeta Jean Cocteau siempre llevaba su anillo Trinity de Cartier en el dedo meñique.




La sortija Trinity de Cartier, formada por tres bandas de oro entrelazadas hasta el infinito, es una de las piezas más icónicas de la joyería contemporánea. Cien años después de su creación, Marie-Laure Cérède, directora creativa de la casa parisina, reinterpreta esta colección para seducir a las nuevas generaciones

La cita con Marie-Laure Cérède, directora creativa de relojería y joyería de Cartier, es en un apartamento en la cima de un elegante edificio ubicado en la avenida Bosquet de París. Antes de subir hay que anunciarse ante un guardia de seguridad. La mera presencia de este hombre de negro confirma que en lo más alto de esta finca, entre el Campo de Marte y Los Inválidos, hay un secreto —o un tesoro— que debe ser custodiado. Dentro del piso hay más hombres de negro. En uno de los salones, con enormes ventanales desde los que se puede ver la Torre Eiffel en toda su majestuosidad, hay un piano de cola y, sobre él, portarretratos de plata con fotografías de Gary Cooper, Alain Delon, Romy Schneider, Jacqueline Bisset, Grace Kelly… Fácilmente se aprecia que todas esas rutilantes estrellas del cine llevaban en su dedo anular una de las piezas más icónicas de Cartier: la sortija Trinity, tres anillos entrelazados hasta el infinito.

Louis Cartier, nieto del fundador de la maison Cartier, ideó el anillo Trinity en 1924 pensando en el número tres, considerado desde la Antigüedad como el número perfecto. Los tres anillos en uno, que hace cien años revolucionaron el negocio de la joyería, hacían referencia a Louis y a sus dos hermanos, Pierre y Jacques, herederos del boyante imperio fundado por su abuelo, pero también a las tres tiendas que tenía entonces la firma: en París, Londres y Nueva York. El anillo también materializaba un concepto que ahora está muy en boga: la diversidad. Tres elementos diferentes —una banda de oro dorado, una de oro rosa y otra de oro blanco— se juntan y, de manera armoniosa, forman una unidad. El Trinity, que cumple un siglo de vida, se ha convertido en un símbolo del amor en todas sus formas —filial, familiar, amistoso, marital— y en uno de los modelos más solicitados por los clientes que quieren declarar su amor a alguien… o a sí mismos.

 
“Todo el mundo piensa que Cartier creó el anillo Trinity para Cocteau, pero no es verdad”, aclara Marie-Laure Cérède, directora creativa de la firma, que está encantada con esta "confusión".

“Generalmente, cada pieza de Cartier empieza con un dibujo hecho a mano. En este caso, el punto de partida era un objeto que ya tiene mucha historia y que ya es perfecto. Porque el Trinity es perfecto: tres bandas en una y una en tres, una celebración del concepto de inclusión”, explica Cérède tras recibirnos en una de las salitas de este piso parisiense. Frente a ella se despliega su nueva colección Trinity: anillos, pulseras XL, colgantes… La directora creativa de la maison empezó hace dos años a trabajar en este proyecto con la idea de conmemorar el centenario de la línea original. Hizo más de 50 prototipos. “En realidad, perdí la cuenta de cuántos intentos hicimos. No teníamos ninguna obligación de sacar adelante esta nueva colección. Si el resultado final no era bueno o no nos convencía, no íbamos a sacarla. No obstante, había mucha presión porque estábamos trabajando con un objeto icónico”, reconoce.

Cérède comenzó su carrera en Cartier en 2002 y, después de pasar casi 12 años en Harry Winston, regresó a la casa francesa. En 2017 fue ascendida al puesto más alto en diseño, convirtiéndose en la responsable final de la estética de todos los relojes y joyas de Cartier. Conoce bien la historia de la maison y, como suele ocurrir, empezó esta nueva colección visitando los archivos. “Siempre vuelvo a ellos. Parte de mi trabajo es tener un conocimiento profundo del legado de la marca. Y otra parte consiste en ver ese legado con nuevos ojos. Queríamos algo nuevo, no sabíamos qué, pero queríamos algo nuevo”, dice.


La actriz Romy Schneider y Alain Delon también eran fans del anillo Trinity de Cartier.

Es difícil reinventar la rueda, o, mejor dicho, el círculo, pero Cérède lo ha conseguido jugando con los tamaños, los volúmenes y las formas: anillos y brazaletes Trinity más grandes y maximalistas, nuevos colgantes… La pieza más prometedora es el anillo Trinity en forma de cushion (cojín, en inglés), una sortija casi cuadrada que rompe con la circularidad del diseño original pero no con la esencia de las tres bandas entrelazadas. “Es difícil conseguir una nueva forma en el mundo de la joyería. Hicimos un prototipo en oro y nos dimos cuenta de que tenía el mismo valor que el diseño original”, explica. “Desde un punto de vista emocional, la esencia de Trinity son esas tres bandas que giran alrededor del dedo. La gente puede jugar con la joya en su dedo y crear un vínculo personal con ella. Eso no se podía perder”.

Apuntes sobre el diseño

Desde su creación, hace ahora cien años, Trinity es una colección unisex, destinada tanto para los hombres como para las mujeres. En los años treinta del siglo pasado, personajes como la decoradora Elsie de Wolfe, la actriz Kendall Lee y el poeta y multifacético artista Jean Cocteau ya llevaban los tres anillos entrelazados. Cocteau, por ejemplo, lucía el suyo en el dedo meñique -a veces llevaba dos- y regaló otro igual a su amante, el apolíneo actor Jean Marais, con la siguiente dedicatoria: “La primera banda es para ti, la segunda es para mí y la tercera es nuestro amor”. “Todo el mundo piensa que Cartier creó el anillo Trinity para Cocteau, pero no es verdad”, aclara Cérède, que está encantada con esta “confusión”. “Me parece cool. Ya es parte de la historia. Ves las fotos de Cocteau con el anillo y tienes la sensación de estar ante algo muy innovador, novedoso y fresco. Queríamos volver a conseguir eso, continuar esa historia”, dice. 

Las nuevas piezas tienen el punto moderno y genderless (sin género) que los compradores de lujo reclaman en estos tiempos. “De hecho, en Cartier nunca pensamos en términos de género. No pienso en hombres o mujeres. Si algo es muy femenino o muy masculino, entonces no es Cartier”, sentencia.



Serge Reggiani, Jean Cocteau y Jean Marais en París, en 1941

La idea de esta nueva colección no es reemplazar las piezas antiguas por las nuevas, sino añadir otro capítulo a la historia de Trinity. “Por eso las joyas nuevas tienen que funcionar con las viejas. Tienen que funcionar para las madres que llevan el Trinity original y para las nuevas generaciones que están descubriendo esta colección”, apunta la creadora. Cartier, una marca fundada en 1847, lleva años acercándose a los más jóvenes a través de redes sociales como TikTok e Instagram y recurriendo a nuevos rostros famosos que ejercen de embajadores de la firma. “Esta nueva generación está conectada con todo. Tienen acceso a tanta información y a tantas imágenes, están tan bien informados sobre el lujo, que sus ojos miran todo de otra manera. Son más exigentes y tienen capacidad de identificar rápidamente lo que desean o a lo que aspiran”, explica la diseñadora.

Los tiempos cambian, pero Trinity no pasa de moda. La prueba está en que celebridades como el actor francoestadounidense Timothée Chalamet, de 28 años, y otros ídolo de la Generación Z son nuevos fans del centenario anillo de tres bandas. “Si algo no tiene un significado, solo funcionará por unos meses. Pero un objeto con sentido nunca pierde su vigencia”, concluye Cérède.

 

Marie-Laure Cérède ha reinventado el centenario anillo Trinity, una pieza formada por tres bandas de oro entrelazadas hasta el infinito.