jueves, 14 de noviembre de 2013

ARTE, CONTANTE Y SONANTE




Las obras de arte más caras de la historia




'Los jugadores de cartas'. Precio: 191,6 millones de euros (febrero de 2012) Venta privada 
                                                             PAUL CEZANNE

‘El sueño’. Precio: 116 millones de euros (marzo, 2013) Venta privada
                                                                                        PABLO PICASSO



Tres estudios de Lucian Freud', de Francis Bacon (142.405.000 de dls.) la más cara adjudicada en subasta de la historia de CHRISTIE'S*



‘Número 5’. Precio: 105 millones de euros (noviembre, 2006) Venta privada
                                                                            JACKSON POLLOCK



‘Mujer III’. Precio: 102 millones de euros (noviembre, 2006) Venta Privada
                                                            WILLEM KOONING


‘Adele Bloch-Bauer’. Precio: 101 millones de euros (junio, 2006) Venta Privada
                                                            GUSTAV KLIMT

‘El grito’. Precio: 90 millones de euros (mayo, 2012) Subasta
                                                            EDVARD MUNCH

                   ‘Bandera’. Precio: 87.2 millones de euros (mayo, 2012) Subasta
                                                         JASPER JOHNS

‘Desnudos, hojas verdes y busto’. Precio: 80 millones de euros (mayo, 2010) Subasta
                                                           PABLO PICASSO

‘El hombre que camina’. Precio: 78 millones de euros (febrero, 2010) Subasta
                                                        ALBERTO GIACOMETTI


‘Muchacho con pipa’. Precio: 77.5 millones de euros (mayo, 2004) Subasta
                                                      PABLO PICASSO




Quien entre estos días en algunos de los grandes salones de subastas de Christie’s o Sotheby’s en Nueva York y se acomode en una de sus sillas se sentirá como si estuviera sentado en medio del Consejo de Administración que dirige el mundo. François Pinault (magnate francés del lujo); Eli Broad (uno de los nombres fuertes de las finanzas estadounidenses); Steven A. Cohen (el mago de los fondos de alto riesgo); Peter Brandt (dueño de un imperio editorial); Jose Mugrabi (el mayor coleccionista particular de warhols del planeta); Michael Ovitz (representante, entre otros, del actor Tom Cruise); Dakis Joannou (industrial griego); Larry Gagosian (propietario de la todopoderosa galería Gagosian)… Todos levantan la mano y pujan. Todos contribuyen a que el mercado del arte contemporáneo se recaliente hasta lo inimaginable. En la puja que ha situado a Francis Bacon como el artista más caro vendido nunca en subasta Larry Gagosian pujó hasta los 101 millones de dólares (75,3 millones de euros). Y hubo dos pujas por encima de los 120 millones. Finalmente, el tríptico se remató en 142,2 millones (105,8 millones de euros).
Si a estos multimillonarios, que parecen tener un bolsillo casi infinito, sumamos el dinero procedente de rusos, oligarcas de oriente medio, turcos, brasileños, mexicanos, chinos… o sea, el nuevo mundo económico, la tormenta perfecta en el arte está servida. ¿Qué limite tiene una mujer como Sheikha Al-Mayasa bint Hamad bin Khalifa Al-Thani quien, con solo 30 años, destina más de 600 millones de libras (447,4 millones de euros) al año a la compra de arte? La presidenta de la Autoridad de Museos de Catar, y hermana del nuevo emir, dibuja esa voracidad por el arte de nuestro tiempo de los nuevos coleccionistas. Acaba de pagar 20 millones de dólares por un grupo de esculturas de Damien Hirst que recrea varias fases de la concepción humana. “Para estos compradores el dinero es lo de menos. Es como si intercambiaran papel por obras. A cambio de billetes obtienes un bacon o un cézanne. Lo que cuenta es hacerse con el objeto de deseo. Es una locura”, relata el coleccionista mallorquín Juan Bonet.
Así que, una vez conseguido el récord de Francis Bacon, la locura de los tiempos impulsa a preguntarse: y ahora ¿quién lo superará? ¿Cézanne? ¿Pollock? ¿Basquiat? ¿De Kooning? ¿Lucian Freud? ¿Gustav Klimt? Pues quien mejor situado se encuentra es Andy Warhol. Se sabe que en ventas privadas (cada vez más frecuentes) ha superado los 100 millones de dólares. Juan Várez, consejero delegado de Christie’s en España, da otro nombre: “Picasso”. Todo ello, a la espera de que llegue al mercado un caravaggio o una obra de un gran maestro similar. ¿Cuánto valdría en el mercado, si pudiera exportarse, La conversión de San Pablo, de la colección Odescalchi Balbi en Roma? Es una de las contadas obras del genio italiano en manos privadas. ¿200 millones de dólares?

 Bajo este paisaje, y a pesar de todo, la inversión en pintura o escultura contemporánea parece un buen negocio. ¿Pero es así siempre? “¿Vale la pena invertir en arte?” Este el contundente titular con el que tres economistas acaban de zarandear el más que conservador mundo de las subastas. El trabajo de estos expertos —que proceden de la universidad de Stanford, la Escuela de Finanzas de Luxemburgo y la Universidad Erasmus de Rotterdam— plantea una idea desasosegante: los ingresos procedentes de este tipo de activos se han sobreestimado y los riesgos se han minusvalorado. Para ello han utilizado una muestra de 20.538 pinturas que se vendieron repetidamente en subastas entre 1972 y 2010. De su estudio se deriva que las ganancias medias anuales son del 6,5%, bastante por debajo del 10% que estiman otros índices. En estos días de euforia, una llamada de atención al alocado planeta del arte contemporáneo.

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Y... Warhol 





El cuadro de Warhol 'Accidente de coche en plata (Desastre Doble)' 
STEFAN WERMUTH (REUTERS)
             


La semana de subastas de arte moderno y contemporáneo en Nueva York registra un nuevo máximo histórico el miércoles 13 de noviembre con Andy Warhol como protagonista. Si la venta del martes 12 organizada por Christie's resultó batir todas las marcas con un total de 691.5 millones de dólares (513 millones de euros) y situó un tríptico de Francis Bacon como el cuadro subastado más caro de la historia, el miércoles por la tarde la puja de Sotheby’s, el otro gran actor tampoco defraudó.  Las ventas totales ascendieron 282 millones de euros, la cifra más alta en los dos siglos de historia de esta casa de subastas. De los 61 cuadros presentados, 52 encontraron comprador.
La estrella de la noche era un cuadro de 1963 de Warhol, Accidente de coche en plata (Desastre doble) que en los últimos 26 años solo había sido presentado al público en una ocasión. El precio estimado era de 44 millones de euros, pero finalmente subió hasta los 78 por los que fue subastado a un comprador que pujó por teléfono. Esta cifra supera con creces los 53 millones de euros que en 2007 alcanzó Accidente de coche verde una pieza de la misma serie titulada Muerte y desastres, la más cara del artista hasta hoy.

 La obra que ha fijado el nuevo récord de Warhol apela al lado más oscuro de la carrera de este artista, una etapa con cariz muy distinto del que desarrolló en otras piezas como el retrato de la actriz Taylor, Liz#1vendido también ayer por 15 millones de euros o Cinco muertes en turquesa cuya puja ascendió a 5,4 millones. 







DIARIO EL PAÍS. ESPAÑA ( EDITADO )




*Sheikha Al-Mayassa bint Hamad bin Khalifa Al-Thani, la hermana del emir de Catar, fue quien compró la semana pasada los Tres estudios de Lucian Freud, el cuadro de Francis Bacon que se convirtió, con 142 millones de dólares (105,5 millones de euros), en la obra de arte más cara jamás subastada. La noticia, adelantada por The New York Post, era una secreto a voces en el mercado del arte, en el que la hermana del emir de Catar está considerada ya la persona más poderosa del mundo, según la lista que publica anualmente por estas fechas ArtReview, con su Power 100. El diario neoyorquino señala que la jequesa ha sido también la posible compradora de otra obra de Bacon, una de Mark Rothko y otra de Damien Hirst subastados recientemente por la casa Sotheby's por un total de 158 millones de dólares (117 millones de euros).
En los últimos años ha invertido una suma tan elevada que habla a voces de ese deseo de “instigación cultural” al que se ha referido Sheikha Al Mayassa en Catar. Se estima, a falta de cifras oficiales y confirmación por parte de la real familia, que el ritmo de gasto de los últimos siete años ha sido de 700 millones de euros cada año con el fin de adquirir obras de arte. Como explicaba el semanarioThe Economist, la familia en el poder se niega a aclarar si las compras se hacen a título privado o en nombre del Estado o de qué forman van a ser beneficiosos para los ciudadanos. El asunto del macroimpulso cultural está en manos de la familia, que se cuida bien de revelar datos de presupuesto. Por temor a que roben las ideas, indicaron. Mientras Dubai y Abu Dabi se han aliado con instituciones como el Guggenheim y el Louvre para forjar una reputación en el mundo del arte, ha informadoThe New York Times, Catar ha emprendido un camino en solitario, con tal de que la visita a Doha sea obligatoria dentro de la ruta de las grandes capitales del arte en el panorama internacional. 
Sheikha Al Mayassa está al frente de la Autoridad de Museos de Catar, responsable a su vez de los descomunales Museo de Arte Islámico —abierto en 2008 y ya que presume de estar entre los seis mejores del mundo— y el de Arte Moderno, además de ocuparse del Instituto de Cine de Doha, entre otros proyectos de conquista cultural.
 Miss Musa, 20/11/ 2013










2 comentarios:

  1. La burbuja está ahora en el mundo del ' arte'. Hay que tener estómago y mucha necesidad de sentirse millonario para colgar ese cuadro de Kooning.R.

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  2. Esto demuestra que la inteligencia es limitada pero la estupidez humana no tiene límites. Antonio Pintos Larriaga.

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