miércoles, 22 de septiembre de 2021

ENCUENTRO CON EL ARTE CONTEMPORÁNEO.

 

Las 5 obras de arte más espectaculares




Siete Montañas Mágicas, Ugo Rondinone,




De Louise Bourgeois a Jeff Koons pasando por James Turrell, una gira mundial por las obras de arte más imponentes que, al integrarse en paisajes naturales o urbanos a escalas extremas, profundiza un poco más nuestra relación con el arte.

Cuando estas obras  se integran en el paisaje, se vuelven características de su entorno y provocan en el espectador emociones que cuestionan, perturban o magnifican su relación con el arte y el espacio.

 


Mamá, Louise Bourgeois, 1999


Madre de Louise Bourgeois


“La araña es una oda a mi madre. Ella era mi mejor amiga". Se trata de una figura recurrente en la obra de la artista plástica francesa Louise Bourgeois, fallecida en 2010. Esta araña, de más de ocho metros de altura, encargada originalmente para la inauguración de la sala Turbines de la Tate Modern de Londres, se encuentra ahora en la entrada al Museo Guggenheim de Bilbao. Simboliza la fertilidad (bajo su vientre cuelga una bolsa de diez huevos de mármol) y la protección, la presencia amable y tranquilizadora de su madre, también una figura ambigua, entre fuerza y ​​fragilidad.

 


Disminuir y ascender, David McCracken, 2013


Disminuir y ascender de David McCracken 


Una escalera al infinito, diseñada por el artista neozelandés David McCracken . Esta gigantesca escultura de acero que parece elevarse hacia el cielo, se dio a conocer en 2013 con motivo del evento anual Sculpture by the Sea en Sydney. Desde entonces, la trasladaron al jardín botánico de Christchurch, Nueva Zelanda, donde recientemente se hizo un nombre: en 2018, supuestamente causó la muerte de gaviotas que volaban a su alrededor, empaladas en la cima de su punto más alto. Desde entonces, el artista ha expresado la posibilidad de reemplazarlo con una punta de silicona.

 


Siete Montañas Mágicas, Ugo Rondinone, 2016


Siete Montañas Mágicas de Ugo Rondinone


Si cruzamos el desierto de Nevada, entre Las Vegas y Los Ángeles, podemos ver siete pirámides gigantes de piedras multicolores que parten el paisaje. Están firmados por Ugo Rondinone, artista contemporáneo suizo. Seven Magic Mountains es la culminación de un largo estudio en torno a la naturaleza y el color, que comenzó en 1997 con la serie de arcos luminosos multicolores de poemas Cry Me a River, Everyone Gets Lighter, y continuó en particular en el Rockefeller Center de Nueva York, donde en 2013 instaló personajes gigantes llamados Human Nature.


 

James Turrell, Bóveda celestial, 1996


Bóveda celestial de James Turrel

El artista estadounidense James Turrell es famoso por su trabajo con el espacio y la luz. Inscribe sus obras en la naturaleza o en paisajes urbanos, tanto la ruptura como la sublimación del territorio por la luz. En las dunas de La Haya, en Holanda, cavó un gigantesco cráter, al que se ingresa por un túnel curvo que deja ver el cielo, provocando, según la hora del día, visiones luminosas que en ocasiones son casi místicas. En el centro, una gran piedra tallada inclinada invita al visitante a acostarse para observar el cielo y las estrellas. Es un lugar bastante curioso, una obra de arte astronómica y una ilusión óptica. Desde fuera parece una duna normal. 


Jeff Koons, cachorro, 1992


Puppy de Jeff Koons


Para esta gigantesca escultura, una de sus más famosas, el artista estadounidense utilizó las nociones de pasado y futuro, con el modelado por computadora de un West Highland terrier cubierto de flores. La imagen de Épinal du chien en un jardín inglés, transcrita en un formato gigante construido con las nuevas tecnologías de la época. La obra ha viajado por el mundo, desde el patio del castillo de Waldeck en Alemania, al Rockefeller Center de Nueva York, al Museo Guggenheim de Bilbao y al Museo de Arte Contemporáneo de Sydney.

























 










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