viernes, 28 de octubre de 2022

HALLOWEEN Y SU LEYENDA

 

La leyenda irlandesa que dio origen a la popular calabaza de Halloween

















La leyenda de Stingy Jack se pierde en las profundidades del folklore celta. De hecho, la propia fiesta de Halloween (una contracción de la expresión All Hallows’ Evening o víspera de todos los santos) ya se celebraba mucho antes de que llegara la tradición de tallar caras siniestras en calabazas. Halloween es uno de los tres días de fiesta con los que la iglesia trató de cristianizar la celebración pagana del Samhain.

La noche del Samhain, las barreras entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos se vuelven más finas y los espíritus caminan por la Tierra. Una de las formas en la que estas almas de los difuntos se manifiestan es en forma de pequeñas llamas que pueden verse al anochecer en lugares como pantanos y cementerios. Hoy sabemos que esas llamitas azuladas se deben a pequeñas nubes de gas procedentes de materia en putrefacción que arden brevemente al oxidarse, pero en el Siglo XVII, los fuegos fatuos se llamaban Will O’Wisps o Jack O’ Lanterns, e inspiraban tanto temor como leyendas. Una de estas leyendas cuenta precisamente el terrible destino de un hombre llamado Stingy Jack

Stingy Jack era un herrero (según otras versiones era un simple ladrón) que una noche salió a beber con el mismísimo diablo. Después de muchos tragos, el tacaño de Jack no quería pagar la cuenta, así que convenció al diablo para que se convirtiera en moneda. El diablo así lo hizo, pero Jack se guardó la moneda en el bolsillo junto a una cruz de plata que impidió al diablo recuperar su forma original. Tras usar la moneda varias veces, Jack dejó ir al diablo con la promesa de que no se llevaría su alma al infierno.

En otras versiones de la historia, Jack convence al diablo para que se suba a un árbol a recoger unas manzanas. Cuando el diablo las hace caer, Jack dibuja una cruz en el tronco del árbol para impedirle bajar y se lleva la fruta. De nuevo, el herrero deja ir a Belcebú tras hacerle prometer que no se lo llevará al infierno.

Cuando Jack murió, San Pedro le negó la entrada al cielo por sus muchos pecados. El alma de Jack viajó entonces al infierno pero el diablo, fiel a su promesa, también se negó a dejarle entrar, condenándole a vagar por el mundo para toda la eternidad. Cuando Jack, aterrado, se quejó de que no podía encontrar el camino en la oscuridad, el diablo le arrojó un ascua del infierno para que se iluminara. El ascua quemaba, así que Stingy Jack talló un nabo que llevaba consigo y metió el ascua dentro. Desde entonces su espíritu atormentado vaga por la tierra como Jack O’ Lantern, Jack el de la linterna.

Del nabo a la calabaza

En el siglo XVII, los irlandeses y escoceses celebraban Halloween encendiendo pequeñas lámparas en las entradas a sus casas para que ahuyentaran a los malos espíritus y a las almas perdidas como la de Stingy Jack. En las zonas rurales tallaban nabos, remolachas o patatas con caras siniestras y metían una pequeña vela en su interior.






La costumbre de tallar calabazas no llegó a Estados Unidos hasta el siglo XIX de la mano de varias oleadas de colonos irlandeses. Sin embargo, no está claro cómo se pasó de los nabos a las calabazas. Probablemente fueran más abundantes en Estados Unidos y más fáciles de tallar. El relato de 1820 Sleepy Hollow escrito por Washington Irving ya hacía referencia a una calabaza como señal característica del jinete sin cabeza. Con todo, la primera referencia no literaria a las calabazas de Halloween data de 1834. Desde entonces la tradición no solo no ha cesado, sino que se ha extendido a todo el mundo.

Dulce o truco

Dulce o truco, truco o trato, dulce o travesura, truco o trueque, o treta o trato (trick-or-treat en inglés) es una actividad de Halloween en la que los niños recorren las casas de su vecindario disfrazados, pidiendo dulces con la frase «¿dulce o truco?», «dulce o travesura», «¿truco o trato?». El truco es una amenaza de broma a los dueños de la casa en el caso de que no se proporcionen golosinas.

Esta práctica tendría origen en la tradición de pedir el "soul cake" (pan de almas) en Gran Bretaña o Irlanda en la Edad Media. Además los celtas ponían comida y dulces a los espíritus en las puertas para mantenerlos alejados del interior de las casas. Era una especie de "trato" que les ofrecían: comida deliciosa a cambio de no asustar a los mortales.  A su vez la tradición de pedir el "soul cake", o "trick or treat", sería el equivalente a la tradición portuguesa de pedir el "pão-por-deus", (también llamado "santoro", o "bolinhos"), mencionada por primera vez en el siglo XV.

El  dulce o truco» fue uno de los últimos elementos que fue asociado a la celebración del Halloween en los Estados Unidos. Los primeros registros datan de 1920, pero sólo comenzó a ser popular y se difundió en los Estados Unidos después de la campaña Trick-or-Treat para la UNICEF en 1950*

Se ha generalizado la traducción libre «truco o trato» o «treta o trato» de «trick-or-treat», basada en establecer una paronomasia o juego fonético al estilo del original, al igual que se ha hecho en otras lenguas. En realidad, en el "trick-or-treating" no se trata de un truco propiamente dicho, sino más bien de un susto, una broma o una travesura. Tampoco se plantea hacer ningún "trato", sino que se pide "un regalo" ("a treat"), normalmente un dulce o una golosina. 

Por lo tanto, una traducción más literal, basada en su sentido, sería «travesura o dulce», «susto o dulce», «broma o dulce», «susto o golosina»..., pero se trata de un juego de palabras en inglés que admite diferentes traducciones, ninguna de ellas realmente fiel al original, ni en sentido ni en fonética.

La actividad es muy popular en los países anglosajones como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido e Irlanda, entre otros. Desde fines del siglo XX, la práctica se ha extendido a varios países no anglófonos, en particular de Europa y de América Latina.









*Trick-or-Treat para UNICEF es un programa de recaudación de fondos para niños patrocinado por el Fondo de los Estados Unidos para UNICEF. Comenzó en Halloween 1950  como un evento local en Filadelfia, Pensilvania, Estados Unidos, el programa históricamente involucra la distribución de pequeñas cajas de naranjas por parte de las escuelas a las personas que reciben trucos, en las cuales pueden solicitar pequeñas donaciones de cambio de las casas que visitar.  Millones de niños en los Estados Unidos, Canadá, Irlanda, México y Hong Kong participan en eventos de recaudación de fondos relacionados con Halloween para Trick-or-Treat para UNICEF, y el programa ha aumentado US $188 millones a nivel mundial




Logotipo para la campaña Trick-or-Treat para UNICEF











































 

No hay comentarios:

Publicar un comentario