martes, 13 de julio de 2021

AL RESCATE DEL PUPPY DE JEFF KOONS

 


El Guggenheim de Bilbao pide 100.000 € para restaurar a Puppy de Jeff Koons








Puppy lleva 24 años en la entrada del museo Guggenheim de Bilbao. Fotografía: Tim Graham






El museo lanza la primera campaña de crowdfunding para reparar la estructura del West Highland Terrier de 13 metros de un artista estadounidense.

Es una campaña de crowdfunding que busca tirar de las fibras del corazón y salvar a un cachorro en mal estado, pero esta petición del Guggenheim de Bilbao es de otra escala. El museo solicita 100.000 € en donaciones para restaurar el Puppy de 13 metros de altura del artista estadounidense Jeff Koons.

La escultura cubierta de flores de un terrier de las tierras altas del oeste se encuentra en la entrada del museo. Sus vibrantes 38.000 plantas, que incluyen petunias, impatiens, caléndulas y begonias, se reemplazan dos veces al año.

La estructura de esta obra de 13 metros de altura y 15 toneladas de peso se adaptó para su estancia permanente en Bilbao. Desde su interior, un habitáculo de paredes de metal con cinco pisos de andamio, se controla todo el sistema de riego. Las paredes están formadas por cajones de turba cubiertos por una rejilla de acero y una malla geotextil verde. 

La turba se cambia cada cuatro años, se tarda 20 días. Las flores en cambio se renuevan cada seis meses, en un proceso que suele alargarse 10 jornadas en las que participan unos 25 jardineros. “La planta se siembra expresamente para nosotros en un vivero de Navarra porque es un formato que no se comercializa. Los cepellones (masa de tierra que envuelve las raíces al trasplantar una planta) deben ser muy pequeñitos”. Las 38.000 plantas se introducen una a una a través de la malla y la rejilla. Cuando se ha plantado hace poco hay zonas en las que se puede ver el geotextil, pero pronto las flores lo cubren todo. Este verano Puppy viste alegrías, tagetes, lobelias, begonias y agératos. En invierno siempre luce pensamientos porque aguantan bien las bajas temperaturas. Cada modificación de Puppy ha de ser consultada con su autor, Jeff Koons

El contorno de las manchas o los colores responden al minucioso diseño original, por eso cada cambio que se ha realizado a lo largo de estos 22 años ha sido consultado con el estudio del autor. Es el caso de la barbilla, que al principio estaba también cubierta de flores, pero se decidió cambiar por hiedra. “En esa zona las plantas no crecían porque tiene poca tierra y además está boca abajo”.  Cada modificación de Puppy ha de ser consultada con su autor, Jeff Koons. 


El manto floral que recubre la gigantesca estatua del artista Jeff Koons se 
cambia dos veces al año.

"El exterior es fantástico y no se ha deteriorado en absoluto", dijo Ainhoa ​​Sanz, jefa de restauración del museo. Sin embargo, después de 24 años al aire libre, algunas partes del sistema de riego tienen fugas y necesitan ser reemplazadas, al igual que parte de la estructura de acero inoxidable. “Queremos que esté en buena forma durante los próximos 25 años”, dijo Sanz. “Decidimos realizar una recaudación de fondos porque es una obra tan icónica, amada, fotografiada y tan representativa de la ciudad y queremos darles a todas las personas que aman a Puppy la oportunidad de participar en la restauración de lo que es tanto una obra de arte como un jardín vertical."

Puppy se exhibió por primera vez en Documenta 92 en Kassel, Alemania. Posteriormente fue re-erigido en el puerto de Sydney en 1995. La fundación Solomon R Guggenheim lo compró en 1997 para su nuevo museo en Bilbao diseñado por Frank Gehry.     Koons dijo que eligió la imagen sentimental de un cachorro y flores para transmitir optimismo e infundir "confianza y seguridad".


El interior del cachorro de Koons. 

En una entrevista con el Guggenheim de este año, Koons dijo: "Puppy se inspiró en mis visitas a las catedrales barrocas de Europa y la forma en que logran este equilibrio entre lo simétrico y lo asimétrico y entre lo eterno y lo efímero".

En 1997, poco antes de la inauguración del museo, tres miembros del grupo terrorista vasco Eta disfrazados de jardineros plantaron macetas llenas de granadas que pensaban arrojar al rey Juan Carlos mientras asistía a la ceremonia de inauguración.   El ataque fue frustrado por José María Aguirre, un policía local, quien fue asesinado a tiros cuando los tres escapaban. Posteriormente, la plaza fue nombrada en memoria de Aguirre.

Dos tercios de los ingresos del museo proceden de la venta de entradas, venta en tiendas o del patrocinio, y el resto proviene del Gobierno Vasco.

La campaña ha recaudado hasta ahora alrededor de una décima parte del objetivo de 100.000 €. Se espera que los trabajos de restauración comiencen a fines de septiembre y finalicen a mediados de noviembre.















 


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