miércoles, 17 de mayo de 2017

BIG DATA II




Carne de Facebook

Javier Sampedro











Tiene gracia que, tras las críticas recibidas por la propagación de vídeos de asesinatos y suicidios, Facebook haya tenido que contratar a 3.000 personas de carne y hueso para que filtren toda esa basura. Ya tenía otros 4.500 empleados dedicados a ello. Y luego diremos que la tecnología quita empleo.

No es que Facebook vaya a verse en estrecheces financieras por contratar a toda esa gente, ni mucho menos. La firma de Zuckerberg acaba de presentar unos resultados del primer trimestre que erizan el cabello: 2.000 millones de usuarios al mes y unos ingresos de 3.000 millones de dólares. Podría contratar a media China. Lo que tiene gracia es que uno de los líderes tecnológicos de nuestro planeta no tenga aún unos algoritmos decentes que distingan el grano de la paja, la verdad de la posverdad, la perversión del entretenimiento. Al parecer, los humanos seguimos haciendo falta para esas tareas de bajo nivel.
El gran reto al que se enfrenta Facebook no es ése. Es situarse entre los cinco grandes en el emergente, incierto y opulento mercado mundial de los datos: el big data que se prefigura como el oro financiero naciente, o “el combustible del futuro”, como lo llama The Economist en un documentado titular. Los cinco grandes del big data serán, previsiblemente, Amazon, Apple, Google, Microsoft y la propia Facebook. Estos cinco prevén hacer una mina de oro con nuestros movimientos y llamadas, nuestras visitas y permanencias en la web, nuestros hábitos y patrones más secretos, los que incluso tú y yo, confiado lector, ignoramos sobre nosotros mismos. El combustible del futuro.

¿Te has preguntado por qué esos cinco gigantes ofrecen gratis muchos de sus servicios? Exacto: es porque a cambio obtienen más y más datos sobre ti. Los datos de sus cientos de millones de usuarios alimentan sus sistemas de inteligencia artificial, unas máquinas que aprenden a extraer pautas, significados y predicciones del comportamiento de toda esa masa humana. Créeme: esos sistemas saben predecir tus gustos musicales mejor que tú mismo, y la música es solo el ejemplo más inocente que se me ha ocurrido.Por un lado, cuantos más datos recolecta, mejor puede adaptarse una empresa a la demanda de sus consumidores. Amazon sabe lo que compramos, Google lo que buscamos, Facebook lo que compartimos, incluso si es la burrada de un psicópata, y cualquier telefónica nos sigue la pista ora por el GPS de nuestro aparato, ora por el repetidor al que se conecta. Todos estos datos son secreto industrial. En cierto sentido, todos somos empleados de Facebook.













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