lunes, 13 de enero de 2014

POEMA







Autorretrato

Erica Jong













No se trata de una mujer esbelta,
pero su piel era leche
mezclada con mermelada de fresa,
y entre sus piernas había nacido la palabra púrpura,
y su cabello era del color del trigo y la mantequilla.

Sus ojos eran oscuros como el Atlántico Norte.

Aprendió las intraducibles palabras del alba.
Estudió sus propios miedos y escribió sus versos.
Utilizó el hueco de su corazón para hacer música de viento.
Edificó casas de libros sobre su sótano vacío.

Primero se alimentó de su musa,
luego se transformó en su propia madre.





















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