miércoles, 6 de febrero de 2019

PARQUE NACIONAL IBERÁ



Un gigantesco laboratorio natural para devolver el jaguar a Argentina

Guillermo P. Vergara

















La cuenca del Iberá acoge un experimento pionero de reintroducción del mayor depredador de Sudamérica


En 1997, el conservacionista y filántropo Douglas Tompkins viajó al norte de Argentina invitado por la Agencia de Parques Nacionales del país para visitar grandes propiedades en venta. El norteamericano, fundador de marcas como The North Face o Esprit, quedó cautivado por los Esteros del Iberá, una gigantesca zona húmeda formada por los antiguos meandros del río Paraná al noreste de Argentina. Al sobrevolar el humedal, algo le llamó poderosamente la atención: estaba prácticamente vacío de vida.
Tompkins, que ya era famoso en Chile por comprar grandes terrenos en la Patagonia para protegerlos como parques, se hizo con varias estancias ganaderas en lugares estratégicos de la cuenca del Iberá. Su objetivo último, al igual que en Patagonia, era donar las tierras como Parque Nacional y recuperar la vida salvaje y la belleza perdida del humedal. Comenzó entonces una aventura que ha convertido el lugar en un enorme laboratorio natural para la recuperación de la biodiversidad, incluido un experimento pionero de reintroducción del mayor depredador de Sudamérica: el jaguar, que era abundante desde el sur de Estados Unidos hasta Argentina pero está cada vez más amenazado, acosado por la caza furtiva y la destrucción de su hábitat.

Douglas Tompkins, fotografiado en sus tierras en 2009

 “Cuando Doug (Douglas) comienza a preguntar le hacen la lista de todas las especies que se extinguieron en Iberá en el siglo XX, como el oso hormiguero, el yaguareté (así llaman al jaguar en Argentina), el tapir... Ahí se entusiasma, y ve en este lugar el potencial de ser pionero en rewilding haciendo un ensayo de restauración ecosistémica con yaguareté, a gran escala”, explica Sofía Heinonen, la directora de The Conservation Land Trust - Argentina (CLT), una de las fundaciones creadas por Douglas, fallecido hace tres años en un accidente de kayak en la Patagonia, y su esposa Kristine Tompkins.

El rewilding, que podría traducirse en español como “re-silvestrar” o “re-naturalizar”, es una de las recetas surgidas para detener la dramática pérdida de biodiversidad a escala global, que los científicos ya consideran la sexta crisis de extinción de la historia del planeta. El rewilding implica dejar trabajar a la naturaleza, recuperando sus ritmos y procesos, para sanar las heridas causadas por el ser humano. Muchas veces, como en el caso de Iberá, implica reintroducir especies que se habían extinguido localmente por la acción humana.
En Rincón del Socorro, una de las primeras fincas ganaderas compradas por los Tompkins, el equipo de CLT comenzó a recuperar las piezas que faltaban en el ecosistema del Iberá. Empezaron en 2007 con una especie carismática, el oso hormiguero gigante. Trajeron osos huérfanos, rescatados en otras provincias del norte de Argentina, los criaron a mano y los liberaron, y una década después hay más de 100 ejemplares viviendo en estado totalmente salvaje.












Además de los osos, ya han establecido en distintos lugares de Iberá poblaciones de otras especies que se extinguieron en la zona, como el tapir, el guacamayo rojo o el venado de las pampas. “Nacimos con la visión de que lo importante son los ecosistemas completos, en los que no falta ninguna especie y los roles ecológicos están funcionando”, cuenta la bióloga argentina, que llegó a Iberá en 2005 después de trabajar 15 años para la Agencia de Parques Nacionales en el norte del país.


Paisaje de los Esteros, las zonas pantanosas de la provincia de Corrientes, al noroeste de Argentina.



Entre esas especies era clave reintroducir al depredador tope del continente americano, el jaguar. Al otro lado de Iberá, en otra de las fincas compradas por los Tompkins, dos cachorros de jaguar corretean y juegan en una gran instalación de cría en cautividad que comenzó a construir en 2013 la fundación. Vigilados constantemente a través de cámaras por un equipo de biólogos y veterinarios, nacieron allí en junio de 2018, y junto a su madre están aprendiendo todo lo necesario para su futura vida en libertad.
El equipo espera poder liberarlos cuando cumplan dos años, y el jaguar volvería entonces a Corrientes tras décadas de ausencia. “El yaguareté ha perdido el 95% de su área de distribución en Argentina”, explica Sebastian Di Martino, el coordinador de los proyectos de reintroducción de especies de CLT. Es el mamífero más amenazado del país: se estima que apenas quedan 200 ejemplares repartidos por las provincias del norte en poblaciones pequeñas y aisladas, con un futuro muy incierto.

Pero Arami y Mbarete –así se llaman los cachorros, con nombres en guaraní elegidos por niños de Corrientes- , y los jaguares que lleguen después, tendrían a su disposición un gran territorio salvaje con abundantes presas naturales y mínima presencia humana o de ganado. La cuenca del Iberá abarca 1.300.000 hectáreas bien conservadas, una superficie mayor que la de la región de Murcia. Desde CLT defienden que hay pocos lugares en toda América que reúnan tanto territorio apto para la especie.







Clima Social 

El clima social también es propicio: según una encuesta encargada por la fundación en Corrientes, más del 90% de la población de las ciudades y el 70% de los ganaderos están a favor del regreso del jaguar.
“Los mismos ganaderos que están en contra nuestra usan la imagen del yaguareté como lo más correntino, lo usan como su identidad”, incide la directora de CLT. De hecho, en restaurantes, tiendas o estaciones de autobús de la región se ven muchos carteles con el lema “Corrientes vuelve a ser Corrientes”, una campaña que ideó la fundación pero que fue rápidamente adoptada por los políticos y la población local. En los carteles se alternan fotografías de la cultura tradicional con los animales que se están reintroduciendo en Iberá, con el jaguar como protagonista absoluto.
Al mismo tiempo que preparaban el terreno para liberar los jaguares y otras especies, era necesario blindar legalmente el territorio con la máxima figura de protección existente, la de Parque Nacional. A finales del año pasado, CLT y Flora y Fauna Argentina –otra fundación creada por los Tompkins para comprar tierras en Argentina- donaron al país las 157.000 hectáreas que poseen allí, que se convirtieron así en el Parque Nacional Iberá. Sumadas al contiguo Parque Provincial, forman el espacio protegido más grande de Argentina, con un total de 700.000 hectáreas y alrededor del 30% de todas las especies de flora y fauna del país.













El País. España.























martes, 5 de febrero de 2019

FALSIFICACIONES



'Es un corte de pelo Beatle'

 Dalya Alberge










A Man Reading








*El retrato de 1450 de la Galería Nacional por Rogier van der Weyden fue creado en la década de 1960 por Eric Hebborn, dice el historiador del arte.


Para la Galería Nacional, el hombre representado en la obra maestra que cuelga en su galería de tesoros del siglo XV es un hombre santo, posiblemente un santo, que lee un texto legal. Y se cree que el retrato, al menos por los expertos de la galería, se creó en el taller del pintor neerlandés Rogier van der Weyden.
Pero para un destacado historiador del arte, no es nada de eso. En cambio, es una falsificación del siglo XX, de un hombre desconocido que luce un corte de pelo al estilo de los Beatles y lee un periódico que no contiene más que tonterías.  Y, afirma Christopher Wright, un erudito de los viejos maestros, su probable creador es Eric Hebborn, el mejor forjador de los tiempos modernos. Wright está desafiando la atribución de A Man Reading, posiblemente Saint Ivo, que la etiqueta de la galería data de "alrededor de 1450".  Según él la imagen "grita" en la década de 1960, y que Hebborn había reclamado repetidamente la autoría, antes de negarla.
Se cree que la pintura representa al santo patrono de los abogados y al defensor de los pobres. La figura parece tener lo que la galería describe como "un documento legal, que sería apropiado para San Ivo".

Wright ridiculiza el corte de pelo de la figura que está leyendo un texto que es   "una imposibilidad para una larga inscripción en ese período cuando los artistas solo escribían breves inscripciones para leer".







Eric Hebborn: Falsificador.














La burla del mundo del arte era parte del oficio de Hebborn, tanto antes como después de que fuera desenmascarado en 1978 como un brillante falsificador. Engañó a las más importantes galerías y casas de subastas del mundo con falsificaciones al estilo de Rubens y Van Dyck, entre otros."Sólo unos pocos han sido expuestos", dijo Wright. "Todavía hay Hebborns flotando en el mercado del arte y en los museos".
Para Hebborn, "cuanto mayor es el experto, mayor es la satisfacción de engañarlos ".
El mundo del arte estaba demasiado humillado para presentar cargos. Murió misteriosamente en 1996, encontrado tirado en una calle de Roma con un cráneo roto.


A la izquierda San George y el dragón. Eric Hebborn, en el estilo de Jacopo Bellini (italiano, 1400-1471), 1994; firmada y numerada 37/40, y a la derecha, atribuido a Eric Hebborn (1934-1996), Busto de Old Man , principios de 1990, lápiz negro


Wright primero desafió brevemente la autenticidad del Santo Ivo hace 35 años en su libro, El arte del falsificador, sin sugerir el nombre de Hebborn. Sin embargo, el director de la Galería Nacional de entonces canceló las charlas de Wright y ordenó a la librería que retirara todas las copias, aunque el personal tenía copias debajo del mostrador para los visitantes que lo solicitaban.
Wright dijo que la posterior datación dendrocronológica del panel de roble de la imagen encontró que data de aproximadamente medio siglo después de la muerte del artista, "por lo que se atribuye a su taller".
Así como Hebborn usaba papel viejo para dibujar, podía usar madera de muebles viejos, "lo cual no es difícil", agregó.  Señaló otros problemas estilísticos , como la capucha de la figura, que desafía las leyes de la gravedad, y una cicatriz facial de aspecto moderno: "La acumulación de pequeñas piezas de evidencia se acumula para que la cosa esté mal". "Si yo fuera el director de la galería, simplemente diría que algunos han pensado que es más moderno". Entiende la reticencia de la galería: "Salir y decir 'Bueno, en realidad, compramos una falsificación del siglo XX' no es realmente una cosa que harían".

La pintura, que mide 45 cm por 35 cm, fue adquirida en 1971. Wright cree que se había colocado para que un comerciante, David Carritt, la encontrara en 1968.  Una nota al pie en el boletín técnico de la Galería Nacional de 1997 se refiere a "afirmaciones sin fundamento de que es una falsificación moderna" en el libro de Wright de 1984 y en una entrevista de 1991 de Hebborn. El texto señala que se le ha llamado " falsificación del siglo XX a pesar de que perteneció a un coleccionista que murió en 1806".
Pero Wright argumenta que no hay evidencia de que esta sea la misma pintura. Él cree que un dibujo de 1850 de Sir George Scharf de una composición similar se relaciona con una pintura perdida, ya que corrige errores en la pintura de la Galería Nacional: “En el dibujo, el santo está mirando directamente el papel, que no está en la pintura. La perspectiva de lo  escrito también es errónea en la pintura. Hebborn cometió errores, ya que no estaba sumido en este período ". Sus dudas sobre el Santo Ivo han resurgido porque ahora está terminando sus memorias. Al recordar que Hebborn también había reclamado la autoría de un documentalista fuera de cámara, encontró pistas al volver a leer los libros de Hebborn, su autobiografía de 1991, Drawn to Trouble y The Art Forger's Handbook, publicada póstumamente.
"Hay muchas cosas sobre la falsificación de pinturas tempranas en el libro",  “Hebborn dice cosas que implican que lo hizo. En un pasaje, él escribe que está pintando una imagen temprana de los Países Bajos para un comerciante. Entonces, ¿eso es un engaño?"


Según dice la Galería Nacional : "Las afirmaciones de que (es)... es una falsificación de Eric Hebborn son infundadas. El cuadro está pintado en un panel de roble que ha sido fechado por dendrocronología ... hasta mediados del siglo XV ... Los pigmentos, el medio de pintura y la estructura de la capa son totalmente compatibles con una fecha probable de alrededor de 1450. La pintura es Grabado por primera vez en 1801 y tiene una procedencia completa e ininterrumpida hasta el día de hoy”.































































lunes, 4 de febrero de 2019

POEMA




Oasis















Florece. A pesar del barro
de la basura que nos rodea
y dejan a diario en las puertas
de este remoto lugar. Acostúmbrate
al pasto seco. No te amilanes
no escuches a los que usan
con incondicional frecuencia
la palabra deber. Eres joven
tus ojos no se han ensombrecido
de tanto animal muerto.
Llénate de junquillos, colas de zorro
chilcas que traerán el canto de las aves
aunque vengan sólo de paso. Florece
y al florecer recuérdales algo a los que te escuchan.












Milagros Abalo
Hábitat
Santiago de Chile: Hueders, 2018

























domingo, 3 de febrero de 2019

FACEBOOK




Quince años de Facebook: La muerte del yo privado

John Harris

















En 2004, el sitio de la red social se creó para conectar a las personas. Pero ahora, con vidas cada vez más jugadas en línea, ¿hemos olvidado cómo estar solos?




'The facebook es un directorio en línea que conecta a las personas a través de las redes sociales en las universidades. Hemos abierto Thefacebook para el consumo popular en la Universidad de Harvard. Puede usar Thefacebook para: buscar personas en su escuela; descubrir quiénes son (sic) en tus clases; busca a los amigos de tus amigos. Ve una visualización de su red social”.

El 4 de febrero de 2004, este anuncio un tanto torpe lanzó un invento concebido en el dormitorio de un estudiante de Harvard llamado Mark Zuckerberg, pretendía ser una mejora en los llamados “libros” de rostros que las universidades de EE. UU usaban tradicionalmente para recopilar fotos e información básica sobre sus estudiantes. Desde el punto de vista de 2019, Thefacebook, como se conocía en ese momento, parece familiar, pero también extraño. Las páginas estaban coloreadas con el tono  azul, y los "amigos" eran obviamente un elemento central de lo que se mostraba. Sin embargo, el mundo en general mostró muy poco: las únicas fotos eran las fotos de perfil de las personas y no había noticias en constante cambio.
























Todo lo que se ofrecía se centraba en las vidas de los estudiantes: primero en Harvard, luego en Columbia, Stanford y Yale. A primera vista, la atención se centró en las citas en el campus y en una función por la cual los usuarios podían enviarse "toques", cuyo significado estaba abierto a la interpretación, aumentando así la diversión.

Muy rápidamente, sin embargo, algo más sucedió. Para el otoño de 2005, el 85% de los estudiantes universitarios de EE. UU. utilizaban el sitio y el 60% de los estudiantes lo visitaban a diario. Mientras se sumergían, Thefacebook aprovechó la feroz competitividad social en que se basa el sistema educativo de los Estados Unidos. Como explica la historia definitiva de David Kirkpatrick "El efecto de Facebook”, los usuarios del nuevo sitio comenzaron a fijarse en perfeccionar los detalles de su perfil,  a hacerse más atractivos como posibles amigos. Esto se redujo a un puñado de imperativos: “Encuentre exactamente la imagen de perfil correcta. Cámbialo regularmente. Considere cuidadosamente cómo describe sus intereses”.

De hecho, dice Kirkpatrick, ser un Facebooker exitoso pronto se convirtió en una necesidad tal que comenzó a afectar las decisiones que las personas tomaron en el mundo real: "Como las clases de todos fueron enumeradas, algunos estudiantes incluso comenzaron a seleccionar lo que estudiaban para proyectar una imagen determinada de ellos mismos. Y muchas clases definitivamente seleccionadas en función de lo que Thefacebook indicó se unirían allí”.




Los creadores de Facebook Mark Zuckerberg (izquierda) y Chris Hughes en Harvard en 2004, el año de su lanzamiento. 


Todo el mundo, al parecer, estaba actuando, y la idea básica era hacer la mayor cantidad de publicaciones posible. A finales de 2004, Thefacebook alcanzó un millón de usuarios; en septiembre de 2006, tras haberse cambiado el nombre a  Facebook , se trasladó más allá de los campus y escuelas secundarias, y se abrió a cualquier persona mayor de 13 años con una dirección de correo electrónico. Pero se mantuvo un principio básico de sus comienzos en Harvard: el imperativo para que los usuarios presenten al mundo con la impresión más halagadora de ellos mismos.

Quince años después del nacimiento de Facebook, tiene 2.200 millones de usuarios, Zuckerberg tiene una fortuna de alrededor de $ 71 mil millones  y esta semana la compañía registró una ganancia récord de $ 6.88 mil millones para los últimos tres meses de 2018. Y sabemos otra cosa segura: enredado en su éxito está el hecho de que las personas mienten sobre sí mismas en Facebook, como lo hacen en otras plataformas de redes sociales. 

A primera vista, esto puede no parecer tan importante. Es, tal vez, en la naturaleza de nuestras relaciones con otros seres humanos que trabajamos desesperadamente duro en nuestra presentación externa, y en ocasiones caemos en una especie de desempeño que conduce inexorablemente hacia la mentira. Sin embargo, la era de Facebook marca una ruptura con el comportamiento humano tradicional en un aspecto clave. En el pasado, solíamos tomarnos un descanso de la actuación y volver a un cierto sentido de nuestro ser privado y auténtico. Ahora, a medida que pinchamos constantemente en nuestros teléfonos inteligentes y sentimos el impulso de sus aplicaciones adictivas, ¿cuándo se detiene el rendimiento?
Junto con la interferencia rusa en las elecciones, las noticias falsas, el enfoque de Facebook del discurso del odio y su insaciable apetito por los datos personales, esta es sin duda una de las formas más malignas en que se manifiesta su presencia en nuestras vidas.

Esta desaparición de la barrera entre nuestro ser público y privado es particularmente relevante para las personas que atraviesan esa etapa de la vida cuando la idea misma de "yo" sigue en movimiento: el período a menudo difícil desde los inicios de la adolescencia hasta mediados de los años 20 (y, si tienes mala suerte, aún más viejo). En ese momento, la sensibilidad a su grupo de pares está en su apogeo y la obsesión con lo que algunas personas llaman "comparación social" tiende a ser profunda. Todos conocemos lo básico: usted desea desesperadamente cumplir todos los requisitos de cualquier código de dominio que esté usando y evitar las burlas a toda costa. Las miradas están en su punto máximo de importancia. 

En su nuevo tratado sobre el predominio de Facebook y Google, The Age of Surveillance Capitalism, la académica estadounidense Shoshana Zuboff se da cuenta de por qué las redes sociales chocan con esta etapa de la vida de una manera particularmente tóxica. “Los medios sociales marcan una nueva era en la intensidad, la densidad y la omnipresencia de los procesos de comparación social, especialmente para los más jóvenes entre nosotros, que están 'casi constantemente en línea' en un momento de la vida en el que la propia identidad, la voz y la agencia moral son un trabajo en progreso ", escribe ella. "De hecho, el tsunami psicológico de comparación social provocado por la experiencia de las redes sociales se considera sin precedentes". Ella llama a esta experiencia "la vida en la colmena", y la califica de forma escalofriante como "estar vivo en la mirada de los demás porque es la única La vida que uno tiene, incluso cuando duele”








Según un informe publicado esta semana por el regulador de medios Ofcom, el 70% de las personas de 12 a 15 años tienen al menos un perfil de redes sociales. Entre los niños de 8 a 11 años, la cifra es del 18%. Ofcom dice que las cuentas más visibles de los niños tienden a "ser más altamente 'curadas', mostrando un" yo perfecto”. Un importante cuerpo de opinión vincula la depresión y la ansiedad con el uso de las redes sociales, algo que se remonta habitualmente al acoso en línea y la autopercepción negativa causada por la lectura de las publicaciones en línea de otras personas. 


Según el Millennium Cohort Study, dirigido por el Instituto de Educación de Londres (que sigue las experiencias de vida de 19.000 personas nacidas a principios del siglo XXI), casi el 40% de las niñas que pasan más de cinco horas al día en programas de redes sociales presentan síntomas de depresión; la investigación en 2017 La Royal Society for Public Health registró a los propios jóvenes que sugirieron que todas las grandes plataformas sociales tenían un efecto negativo en su bienestar mental, algo que los profesionales de la salud dijeron que estaba relacionado con un aumento en los sentimientos de insuficiencia y ansiedad.
En respuesta, los defensores de Facebook podrían argumentar que su popularidad está disminuyendo entre los usuarios más jóvenes, que ahora prefieren Snapchat e Instagram. Sin embargo, millones de jóvenes siguen utilizando Facebook y la compañía de Zuckerberg es propietaria de Instagram. También hay un sentido en el que Facebook ha liderado el camino para romper algunas de las distinciones de comportamiento entre niños, jóvenes y adultos, hasta el punto de que todos los usuarios de redes sociales actúan como adolescentes y experimentan las mismas desventajas de uso excesivo, cualquiera que sea plataforma que favorecen.

Dicho de otra manera, rendimiento sin fin, la búsqueda de la aprobación y la preocupación por lo que otras personas piensan de nosotros podría ser un comportamiento esencialmente adolescente, pero millones de personas de una edad mucho más avanzada están haciendo exactamente esas cosas minuto a minuto, generalmente a través de Facebook. Y en ese contexto, el 15 aniversario del invento de Mark Zuckerberg puede ser un buen momento para dar un paso atrás y considerar si estamos sufriendo un gran brote de desarrollo detenido colectivo, con todo el dolor y la disfunción que esto conlleva.

No hay necesidad de escribir mensajes sobre lo que acabas de cenar o lo gracioso que hizo el perro. Por encima de todo, parece indiscutible que, independientemente de la edad que tengamos, necesitamos momentos de tranquilidad e introspección para reafirmar lo que es estar vivo, y que Facebook es algo que a menudo estropea las cosas.



¿Hemos perdido la capacidad de estar solos? 


Incluso en compañía de otras personas hay momentos en que necesitamos retirarnos a nosotros mismos y saborear un momento esencialmente privado de trascendencia.  Los teléfonos inteligentes y sus aplicaciones son básicamente "intrusos extraterrestres que transportan una tonelada de equipaje".  
De hecho, a menudo me pregunto si las plataformas de redes sociales y los teléfonos inteligentes son la causa principal de un aspecto muy molesto de la vida en el siglo XXI: la forma en que la gente ahora charla durante las actuaciones musicales, aparentemente no se da cuenta de que si se concentran en silencio en lo que estaba sucediendo en el escenario, podrían tener un tiempo mucho mejor.

En ese sentido, de la misma manera que a veces se dice que el desarrollo personal de las celebridades se congela en el momento en que se hacen famosos, Facebook y sus efectos siempre se definirían por sus inicios en Harvard. Ha convertido al mundo en un gran dormitorio universitario, donde rara vez hay silencio, y alguien de una disposición sensible anhela un poco de mi tiempo, en vano. Entre los muchos argumentos en contra del objetivo de Zuckerberg de "acercar al mundo", tal vez, está el hecho de que la condición humana exige que también tengamos que estar regularmente separados y solos.




















viernes, 1 de febrero de 2019

CONSUMIDORES



¿Quién consume a quién?


Juan José Millás 


















Todo este lío es para no ver La Gioconda, aunque la tienen ahí mismo, delante de sus ojos. Cuenten ustedes, por curiosidad, los rostros que dirigen su mirada directamente al cuadro y comprobarán que no pasan de cinco. Muchas de esas personas han venido de países lejanísimos para contemplar la pintura de Leonardo. Han cogido trenes, aviones, barcos, han alquilado coches, bicicletas, motos. A lo mejor llevaban meses planificando la visita, disfrutándola anticipadamente. Pero alcanzada la sala del Louvre donde se expone la tela, los nervios han podido más y se han dedicado a no mirarla y a no verla, tampoco, claro, porque el mirar precede al ver como el oír al escuchar.

Algunos dirán que sí la ven, aunque a través de la pantalla móvil. Vale, pero para ese viaje no necesitábamos alforjas. Yo escribo ahora mismo en Google “La Gioconda” y se me aparece en todo su esplendor, fotografiada desde diferentes perspectivas. Hay vídeos incluso que recorren la tela centímetro a centímetro para explicarme todo lo que se viene diciendo de esa mujer desde que saltara a la fama. En fin, en fin, qué raro: antes se viajaba a París para ver La Gioconda y ahora se viaja para no verla. Pero los que ahora no la ven obtienen la misma satisfacción que los que antes la veían. A lo mejor lo que hacían aquellos y hacen estos es consumirla. No está mal pensar en La Gioconda como un producto de consumo. Lo que no está claro, dada la incómoda aglomeración que nos muestra la foto, es quién consume a quién: si los turistas a la obra de arte o la obra de arte, en su quietud, a los turistas.







El País Semanal